El autocuidado se define como el conjunto de acciones y actividades que desarrollamos, con una actitud activa y responsable, para mejorar nuestra salud y nuestra calidad de vida. En la presentación de la II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España, elaborada por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) a partir de una muestra de más de 5.000 ciudadanos, se ha dado a conocer un informe que analiza cómo la población española cuida de su salud y qué medidas adopta para mejorar su bienestar.
El estudio ha sido presentado por Jaume Pey, director general de anefp, y por Rosa Molina, psiquiatra y divulgadora. Entre los datos más destacados del informe, se muestra que el autocuidado se entiende principalmente como cuidar de la propia salud (73,3%), mantener hábitos saludables (63,4%) y prevenir enfermedades (32,2%). Además, el 77,6% de los encuestados considera que es muy importante para mantener una buena salud.
Según Pey, director general de anefp, “esta II Radiografía del Autocuidado de la Salud en España confirma que el autocuidado se ha convertido en uno de los principales pilares del bienestar de las personas". "No solo revela cómo se perciben los ciudadanos y cómo se cuidan, sino que aporta datos clave sobre hábitos reales, barreras y nuevas preocupaciones de los españoles”, ha añadido.
En cuanto a la percepción del estado de salud, el 74,8% afirma que su salud es buena o muy buena. En la comparativa por años, el porcentaje de quienes califican su salud como buena o muy buena fue del 66,5% en 2024 y del 65,0% en 2025, siendo la categoría “buena” la mayoritaria. Respecto al nivel de satisfacción vital, el 73% declara estar satisfecho o muy satisfecho con su vida. En el desglose por años, el porcentaje que se declara satisfecho fue del 60,2% en 2024 y del 59,3% en 2025.
En relación con la felicidad, el 71,9% considera que la salud es muy importante. Entre los aspectos valorados —sumando las categorías “importante” y “muy importante” y ordenados de mayor a menor relevancia— figuran la salud, el entorno de paz y seguridad, las relaciones personales, el tiempo libre u ocio, el dinero, la realización personal, el amor, el autocuidado, el trabajo o éxito profesional y tener mascota.
En el ámbito de la salud mental, los factores que afectan bastante o mucho son las relaciones familiares y sociales (67,3%, de los cuales un 44,4% señala que les afectan bastante y un 22,9% mucho), la carencia de recursos económicos (66,7%; 37,0% bastante y 29,7% mucho), el trabajo (55,8%; 35,2% bastante y 20,6% mucho), la incertidumbre (54,6%; 39,0% bastante y 15,6% mucho) y el acceso a la vivienda (52,4%; 32,2% bastante y 20,2% mucho). “Estos datos reflejan que todavía existe una brecha importante entre la necesidad de apoyo psicológico y la decisión de buscarlo. Muchas personas normalizan su malestar o lo posponen hasta que la situación se agrava. Es fundamental seguir promoviendo la educación emocional y la terapia como un acto de autocuidado y no como un signo de debilidad”, ha comentado Molina.
En cuanto a la búsqueda de ayuda profesional, el 9,3% afirma estar en tratamiento, lo que supone una bajada de 1,5 puntos. El 44,6% no lo ha hecho, pero se lo plantearía (baja 2,4 puntos), mientras que el 20,9% nunca lo ha considerado ni se lo plantea, un grupo que crece 4 puntos y que aumenta especialmente entre hombres y personas de 26 a 40 años.
Respecto al ejercicio físico, el 20,5% afirma practicarlo todos los días (sube 3,3 puntos) y el 34,4% varias veces por semana (baja 10,3 puntos). Entre los tipos de ejercicio más habituales se encuentran el gimnasio (37,1%), el senderismo (16,8%) y la bicicleta (15,3%). En relación con los chequeos médicos, cuatro de cada diez personas acuden a revisión cada año sin tener síntomas y tres de cada diez lo hacen cuando notan algún síntoma. En total, el 38,8% afirma realizarse chequeos anuales preventivos. Las pruebas más habituales son las analíticas generales, como sangre u orina (90,2%), la visita al dentista (59,9%), al oculista (46,3%) y al ginecólogo (28,3%).
En el caso de los medicamentos de autocuidado, tres de cada diez personas consultan siempre a un profesional sanitario antes de tomar un medicamento sin receta y cuatro de cada diez lo hacen solo a veces. La primera fuente de consulta es un profesional sanitario —médico, enfermero o farmacéutico— (49,3%), seguida de la lectura del prospecto (27,3%), internet o redes sociales (10,5%) y herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini (4,6%).
