El reto de los influencers del autocuidado: «Somos el puente con el público general»

Almendra Fernández, @sistercloud, y María José Cachafeiro, @laboticadetete, destacan la importancia de proporcionar contenido con rigor en un entorno saturado de información sobre salud.

Influencers sanitarios en redes: Responsabilidad en la promoción del autocuidado
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Cuidar la salud está de moda y el autocuidado aún más. Cuidarse ya no es un lujo asequible para unos pocos. Está al alcance de todos y en este entorno, los influencers sanitarios juegan un papel fundamental. Sin embargo, divulgadoras sanitarias en redes como Almendra Fernández @sisterscloud y María José Cachafeiro @laboticadetete, destacan la importancia de informar con rigor en un entorno saturado de información sobre salud. "Somos un puente entre el conocimiento especializado y el público general", puntualiza Fernández, influencer y divulgadora sanitaria.

En la actualidad, los influencers sanitarios desempeñan un papel crucial en la promoción del autocuidado, combinando su formación profesional con su capacidad de comunicación para educar al público en prácticas de salud basadas en evidencia científica. Estas figuras se han convertido en un puente entre el conocimiento técnico de los profesionales de la salud y la población general, ayudando a mejorar la toma de decisiones sobre el bienestar. Sin embargo, la creciente presencia de información en redes sociales sobre salud plantea tanto oportunidades como riesgos, lo que subraya la necesidad de regulación y responsabilidad en la divulgación.

Almendra Fernández, en su cuenta de Instagram @sisterscloud promociona la salud sobre todo desde el punto de vista de la belleza ya que es farmacéutica comunitaria y nutricionista especializada en dermofarmacia y fitoterapia.

Por su parte María José Cachafeiro en su cuenta @laboticadetete es también farmacéutica, cotitular de Farmacia La Pomar (Asturias), nutricionista y divulgadora en redes.

Divulgadores sanitarios, la importancia de los consejos responsables

Almendra Fernández, destaca que los influencers sanitarios juegan un papel clave en la difusión de información sobre autocuidado. Según Fernández, el principal valor de los profesionales de la salud en redes sociales radica en su capacidad para combinar el conocimiento técnico con la habilidad de comunicar de forma clara y accesible: "El papel de los influencers sanitarios es crucial porque combinamos nuestra formación profesional con nuestra capacidad de comunicación para ofrecer información rigurosa, clara y accesible”, explica.

En el ámbito del autocuidado, esto significa educar a la población para que adopte hábitos saludables basados en evidencia científica, para que la gente evite prácticas perjudiciales y pueda tomar decisiones informadas sobre su salud. “También ayudamos a desmentir mitos o información incorrecta que circula ampliamente en redes.

Además, Fernández hace hincapié en los peligros de la sobreinformación en la era digital. “El acceso a la información es positivo siempre que sea de calidad y venga de fuentes fiables. El problema surge cuando el exceso de información, especialmente la que no está contrastada, genera confusión o autodiagnósticos erróneos”.

Pero es algo, casi inevitable porque las redes están llenas de consejos que pueden no ser aplicables o incluso contraproducentes. “Por eso, es esencial que los profesionales sanitarios tengamos una presencia activa en estos espacios para filtrar, aclarar y orientar a las personas hacia un autocuidado responsable”, señala.

Formación y responsabilidad

En cuanto a la distinción entre influencers sanitarios y no sanitarios, Fernández afirma que la formación es la principal diferencia que marca la responsabilidad de los mensajes que se transmiten. “Un profesional sanitario tiene los conocimientos técnicos necesarios para dar recomendaciones fundamentadas, mientras que un influencer sin formación podría ofrecer consejos sin evaluar los riesgos asociados, creando falsas expectativas o incitando a prácticas peligrosas”, subraya Fernández.

Por su parte, Cachafeiro, también resalta esta distinción, subrayando la importancia de una base científica en las recomendaciones. Según Cachafeiro, los influencers sanitarios no solo comparten consejos, sino que traducen la evidencia científica en un lenguaje comprensible para todos, ayudando a la población a tomar decisiones informadas. "Los influencers sanitarios tenemos una gran responsabilidad. Somos un puente entre el mundo técnico y la vida cotidiana de las personas. Nuestro papel es clave para promover un autocuidado responsable, basado en recomendaciones fiables y adaptadas a las necesidades reales."

