En el año 2013, el Ministerio de Sanidad regularizó—a través del Real Decreto 782/2013— los requisitos y obligaciones de funcionamiento de una figura, la del broker farmacéutico, que permanecía en una suerte de ‘limbo’ normativo en la cadena de distribución nacional. Hasta entonces, estas entidades de intermediación entre distribuidoras para la compraventa de medicamentos eran como las meigas: haberlas, las había. No osbtante, la no existencia de registro alguno de estas entidades o regulación expresa, dificultaba a los mayoristas separar el grano de la paja a la hora de operar con seguridad con ellas.
A partir de la publicación de dicho real decreto, todas aquellas entidades de intermediación de medicamentos que deseen operar en el mercado español deben estar inscritas en el registro de la Agencia Española del Medicamento (Aemps) y contar con su correspondiente autorización. El balance dice que, dos años después, apenas 16 entidades de intermediación están registradas y autorizadas en España para esta actividad, “una cifra baja en comparación con los países de nuestro entorno, donde sí se tiene interiorizado al broker como un soporte externo muy útil para hacer crecer las ventas sin aumentar gastos de estructura”, indica Miguel Leal, manager de la división Farma del broker Easy Global.
Más allá de su mayor o menor presencia, esta figura del broker farmacéutico sigue trabajando para quitarse viejas etiquetas en España, a lo que está ayudando el mayor rigor dado a esta actividad con su regulación expresa. Una de ellas es que “sigue siendo percibida por muchas empresas como un intermediario oportunista que encarece las operaciones”, considera Leal. La otra está relacionada con ciertas malas prácticas (comercio inverso de medicamentos) en las que han estado implicadas algunas entidades que ya no tienen cabida en el nuevo escenario.
Ventajas en la expansión
Desde estas entidades se defienden los beneficios que aporta su colaboración comercial con las distribuidoras farmacéuticas. Por ejemplo, Philippe Ollivier, responsable del broker Oriani Pharma, destaca que permiten “la apertura de nuevos mercados y el desarrollo de relaciones comerciales con otras distribuidoras internacionales”.
También desde Easy Global se ratifica que “son pocas las empresas que cuentan con equipos comerciales que abarquen la totalidad de los mercados mundiales, además de que el trabajo de cada día impide estar al día de todas las innovaciones que va generando el sector”. Por ello, el valor añadido que puede aportar un broker es “la especialización en los mercados donde tenemos presencia”, indica Leal. En el caso de la división Farma de Easy Global, mercados variopintos como Marruecos, Filipinas o Colombia, en los que se ayuda a los distribuidores a mejorar la rentabilidad de su portfolio y sus estructuras comerciales con nuevos productos. “El contacto diario con distribuidores internacionales permite entender las problemáticas y oportunidades de mercado que pueden ser aplicadas en España”, completa Ollivier.
Sin registro europeo
España —a través de la Aemps— es pionera en Europa en la creación de un registro de entidades de intermediación de medicamentos que aporte seguridad al sector mayorista.
Precisamente, en una reciente jornada profesional, la jefe de Inspección y Control de la Aemps, Belén Escribano, aludía a que la no existencia de dicho registro europeo “dificulta la verificación de los brokers internacionales”. Por ello, Escribano recuerda que, ante situaciones así (operar con un intermediario que no figure en el listado nacional), “es responsabiliad del almacen receptor de los medicamentos identificar su autenticidad y que se ajusta a la legalidad”. Asimismo, la responsable de la Aemps recordó que en ningún caso los brokers pueden tener contacto alguno con los medicamentos, ni adquirir ni conservar.