Y ahora que la universalidad ya está… el presupuesto de 2019, por favor

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Opinión

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Santiago de Quiroga Editor de EG | lunes, 02 de julio de 2018 h |

Es hora de definir el techo de gasto que determinará los PGE2019, y luego vendrá su debate y aprobación. Seguro.

No se le puede negar a la ministra Carmen Montón su determinación, y en el caso de recuperar la universalidad perdida lo ha demostrado con creces. Ha movilizado a las CC.AA. con un Consejo Interterritorial del SNS monográfico, que ha resultado ser tan cordial como complicada será la financiación sanitaria, cuando se aborde. Y ha sido una buena decisión retomar la universalidad: si ahora se atendía en urgencias a los sin papeles, no cabe duda que es más razonable que se les atienda desde la atención primaria. Y no parece que haya que pensar en sobrecostes, aunque tampoco en ahorrar nada; una decisión que sólo necesitaba que el PP no estuviera en el poder, ya que en la agenda del ahora principal partido de la oposición no estaban los inmigrantes como una prioridad, como tampoco lo estaba la eutanasia. En algún caso, el camino de estos asuntos no contará con el apoyo general, pero es un mal menor que el Gobierno asume de buen grado. Ya pienso en el retraso que llevamos con los PGE2019, no achacable a nadie, salvo a la fragmentación parlamentaria de la que todos se alegran... Mientras no haga ingobernable el país. Gobernar es también asegurar que la economía funciona y la salud prevalece, lo que sitúa al sistema sanitario en un lugar privilegiado. Por esa razón, el Congreso abordará antes de verano (de manera inminente) el primer paso, con algo de retraso de fijar el techo de gasto para 2019. Esto va a ser complicado, como siempre: si ajusto hago lo mismo que el PP; si no, Bruselas me vigila. El primer presupuesto del Gobierno de Pedro Sánchez no puede dar una vuelta de tuerca a la Sanidad, que lo haría de manera indirecta con ajustes a las CC.AA. Pero habrá que poner un poco de orden, al menos, para asegurarse de que las cuentas autonómicas puedan respirar y que el déficit sanitario no produzca los estertores crónicos habituales en forma de brotes.