Del laboratorio al mueble del baño: la importancia de apostar por la investigación farmacéutica

Los farmacéuticos tienen un papel clave desde la investigación básica de un nuevo fármaco hasta su dispensación en la oficina

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Es fundamental que dentro de la profesión farmacéutica “crezca la conciencia sobre la importancia de la investigación, para que más profesionales se animen a participar, aporten conocimiento y se genere evidencia que mejore la práctica clínica y la salud de la población”, comenta la doctora Estibaliz Goienetxea Soto, directora técnica del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa.

La investigación farmacéutica es vital tanto para los ciudadanos como para los propios profesionales, comenta, en conversación con El GlobalFarma, esta experta, con motivo del Día Mundial del Farmacéutico, que se celebra hoy.

En cuanto a la profesión, la labor investigativa es importante para que esta “siga creciendo, se fortalezca y pueda aportar más valor al sistema sanitario. Nos permite generar conocimiento, evaluar nuestro impacto en la salud de las personas y, sobre todo, ofrecer una atención cada vez más eficaz y personalizada”.

Estibaliz Goienetxea

Y, en este sentido, para la población se torna crucial, ya que, a través de la investigación farmacéutica, se desarrollan tratamientos más seguros y eficaces, se promueve el buen uso de los medicamentos y se diseñan servicios que ayudan a prevenir los problemas de salud, comenta la doctora Goienetxea.

“Desde la Farmacia, esto se traduce en una atención más personalizada, mejor seguimiento de los tratamientos y la posibilidad de detectar a tiempo errores o efectos adversos. Todo esto mejora la calidad de vida y la seguridad de los pacientes”, argumenta.

El día a día de la investigación

Los farmacéuticos, tanto en el ámbito comunitario como en el hospitalario, participan en numerosos proyectos de investigación que suelen estar coordinados por los colegios profesionales, universidades, hospitales, sociedades científicas o la administración. En general, estos estudios están “centrados en el análisis del impacto clínico de los servicios profesionales farmacéuticos, el uso de medicamentos en la práctica clínica, ensayos clínicos y/o la efectividad de programas de salud comunitaria”.

El trabajo en estos proyectos suele implicar entrevistar a pacientes, revisar tratamientos, recoger datos clínicos o de dispensación y registrar todas estas actuaciones, amplía. “En definitiva, acompañar muy de cerca a la persona, abordando aspectos relacionados con el tratamiento farmacológico, el estado de salud y el comportamiento frente a la medicación”, concluye la directora técnica Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa.

Esto “nos ayuda a legitimar nuestro papel como agentes sanitarios, con evidencia que respalda lo que hacemos a diario. Es lo que permite que los farmacéuticos no solo dispensen medicamentos, sino que puedan tomar decisiones clínicas fundamentadas, aportar en prevención y trabajar mano a mano con otros profesionales sanitarios”.

Los grandes avances farmacéuticos

La investigación básica, comienza la doctora Goienetxea, es el punto de partida. “Nos permite entender qué causa una enfermedad, qué procesos hay detrás o qué ‘fallos’ tiene el cuerpo. A partir de ahí, se identifican posibles dianas que luego se pueden tratar”.

Ese conocimiento se convierte en medicamentos reales cuando se pasa a la investigación aplicada, donde se diseñan, prueban y validan tratamientos. “Es un camino largo, pero sin ese primer paso no tendríamos terapias nuevas ni soluciones innovadoras”, señala.

En los últimos años, continúa, se han vivido grandes avances en este campo. Por ejemplo, las vacunas de ARN mensajero, la inteligencia artificial aplicada al desarrollo de medicamentos, las terapias génicas o la medicina personalizada. “Todo esto está revolucionando el modo en que entendemos y tratamos las enfermedades”, subraya.

“En este contexto, el papel de los farmacéuticos, tanto en el ámbito comunitario como hospitalario, ha sido clave”, incide. Desde la Farmacia Comunitaria se ha generado evidencia sobre cómo los servicios profesionales mejoran la adherencia al tratamiento, ayudan a controlar enfermedades crónicas, seguimiento farmacoterapéutico y tienen un impacto real en la salud de los pacientes.

Por su parte, la Farmacia Hospitalaria participa activamente en ensayos clínicos, validación de tratamientos innovadores y estudios sobre seguridad y eficacia en la práctica real, “lo que aporta un enorme valor al proceso asistencial y a la mejora continua de la atención al paciente”.

Investigar con recursos limitados e incorporar la investigación a la asistencia

Estos son los dos grandes retos que esta experta señala como los que habrá de afrontar la investigación en farmacia de cara al futuro. El primero, la limitación de recursos, en cuanto a la Farmacia Comunitaria. “Muchas farmacias no tienen financiación ni tiempo para hacerlo, y cuesta integrar la labor investigadora. También hay barreras para acceder a datos clínicos y se necesita más formación en metodología. Desde los colegios, universidades y otras instituciones estamos intentando facilitar esa participación”, apunta.

Y la incorporación de la investigación al día a día asistencial es el reto de la Farmacia Hospitalaria, porque, “aunque hay más estructura, la carga asistencial y la escasez de equipos multidisciplinares con formación investigadora pueden dificultar el avance. Además, falta visibilidad del rol del farmacéutico en la seguridad del paciente y la optimización de tratamientos”.

Por otra parte, el futuro pasa también por la aplicación de las tecnologías actuales, como la IA o la medicina personalizada, a la Farmacia. Estas, y otras como la biotecnología, “van a ser clave. La biotecnología ya está permitiendo terapias más específicas; la inteligencia artificial nos ayuda a interpretar datos, predecir interacciones o diseñar medicamentos; y la medicina personalizada nos acerca a tratamientos realmente adaptados a cada persona”, apunta la experta.

Todo esto hará, según la directora técnica del COF de Gipuzkoa, que los farmacéuticos tengan un papel más “clínico, más analítico y mucho más centrado en acompañar al paciente de forma individualizada. Vamos hacia una farmacia más integrada y conectada con la innovación”, concluye.

Y todo lo que los farmacéuticos hacen y harán hay que contarlo “mejor, con un lenguaje claro y cercano. Explicar cómo una investigación mejora un tratamiento, cómo un estudio evita errores de medicación o cómo un nuevo servicio profesional desde la farmacia puede mejorar la vida de una persona”, explica Goienetxea.

Los farmacéuticos tienen una posición privilegiada, pues están cerca del paciente. “Tenemos su confianza y podemos ser un canal potente para divulgar ciencia y transmitir el valor real de la investigación”, destaca.


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