El autocuidado se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y para mejorar la calidad de vida de la población. En este escenario, la Enfermería desempeña un papel estratégico, tanto en la prevención como en la educación sanitaria y el acompañamiento a los pacientes.
Según explica Héctor Nafría, enfermero y divulgador de la Unidad de Cultura Científica del Consejo General de Enfermería (CGE), la cercanía de estos profesionales con los pacientes les sitúa en una posición privilegiada para impulsar hábitos saludables y favorecer que las personas participen activamente en el cuidado de su salud.
“Las enfermeras somos el profesional más cercano al paciente en su día a día, no solo cuando aparece la enfermedad, sino también en la prevención, ya que estamos presentes en todos los ámbitos de atención”, señala Nafría. Esta proximidad permite, añade, “detectar riesgos de forma precoz, promover hábitos saludables y empoderar a las personas para que participen activamente en el cuidado de su propia salud”.
Además del impacto directo en los pacientes, el autocuidado también tiene implicaciones para el propio sistema sanitario. “El autocuidado mejora los resultados en salud, reduce complicaciones y contribuye a contener el gasto del sistema sanitario”, subraya.
“Las enfermeras somos el profesional más cercano al paciente en su día a día, no solo cuando aparece la enfermedad, sino también en la prevención, ya que estamos presentes en todos los ámbitos de atención”
La educación sanitaria es uno de los principales instrumentos de la Enfermería para fomentar el autocuidado. Tal y como explica Nafría, el trabajo de estos profesionales va más allá de la atención clínica directa. “Las enfermeras somos especialistas: informamos y educamos en salud, pero además estamos siempre a pie de cama del paciente. Acompañamos, cuidamos y curamos”, afirma.
En la práctica, esta labor se traduce en explicar los procesos de salud y enfermedad de forma comprensible, enseñar habilidades para el manejo de determinadas situaciones y ayudar a identificar síntomas que requieren consulta médica. “Explicamos de forma comprensible los procesos de salud y enfermedad, enseñamos habilidades y ayudamos a reconocer síntomas para saber cuándo es necesario consultar”, detalla Nafría.
Asimismo, la Enfermería desempeña un papel esencial en la adherencia terapéutica y en la promoción de estilos de vida saludables. “Nos encargamos de la adherencia a los tratamientos, de promover hábitos saludables y de reforzar la confianza del paciente en su capacidad para cuidarse. Y eso, en el marco de cronicidad que vivimos, es de suma importancia”, añade.
El papel de los productos de Consumer Health
En el contexto del autocuidado, los productos de Consumer Health pueden ser una herramienta útil para el manejo de problemas leves de salud, siempre que se utilicen adecuadamente y con asesoramiento profesional. “Cuando se utilizan de forma adecuada y con asesoramiento profesional, los productos de Consumer Health facilitan el autocuidado”, explica Nafría. Para los pacientes, esto se traduce en “mayor autonomía, capacidad de actuar ante problemas leves y un mejor control de su salud”.
Sin embargo, el enfermero advierte de la importancia de garantizar que estos productos se utilicen con criterios científicos. “El papel de la Enfermería es fundamental para asegurar que estos productos se utilicen de forma segura, eficaz y basada en evidencia. Es imprescindible que nos aseguremos de ello, porque no todo lo que se vende como salud realmente mejora la salud”, advierte.
En este sentido, Nafría alerta del impacto de la desinformación en el entorno digital. “Vivimos en un contexto de redes sociales, anuncios y presiones sociales donde muchos productos se presentan con mensajes atractivos, pero con beneficios exagerados o con evidencia limitada”, explica. Por ello, considera que los profesionales sanitarios deben actuar como filtro científico: “Las enfermeras debemos distinguir y asesorar entre lo que tiene respaldo científico y lo que se apoya más en el marketing que en la ciencia”.
Reforzar el papel de la Enfermería
Para potenciar el papel de la Enfermería en el ámbito del autocuidado, desde el Consejo General de Enfermería consideran necesario adoptar varias medidas estructurales. “Es necesario reconocer y potenciar el papel de la Enfermería como agente clave en educación para la salud y autocuidado”, afirma Nafría. Esto implica, entre otras cuestiones, mejorar las ratios profesionales y disponer de tiempo específico para la educación sanitaria.
"El papel de la Enfermería es fundamental para asegurar que estos productos se utilicen de forma segura, eficaz y basada en evidencia"
También aboga por reforzar la formación en promoción de la salud y ampliar las competencias enfermeras en este ámbito. “Es fundamental integrar plenamente a la Enfermería en las estrategias de salud pública y en el diseño de programas de prevención”, añade.
Entre los principales retos, Nafría destaca la necesidad de impulsar un cambio cultural en el modelo sanitario. “Vemos necesario pasar de un modelo centrado en la enfermedad a uno centrado en la prevención y el autocuidado”, señala.
Además, insiste en la importancia de combatir la desinformación en salud y garantizar que la ciudadanía tenga acceso a información fiable y comprensible. “Finalmente, es necesario reforzar el reconocimiento social e institucional del papel de la Enfermería como profesional clave no solo en el cuidado, sino también en la promoción de la salud”, asegura el experto.