En una sociedad con patologías cada vez más cronificadas, con un aumento de enfermedades como la obesidad, causada por los malos hábitos, o con problemas como el tabaquismo, la figura del farmacéutico aparece como una pieza fundamental para la promoción de la salud y la educación de la ciudadanía en este ámbito.
Por eso, y aunque son aspectos bastante desconocidos, el profesional de la farmacia comunitaria tiene la formación y la capacidad necesarias para dar pautas sobre temas de salud fundamentales como la higiene del sueño, recomendaciones sobre alimentación sana e incluso para recomendar ejercicios básicos de fuerza a personas mayores.
“Un farmacéutico tiene una formación universitaria y posterior, que le permite ofrecer consejos sobre hábitos saludables, además de poder hacer promoción de la salud y educación sanitaria a la población”, señala Belén Iturbe, vocal de alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia (COFBi), que además es farmacéutica.
El profesional de la oficina de farmacia es de hecho un referente para la población en cuestiones de salud y de autocuidado. “La farmacia comunitaria es el establecimiento sanitario más accesible para la población de hecho”, indica Iturbe. “Somos cercanos, estamos a pie de calle y damos información veraz en temas de cuidados y de medicamentos”, añade.
El farmacéutico es una figura clave en el autocuidado para todo tipo de usuarios, puede ayudar en todas las franjas de edad, desde recién nacidos y niños, hasta las personas mayores. Y por supuesto a personas polimedicadas y con enfermedades crónicas.
Además, la oficina de farmacia es un lugar único para la promoción de la salud, para eso se llevan a cabo todo tipo de campañas que se adecúan a las estaciones, o temporadas del año en las oficinas de farmacia. “En la farmacia, los profesionales siempre están preparando campañas, adecuándolas a su entorno o las estaciones para fomentar la salud entre los ciudadanos de su entorno”, señala Iturbe.
Así por ejemplo campañas sobre protección solar o medicamentos fotosensibles en verano, campañas sobre la prevención del cáncer, sobre el uso adecuado y el reciclaje de medicamentos. “Las campañas sobre la vacunación de la gripe por ejemplo son muy eficaces desde la farmacia, porque recordamos en muchas ocasiones a la población la importancia de la vacunación”, añade Iturbe.
Higiene del sueño
Descansar bien y respetar las horas de sueño, son imprescindibles para el buen desarrollo intelectual y físico de las personas. De hecho, la investigación demuestra que la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer obesidad, enfermedades del corazón, hipertensión, diabetes, depresión e infecciones. Durante la noche, la frecuencia cardíaca, la frecuencia de respiración y la presión arterial suben y bajan, un proceso que puede ser importante para la salud cardiovascular. Llevar a cabo un conjunto de prácticas que ayuden a mejorar y cuidar la calidad del sueño y a prevenir desajustes en los horarios.
“Los profesionales de farmacia podemos aconsejar una buena higiene del sueño porque dormir bien es tan importante como la dieta y el ejercicio”, subraya Iturbe.
Un buen descanso es fundamental para una buena salud física y mental que es el objetivo fundamental de los farmacéuticos para con los ciudadanos.
Alimentación saludable
Otro punto clave dentro de unos hábitos de vida saludables es la alimentación y en este punto el farmacéutico tiene un papel fundamental, porque tiene la capacidad y la formación para dar pautas básicas de cómo alimentarse mejor. “Los farmacéuticos no podemos hacer dietas personalizadas, pero si podemos dar consejos de lo que se debe o no se debe comer cuando un paciente sufre una patología concreta”, explica Iturbe.
De hecho, el grado de Farmacia tiene un elevado número de créditos dedicados a la alimentación. Existen, claro está, expertos en este ámbito como los nutricionistas o los dietistas, pero los farmacéuticos pueden dar pautas básicas para que una persona lleve una alimentación adecuada a su edad o a su patología.
Ejercicios básicos
En cuanto a la recomendación de ejercicios básicos, es una información que también puede ofrecer el profesional sanitario que regenta una oficina de farmacia comunitaria. “Esta es una faceta desconocida del farmacéutico”, señala Iturbe, “pero el profesional de la oficina de farmacia comunitaria puede recomendar algunos movimientos a personas que tengan problemas motores o que necesiten hacer ejercicios de fuerza para potenciar su movilidad o su agilidad”, añade.
“Nosotros como profesionales, no podemos dar pautas de ejercicios, ni tablas, para eso existen profesionales encargados de esos tratamientos y del seguimiento de los pacientes”, explica Iturbe. Sin embargo, continua, “si podemos dar recomendaciones sobre ejercicios sencillos que por ejemplo pueden llevar a cabo personas mayores a las que le cuesta moverse”.
En definitiva, el farmacéutico es una pieza clave en los cuidados, en el autocuidado, en la prevención de enfermedades y en la promoción de la salud. “Es claro que los farmacéuticos somos y debemos ser referentes en la educación sobre hábitos de vida saludables”, concluye Iturbe.
También te puede interesar...