El último informe anual del Sistema Nacional de Salud (SNS) saca a la luz que, en España, más de un tercio de la población tiene algún problema de salud mental. De hecho, se refleja que las patologías más prevalentes son la ansiedad, el insomnio y la depresión. Al respecto, cabe destacar que más de 2,3 millones de personas acuden a diario a alguna de las más de 22.000 farmacias que están distribuidas por todo el territorio nacional, lo que las convierte en toda una red de "catalizadores". Haciendo un cálculo estimado, más de las 780.000 personas que acuden a diario a las farmacias pueden presentar cualquiera de estos problemas vinculados a la salud mental. En este sentido, potenciar el autocuidado es crucial tanto para el empoderamiento del paciente como para la evolución de su enfermedad.
En este marco, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ha llevado a cabo un webinar formativo en el que se ha abordado el papel del autocuidado de estos pacientes, el estigma social actual y la labor que desempeña la farmacia comunitaria en salud mental.
Tamara Peiró Zorrilla, responsable del Área Asistencial del CGCOF y moderadora, ha afirmado que el farmacéutico, como profesional sanitario más accesible a la población, puede fomentar el diagnóstico precoz e identificar signos de sospecha. "Nosotros conocemos muy bien a nuestros pacientes, por ello, podemos derivarles al especialista si tenemos sospechas", ha sostenido. "Así podrán acceder lo antes posible a un tratamiento farmacológico, si es necesario", ha añadido. También ha incidido en las labores de educación sanitaria, ya que "todavía hay mucha desinformación y estigma social", ha lamentado Peiró. Por ello, ha incidido en la importancia de trabajar en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, darle información personalizada sobre, por ejemplo, posibles efectos secundarios y fomentar la adherencia terapéutica para el control de la patología a través del seguimiento rutinario.
Aspectos no farmacológicos del autocuidado
Por su parte, Eduardo Cocho Pérez, secretario de la Junta Directiva de la Asociación Española de Apoyo en Psicosis (AMAFE), ha ahondado en los aspectos no farmacológicos del autocuidado en salud mental. En concreto, ha hecho referencia a las necesidades de los pacientes ligadas al autocuidado. Así, ha remarcado que éstas dependen de su contexto personal, experiencias y objetivos. "El conocimiento y la comprensión de su estado emocional, la necesidad de aprender herramientas para manejar el estrés, el apoyo profesional, el acceso a terapia psicológica y psiquiátrica y la necesidad de información clara sobre tratamientos, medicamentos y opciones de terapia", ha mencionado.
Siguiendo esta línea, ha recalcado que se deben incorporar actividades que fomenten el bienestar emocional como el ejercicio físico, la buena alimentación o el descanso. A su vez, ha incidido en la importancia de establecer límites en las relaciones personales y laborales "para evitar la sobrecarga" o el fortalecimiento de las relaciones personales. Además, es primordial que cuenten con autonomía y empoderamiento de cara a tomar decisiones. También Cocho Pérez ha señalado la importancia de la información en prevención y recaídas de cara a contar con un plan de acción y de recursos.
Con respecto a la visión del paciente del autocuidado, ha sostenido que deben intentar tener un equilibrio emocional y manifestar el deseo de querer tener una vida emocional estable. "Debe entender la salud mental como parte esencial de su bienestar general", ha hecho hincapié. "Debe ver el autocuidado como una oportunidad para desarrollar resiliencia, autoconocimiento y habilidades para afrontar los problemas", ha añadido. Asimismo, ha enfatizado que el paciente debe adquirir hábitos regulares de autocuidado que prioricen la prevención sobre la intervención en las crisis. "Debe adquirir unos hábitos saludables consistentes en acciones diarias que promueven el equilibrio emocional, reducen el estrés y fortalece la resiliencia", ha mencionado.
Hábitos saludables
- Realizar actividad física regularmente: reduce el estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión, mejora el sueño y la autoestima.
- Llevar una alimentación equilibrada: apostar por una dieta rica en nutrientes como el Omega 3 o el magnesio que ayudan a mantener el cerebro saludable y reducir el consumo de ultraprocesados, azúcares o cafeína en exceso.
- Adquirir rutinas de sueño adecuadas: esto impacta positivamente sobre la regulación emocional y la claridad mental, reduce la irritabilidad y la apatía emocional.
- Realizar prácticas de relajación y mindfullness: reducen el estrés, mejoran la concentración y promueven una mayor conexión con el presente.
- Gestión del tiempo y establecimiento de límites: previene la sobrecarga emocional y el agotamiento y ayuda a priorizar actividades.
- Cultivar relaciones positivas que proporcionan apoyo emocional y reducen el aislamiento.
- Aprender cosas nuevas para estimular el cerebro y fomentar la autoestima.
- Limitación del uso de dispositivos: reduce la exposición a noticias negativas y la comparación en redes sociales.
- Buscar ayuda profesional cuando sea necesario para abordar los problemas complejos que no se pueden manejar por uno mismo.
Abordaje farmacológico
Jorge Luis Tizón, médico de familia, miembro del grupo de Enfermedades mentales del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), ha profundizado sobre qué engloba el concepto de "salud mental". Además, ha hecho referencia a que el autocuidado no tiene que ver única y exclusivamente con el cuidado de uno mismo sino que el papel del círculo que rodea al paciente también es esencial. En su intervención, Tizón también ha sacado a colación que se debe ser cauteloso con la toma de fármacos para conciliar el sueño.
Finalmente, Marina Diaz Marsa, presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, ha abordado la parte farmacológica ligada a los trastornos de salud mental. En este sentido ha incidido en la importancia de que pacientes con esquizofrenia, bipolaridad o trastorno obsesivo compulsivo tengan tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos específicos, además de todas las pautas vinculadas al cuidado de la salud mental.