Esta temporada, la gripe ha golpeado fuerte y antes de lo habitual. El pico de la epidemia se adelantó unas cuatro semanas respecto a años anteriores y ha provocado una mayor actividad sanitaria. Normalmente, las fiestas de Navidad, con las típicas reuniones de todo tipo, son las causantes de un aumento de contagios de procesos respiratorios, pero este año ha habido semanas, a principios y mediados de diciembre, de un “crecimiento exponencial de casos”, comienza Elena Palau, vicetesorera del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona. Y en esto coincide Amaia Unamuno, farmacéutica en San Sebastián y asesora de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa. Para esta profesional, en comparación con años anteriores, el volumen de consultas en farmacia "ha sido algo mayor aunque, en general, se han tratado de cuadros leves o moderados, bien manejables desde el autocuidado y el consejo farmacéutico. Además, el inicio ha sido algo más precoz que otros años, ya que el pico más alto diríamos que lo sufrimos unos días antes de las navidades".
La experta ha hecho balance, desde la perspectiva de la Farmacia, de la ola de infecciones respiratorias vivida esta temporada. “La epidemia llegó antes, y esto provocó que las farmacias notaran un pico de demanda de productos de autocuidado”, comenta. Particularmente en Cataluña, se pedía a la gente que acudiera con mascarillas a hospitales y, por tanto, “hubo un pico de demanda” de estos productos y de test de antígenos.
Lo primero que hacen los farmacéuticos cuando llega un paciente es evaluar los síntomas que tiene para establecer si padece gripe o resfriado, si necesita derivación o si se puede tratar con medicación de autocuidado. En este último caso, “le recomendamos medicamentos analgésicos, antitérmicos, descongestivos nasales, jarabes para la tos… Aparte de recomendaciones eh higiénico-dietéticas. Y, en cualquier caso, nunca recomendamos antibióticos”.
Unamuno, por su parte, explica que los consejos de autocuidado que habitualmente se dan son el control de síntomas como fiebre, dolor, congestión nasal o tos, mediante el uso adecuado de medicamentos sin receta; medidas no farmacológicas, como una correcta hidratación, descanso, lavados nasales y humidificación ambiental; y, por último, prevención y educación sanitaria, "insistiendo en la higiene de manos, ventilación de espacios y uso responsable de medicamentos".
El valor de la farmacia para descongestionar la presión asistencial
Hay pacientes que acuden a la farmacia inmediatamente después de detectar los primeros síntomas y hay otros que directamente no van. Son aquellos que “se encuentran bien o tienen una percepción baja del riesgo que puede producir el hecho de no tratarse, de no cuidarse”. Esto se ve también en el ámbito de la prevención. Palau cuenta que “con el Departamento de Salud hemos hecho por segundo año consecutivo una campaña de prevención, de promoción de la vacunación, en personas vulnerables, que son en este caso los mayores de 60 años, y hemos tenido que picar mucha piedra porque después de la pandemia, cuando evidentemente la gente se vacunó, cada año la percepción de riesgo es menor”, señala Palau.
La experiencia de Unamuno dice que la mayoría de los pacientes acuden en fases iniciales del proceso, "buscando alivio de síntomas. En muchos casos presentan dudas sobre qué pueden tomar, cómo combinar tratamientos o cuándo es necesario acudir al médico. También es frecuente encontrar pacientes que llegan con información confusa o con expectativas de antibióticos, donde la intervención del farmacéutico es clave para explicar el origen viral de la mayoría de estos procesos y promover un uso racional del medicamento".
Hay gente, continúa la farmacéutica de Barcelona, que puede pensar que la gripe no le va a afectar, y ahí los farmacéuticos “tenemos que hacer una labor de educación sanitaria, explicarles que no es así, que un elevado porcentaje de los que estaban en la UCI por gripe estas Navidades no estaban vacunados. La vacuna nos protege, evita complicaciones. Con las personas vulnerables, a partir de los 60 años y con enfermedades crónicas, todo se complica”.
Esta “clarísimo” y así “se ha visto” que la farmacia es “el primer punto sanitario al que llegan los pacientes”. Los farmacéuticos son, en muchas ocasiones, la puerta de entrada al sistema de salud, “y podemos resolver muchas de las consultas y reducir, de esta forma, la presión asistencial”.
Palau insiste en que hay gente que puede tener una percepción baja de riesgo y que acude a la farmacia a buscar su medicación crónica. “Tú detectas que esa persona, por lo que comenta, porque a veces no se encuentra bien, que puedes darle recomendaciones y, en el caso concreto de la vacunación contra la gripe, hemos demostrado que nuestra proximidad con la ciudadanía y el compromiso con la salud han conseguido aumentar este año con respecto al anterior cuatro puntos la cobertura vacunal”. La farmacéutica concluye incidiendo en la labor de concienciación que están llevando a cabo, lo que disminuye la presión asistencial.
Y en esto coincide también con la farmacéutica de San Sebastián, que destaca que la Farmacia Comunitaria tiene un impacto "muy relevante en la descongestión de Atención Primaria y Urgencias, especialmente en estas épocas de alta incidencia de infecciones respiratorias. Gracias a la accesibilidad, la atención sin cita previa, el asesoramiento sanitario cualificado y el seguimiento que realizamos, muchas consultas leves se resuelven directamente en la farmacia". Gracias a esto, otros niveles asistenciales pueden "centrarse en pacientes con patologías más complejas, contribuyendo a un sistema sanitario más eficiente".