En el ámbito de la salud sexual, el 46,3% no realiza ninguna práctica de autocuidado. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, uno de cada tres tampoco lleva a cabo ninguna práctica. El uso de anticonceptivos masculinos se sitúa en el 26,2% y el de anticonceptivos femeninos en el 13,2%. Además, las pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual entre jóvenes han aumentado del 13,9% al 17,1%.
En relación con el descanso nocturno, el 65,2% califica la calidad de su descanso como muy buena o buena, el 29,7% como irregular y el 5,1% como mala. Entre los factores que afectan negativamente al descanso se encuentran los problemas personales (31,9%), el estrés laboral (22,8%) y el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir (18,6%).
Para dormir mejor, el 38,0% afirma mantener horarios regulares de sueño, el 18,0% lee antes de acostarse y el 13,3% evita las pantallas antes de dormir. Además, el 9,6% utiliza medicamentos que requieren receta médica, el 9,3% recurre a técnicas de relajación o respiración y el 8,6% emplea complementos o productos de autocuidado para facilitar el sueño. Un 33,4% reconoce que no aplica ninguna medida. En cuanto a las horas de sueño, entre semana el 36,8% duerme una media de 6 a 7 horas, mientras que en fin de semana el 39,4% duerme entre 7 y 8 horas.
En el ámbito laboral, el 27,8% señala que su trabajo le genera actualmente satisfacción, lo que supone una bajada del 3,4% respecto al periodo anterior. El 17,8% afirma sentir ansiedad (sube un 2,8%) y el 14,4% insatisfacción (sube un 1,6%). En la comparativa entre 2024 y 2025, la satisfacción pasa del 31,2% al 27,8%; la aceptación, del 21,6% al 20,3%; la ansiedad, del 15,0% al 17,8%; la motivación, del 18,2% al 15,4%; la insatisfacción, del 12,8% al 14,4%; la preocupación, del 11,3% al 14,1%; la confianza, del 15,1% al 13,5%; la frustración, del 13,4% al 13,0%; la gratitud, del 9,7% al 10,7%; y la felicidad, del 8,7% al 8,9%.
En materia de medioambiente, el 80,4% considera importante o muy importante el cuidado del entorno en su vida diaria, y el 53,4% siente que el cambio climático le afecta bastante o mucho en su vida cotidiana. En 2025, el porcentaje de población que considera importante la sostenibilidad alcanza el 81,4% en Galicia, el 81,8% en Madrid, el 78,9% en Andalucía, el 80,7% en Cataluña y el 84,2% en Canarias, mientras que en Ceuta y Melilla se sitúa en el 64,6%.
Entre las acciones para promover la sostenibilidad, el 68,6% recicla residuos, el 36,6% utiliza el Punto SIGRE y el 33,3% reduce el consumo de energía y agua. En la comparativa 2024-2025, el reciclaje pasa del 69,5% al 68,6%; la reducción del consumo de energía y agua, del 42,0% al 33,3%; el uso de puntos SIGRE, del 38,2% al 36,6%; la reducción de plásticos y desechables, del 35,7% al 31,1%; el uso de transporte público o bicicleta, del 31,4% al 33,3%; la reducción de la huella de carbono, del 18,9% al 17,1%; el uso de energías renovables en el hogar o trabajo, del 10,0% al 10,5%; el apoyo a empresas o productos ecológicos, del 5,7% al 5,2%; la limpieza ambiental, del 5,1% al 3,7%; y el uso de coche eléctrico, del 4,0% al 4,7%.
En cuanto a la educación en salud, el 72,7% —3,6 puntos más— considera que la educación sanitaria es fundamental y debería ser accesible en todos los colegios. La medida percibida como más efectiva para fomentar el autocuidado y la prevención de enfermedades es la implementación de campañas educativas, señalada por el 46,8%.
Por último, respecto a la inteligencia artificial y el autocuidado, el 73,2% considera que la IA mejorará el diagnóstico precoz de enfermedades, el 83,4% manifiesta preocupación por que pueda tomar decisiones médicas sin supervisión humana y el 65,7% cree que podría reducir la carga del sistema sanitario público si se utiliza de forma responsable.