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Santiago de Quiroga
Presidente Editor de EG
| viernes, 10 de junio de 2016 h |

Si alguien piensa que no hay grandes novedades en las propuestas sanitarias, y deduce que no hay que preocuparse ni atender en exceso las mismas, se equivoca. No sólo es muy interesante ver los matices y el foco, sino también las consecuencias. Un ejemplo claro lo tenemos en Cataluña: la elevada inestabilidad salida de las urnas ya le cuesta al conseller de salud, Antoni Comín, más de 60 millones de euros entre la farmacia y la I+D. Esto es lo que ocurre cuando los socios de Gobierno no colaboran ni tienen sentido de estado en su apoyo. Aprobar los presupuestos es el paso necesario para trabajar, que es lo que quieren los ciudadanos. Al menos, la mayoría.

Para el PP, en boca del candidato Rubén Moreno, no es momento de experimentos. Esgrimir los ahorros conseguidos en la sanidad, como argumento, es un arma de doble filo. Eso sí, para los que le dan a la estabilidad económica un valor añadido, es un buen mensaje. Es de destacar que se fijan objetivos iniciales: 12 meses para consolidar. Fiarlo a tan corto plazo es todo un reto, a la altura de una ambiciosa meta política.

Para el candidato del PSOE, Jesús María Fernández, es la falta de diálogo lo que ha penalizado al Gobierno hasta ahora, y destaca que derogarán el RDL que trajo el copago, aunque es el mismo que se lo quitó a los parados. Creo que lo derogarán “casi todo”. Critica la gestión miope del Gobierno, al tiempo que propone abordar la sanidad y la economía como un todo. A mi entender, es un discurso que lleva implícita la responsabilidad de haber gobernado: no se puede aislar el entorno de la sanidad, la economía de la realidad, en definitiva. El PSOE no está apoyado por las encuestas, pero siempre es un socio para construir la sanidad, esté donde esté.

Para Javier Padilla, del area de Sanidad de Podemos, su prioridad es coherente con sus planteamientos de atender las emergencias sociales y sanitarias. Coincide con el PSOE en la derogación del RDL 12/2012 e insiste en la universalidad de la sanidad, cuestionando si la cobertura es la que debe ser. Ya he dicho en otras ocasiones que se trata de un debate difícil de enfocar, porque cuesta identificar a un ciudadano que no cuente con asistencia sanitaria. Incluso muchos que reciben asistencia, no son españoles ni residentes. Aunque proponen incorporar 8.800 millones de euros a la sanidad, la parte menos popular es la subida de impuestos que necesitarán para llevarlo a cabo. Sus propuestas de participación ciudadana son interesantes.

Last but not least, Ciudadanos, en boca de Paco Igea, podría tener un papel clave en la gobernabilidad de España y una influencia notable en la sanidad. Como nos tienen acostumbrados, nos proponen un poco de lo bueno de ambos lados. Una de cal y otra de arena. La de cal es que la pérdida de 1 punto del PIB de inversión en sanidad desde 2009 debe ser corregida. Pero menciona que habrá que cambiar las políticas, y deja entrever que las promesas hechas a Europa no auguran nada bueno (la de arena). Ser el partido más deseado tiene la ventaja de poder decir lo que consideran mejor a ambos lados del centro ideológico, pero deben demostrar que pueden pasar de las palabras a los hechos.

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Fernando Carballo (SEPD): “La formación continuada no puede ser costeada por los profesionales”. El debate fiscal sigue abierto.

Antoni Esteve confía en la ausencia de color político del acuerdo del “gasto PIB” para que no se acabe con él. Es necesario contar con el apoyo de PSOE y C’s para que perdure.

Proponer invertir 8.800 millones en Sanidad es un buen mensaje de PODEMOS, pero requiere de crecimiento económico y subida de impuestos. Le falta una dosis de realismo.

C’s ve con preocupación la inequidad, pero necesita concretar más cómo resolver la fórmula de “sacar brillo a la sanidad”.

PP y PSOE son los responsables de la sanidad que tenemos hoy. Con sus propuestas, estén en el Gobierno o en la oposición, la sanidad mejorará.

La ausencia de novedades en los programas no los hace menos interesantes: los matices mandan