Cachafeiro pone un ejemplo claro para ilustrar cómo la formación marca la diferencia: "No es lo mismo recomendar un suplemento alimenticio porque has leído algo en Internet que hacerlo porque entiendes su composición, sus efectos en el organismo y las posibles contraindicaciones”, explica.

Por ejemplo, un influencer no sanitario podría decir: 'El colágeno es el secreto para tener una piel joven y radiante, todos deberíamos tomarlo'. En cambio, un profesional sanitario explicará que el colágeno puede ser útil en ciertos casos, pero que no es un 'milagro' y su efecto depende de múltiples factores como la calidad del suplemento, la dieta general o incluso la genética”, añade.

Acceso a la información: ¿es sano o peligroso?

Una de las cuestiones más debatidas es si el acceso ilimitado a la información sobre salud y autocuidado es realmente beneficioso. En este sentido, tanto Fernández como Cachafeiro coinciden en que, aunque el acceso a la información es positivo, el exceso de datos no siempre conduce a mejores decisiones, y puede generar confusión o incluso ansiedad. Fernández destaca que el acceso a fuentes fiables es fundamental para evitar malentendidos y autodiagnósticos erróneos.  “Necesitamos un equilibrio: la información debe ser clara, concisa y, sobre todo, respaldada por evidencia científica”, añade Fernández.

Cachafeiro, por su parte, señala que la sobreinformación en salud puede llevar a una paradoja peligrosa y es que “el acceso a la información es un arma de doble filo”, apunta. Por un lado, continua, “es positivo porque permite que las personas estén más informadas y puedan tomar decisiones conscientes sobre su salud. Por otro lado, la sobreinformación puede generar ansiedad, confusión y, en ocasiones, incluso decisiones peligrosas cuando la información no es rigurosa” afirma.

Autocuidado: ¿está ganando protagonismo?

En cuanto a si el autocuidado ha ganado relevancia, es un tema en el que las divulgadoras vuelven a coincidir, porque y especialmente después de la pandemia, la población se ha hecho mucho más consciente de la importancia de la salud integral. Sin embargo, cabe reseñar que todavía existe una brecha importante entre aquellos que priorizan su bienestar y los que lo relegan a un segundo plano debido a falta de tiempo o de información.

Por esa razón, los expertos afirman que el autocuidado debe ser visto como una necesidad, no como un lujo.  "El autocuidado está ganando protagonismo, especialmente tras la pandemia. Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer”, afirma Fernández. En la misma línea, Cachafeiro refuerza esta idea, destacando que el autocuidado debería ser accesible para todos. “El autocuidado está ganando protagonismo, pero no de forma equitativa”, señala. “De hecho debería ser un hábito universal, no algo solo accesible para quienes tienen tiempo o dinero" afirma Cachafeiro.

Los consejos más demandados

Por otro lado, Fernández apunta a que los consejos más demandados suelen estar relacionados con la calidad del sueño, el cuidado de la piel, la alimentación saludable y las rutinas de ejercicio. “En general la gente demandar temas relacionados con hábitos de vida saludable”, apunta.

“En general, la gente busca recomendaciones prácticas y adaptadas a su ritmo de vida, que les ayuden a sentirse mejor tanto física como psicológicamente sin que supongan un sacrificio extremo o inalcanzable”, puntualiza Fernández.

Cachafeiro señala además otros temas entre los más demandados como aquellos relacionados con la salud digestiva o enfermedades como el SIBO y temas de autocuidado preventivo. “Cada vez más la gente se interesa por como fortalecer el sistema inmunitario para prevenir enfermedades comunes o cuidar la salud de forma holística”, añade.

La necesidad de regular la información no científica

El hecho es que la información en salud que podemos obtener en redes puede tener muchas aristas, porque puede ser proporcionada por expertos sanitarios o por personas aficionadas a practicar hábitos saludables que no aportan ninguna base científica a sus contenidos.

Por esta razón tanto Fernández como Cachafeiro hacen hincapié en la necesidad de regular el contenido que circula en redes sociales, sobre todo en el ámbito de la salud. "Es absolutamente necesario regular a los influencers que hablan sin ninguna base científica. La salud no debería ser un tema que se trate a la ligera ni una estrategia de marketing sin fundamento”, señalan.

“La salud pública puede verse gravemente afectada si se difunden consejos sin evidencia científica”, afirma Fernández.  Y es que las redes sociales son un terreno fértil para los bulos y la pseudociencia. Muchos influencers, sin formación ni conocimiento, recomiendan prácticas o productos que no solo son ineficaces, sino que a veces pueden ser peligrosos”, puntualiza Cachafeiro.


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