Cuando muchos se van de vacaciones, otros comienzan la temporada en la que más trabajan. Igual que los hoteles, los restaurantes o las zonas de playa, algunas farmacias también hacen durante la campaña estival, la facturación necesaria para subsistir los restantes 9 meses. De hecho, el autocuidado constituye la ‘tabla de salvación’ para muchos de estos boticarios.
En este sentido, los datos del informe mensual de IMS Health, indican que en el pasado mes de junio, el mercado de protectores solares ha tenido un crecimiento del 21,9 por ciento en valor, en comparación con el pasado año, cuando sus ventas se incrementaron un 5,5 por ciento. Se trata de un consumo estacional, y será después de verano cuando habrá que hacer balance, sin embargo, las boticas de vacaciones cuentan con ello, porque su supervivencia sería imposible sin esta temporada alta.
Experiencias ‘veraniegas’
Así, hay pueblos en la geografía española que multiplican desorbitadamente su población en verano, como sucede por ejemplo, en las zonas de playa del Levante español. Los hoteles y apartamentos ‘hacen su agosto’, y las farmacias reciben gustosas la avalancha de turistas. Aunque también puede tener inconvenientes a la hora de prever el stock. Por ejemplo, María Cruz Tornel, boticaria en Cabo de Palos (Murcia) reconoce que “nos hemos quedado cortos con las previsiones que hicimos en Semana Santa”. En este sentido, el cambio es muy radical “pasas de no tener a nadie, a recibir gente de todo tipo”, indica Inés Roch, farmacéutica en Denia (Alicante).
En consecuencia, la facturación también sufre esas fluctuaciones, esta botica concentra en torno al 95 por ciento de sus ventas de autocuidado en el verano, “vendemos solares todos los días y mucho, aunque también todo lo relacionado con la dermocosmética y la hidratación”, reconoce Roch. Sin embargo, hay una serie de productos específicos que no consiguen vender, los productos para el género masculino. Por otro lado, Roch también advierte un repunte de las ventas de antipiojos, “vendemos muchísimos en verano, ya sea por los campamentos o porque los niños juegan más juntos”, indica.
Formentera es otro de los destinos favoritos de los turistas veraniegos y que sufre por tanto una enorme estacionalidad en la venta de productos de autocuidado. Anunciata Guitart es titular una farmacia rural que durante el año atiende a menos de 1.000 habitantes y en verano —si la isla pitiusa quintuplica su población—, su farmacia también multiplica por cinco los clientes. Por ello, Guitart identifica un cambio notable, “en invierno vendemos crema dental y alguna hidratante, pero en verano las ventas se centran en protectores solares y repelentes de insectos”. En este sentido, también achaca un problema de espacio, “tenemos muchos más productos y el espacio es el mismo”, indica.
Por otro lado, los boticarios recuerdan que la atención farmacéutica está muy presente en las ventas de estos productos, puesto que “hay gente que viene a la farmacia con diferentes patologías, problemas de alergias, manchas solares o quemaduras y, en todo ello, el papel del consejo es fundamental”, añade Guitart. En definitiva, la sombra de la sostenibilidad planea sobre estos establecimientos farmacéuticos. Los tres meses de verano son lo que les mantienen a flote, “dependemos bastante del autocuidado para sobrevivir, es nuestra salvación”, admite la boticaria.