La conciencia medioambiental es un asunto que se relaciona con el autocuidado. En particular, la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España, elaborada por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) a partir de una muestra de más de 5.000 ciudadanos, muestra que aunque la sostenibilidad sigue siendo prioritaria, se aprecia un ligero enfriamiento entre 2024 y 2025. Así, el documento recoge que el porcentaje de los que la consideran bastante o muy importante, se relaja en 2,4 puntos, pasando del 82,8% al 80,4%. El núcleo se mantiene en “importante” en torno al 56%, pero cae el énfasis máximo de “muy importante” del 27,1% al 24,3%. Al mismo tiempo crece algo el desapego, de los que no lo consideran nada o importante, del 17,2% al 19,6%
Según el informe, la importancia concedida a la sostenibilidad aumenta con la edad. Entre los más jóvenes, la mayoría la considera relevante, pero con menor intensidad. La franja de edad de 56 a 70 años es la más concienciada en sostenibilidad: el 85% le concede importancia. Por clase social, el valor global de la sostenibilidad es alto en todos los grupos, aunque la intensidad del compromiso aumenta en los estratos más bajos: las clases alta y media-alta destacan por porcentajes similares de personas que la consideran importante, mientras que en la clase baja se incrementa el número de quienes le otorgan máxima importancia.
En cuanto al nivel de estudios, el grado de importancia se mantiene elevado en todos los segmentos, pero la valoración más intensa aparece entre quienes tienen estudios básicos, reduciéndose progresivamente entre los titulados universitarios y de posgrado, que tienden a situarla más en el nivel de “importante” que de “muy importante”.
Si se analizan los datos por territorios, se observa que desciende el porcentaje de los que consideran bastante o muy importante la sostenibilidad en su vida cotidiana en la mayoría de las CCAA, sobre todo, en Asturias, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Andalucía, Baleares y Canarias. Por el contrario, solo se incrementa en La Rioja y la Comunidad Valenciana. Por otro lado, más de la mitad (53,4%) afirma percibir consecuencias claras o incluso cambios evidentes en su entorno o en su manera de vivir. Frente a esto, sólo 1 de cada 10 (10,4%) sostiene que no nota ningún efecto.
"Los hombres tienden con más frecuencia que las mujeres a decir que el cambio climático apenas les afecta o no les afecta nada. Un 43,2% de las mujeres empieza a notar las consecuencias", recalca la radiografía de anefp. Entre quienes viven en entornos menos poblados es más frecuente la idea de no sentirse afectados, mientras que en ciudades de 50.001 a 200.000 habitantes se detecta el porcentaje más elevado de los que empiezan a percibir las consecuencias o notan cambios evidentes.
Reciclaje de residuos
El reciclaje de residuos continúa siendo la práctica ambiental más extendida, superando el 68% de la población. Sin embargo, otras acciones muestran cierto retroceso o estancamiento, especialmente la reducción del consumo de energía y agua, que desciende 9 puntos con respecto al año anterior. También disminuye ligeramente la implicación en el reciclaje de medicamentos y la reducción del uso de plásticos y materiales desechables.
Entre las acciones para promover la sostenibilidad, el 68,6% recicla residuos, el 36,6% utiliza el Punto SIGRE y el 33,3% reduce el consumo de energía y agua. En la comparativa 2024-2025, el reciclaje pasa del 69,5% al 68,6%; la reducción del consumo de energía y agua, del 42,0% al 33,3%; el uso de puntos SIGRE, del 38,2% al 36,6%; la reducción de plásticos y desechables, del 35,7% al 31,1%; el uso de transporte público o bicicleta, del 31,4% al 33,3%; la reducción de la huella de carbono, del 18,9% al 17,1%; el uso de energías renovables en el hogar o trabajo, del 10,0% al 10,5%; el apoyo a empresas o productos ecológicos, del 5,7% al 5,2%; la limpieza ambiental, del 5,1% al 3,7%; y el uso de coche eléctrico, del 4,0% al 4,7%
En cambio, se observa una leve mejora en el uso del transporte público o la bicicleta. En general, la ciudadanía mantiene hábitos básicos de sostenibilidad, pero con escasa progresión hacia conductas más comprometidas, e incluso un cierto repliegue en las medidas cotidianas de ahorro y consumo responsable.
La implicación en conductas de sostenibilidad aumenta claramente con la edad. Los mayores de 56 años son quienes más realizan acciones de cuidado ambiental, destacando en reciclaje, reducción del consumo energético y uso de puntos de reciclaje de medicamentos. La mitad de los jóvenes (50,5%) entre 18 y 25 años usan transporte publico o bicicleta como medida sostenible, siendo el grupo de edad que más emplea esta medida.
En cambio, los más jóvenes presentan una participación menor y más irregular, centrada sobre todo en el transporte público o la bicicleta. En conjunto, el número medio de acciones realizadas crece de forma sostenida con la edad, reflejando una mayor conciencia y compromiso ambiental en las generaciones adultas y mayores.
Casi 4 de cada 10 personas (38,9%) no pagarían nada adicional por un producto sostenible, mientras que un 41,5% estaría dispuesta a asumir un sobrecoste de hasta un 5%. Solo una minoría (4,6%) pagaría más de un 10%.
Por género, las mujeres (64,3%) muestran mayor disposición que los hombres (57,9%) a pagar un suplemento. Por edad, los jóvenes (18–25) son el grupo más propenso a aceptar incrementos mayores, mientras que a partir de los 41 años predomina la contención. Por clase social, el compromiso económico crece con el nivel social: la clase alta concentra más dispuestos a pagar sobreprecios, mientras que la media-baja y baja reúnen la mayor proporción de quienes no asumirían ningún coste adicional.
Por último, la disposición a pagar más por productos sostenibles se sitúa en torno al 60% en la mayoría de las CCAA, con diferencias moderadas entre territorios. Los niveles más altos se observan en Galicia (63,1%), Extremadura (63,4%) y Cataluña (63,2%), mientras que los más bajos corresponden a Cantabria (50,0%), Aragón (53,2%) y Asturias (56,0%).