Lidia Martín, directora general de Almirall Iberia, es presidenta de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) desde 2023. En un contexto en el que el liderazgo femenino tiene gran protagonismo en el sector, Martín atiende a este medio para analizar su evolución y los retos futuros.
Pregunta ¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector del autocuidado en la actualidad?
Respuesta. Los retos del sector de autocuidado están centrados actualmente en tres ámbitos estratégicos para nuestras compañías, como son el normativo, el digital y el de la sostenibilidad. En ellos centramos nuestros esfuerzos para conseguir un escenario normativo que facilite el desarrollo y puesta en el mercado de medicamentos y productos de autocuidado que respondan a las necesidades de prevención y cuidado de la salud de los ciudadanos; y en aprovechar las oportunidades que el entorno digital nos ofrece para situar al sector Consumer Health a la cabeza de la transformación digital.
Por lo que respecta a la sostenibilidad, la contemplamos desde un punto de vista amplio, incluyendo el pilar ambiental, en el que estamos comprometidos con la salud del planeta y de las personas, y también el económico y el social, donde el bienestar, la inclusión y la igualdad son referentes para el sector de autocuidado.
P. ¿Por qué es importante el liderazgo femenino en el sector del autocuidado? ¿Cómo ha evolucionado en los últimos años?
R. El sector del autocuidado, representado por anefp, se consolida como un referente en empleo y liderazgo femenino. Según los últimos datos recogidos en nuestra encuesta sectorial, las mujeres representan el 53% de la fuerza laboral en las compañías de Consumer Health, frente al 46,8% de hombres. Esta cifra no solo refleja una mayoría, sino también una tendencia clara hacia la equidad y la inclusión.
En el seno de anefp, esta realidad se acentúa aún más: el equipo actual está compuesto mayoritariamente por mujeres, y la presencia femenina en los órganos de decisión es significativa. Este compromiso con la diversidad no es casual, sino el resultado de una visión compartida por las compañías del sector, que apuestan decididamente por el impulso del talento femenino como motor de transformación.
Aunque aún existen retos por superar, los avances son evidentes. El sector del autocuidado demuestra que cuando se promueve el liderazgo inclusivo y se crean entornos donde las personas pueden desarrollarse plenamente, se generan organizaciones más innovadoras, resilientes y sostenibles. anefp y sus asociados están marcando el camino, inspirando a nuevas generaciones y construyendo un futuro más equitativo para todos.
"Los retos del autocuidado se centran en el ámbito normativo, digital y el de la sostenibilidad"
P. ¿Cómo impacta en el desarrollo de la industria?
R. En los últimos años se ha constatado una evolución creciente de la mujer en los niveles más altos de las compañías, sin duda, un ejemplo de la puesta en marcha de políticas de igualdad, que también facilitan la paridad en todas las posiciones de las organizaciones.
Esta presencia femenina, a todos los niveles y áreas de las compañías, impacta en que las mujeres están presentes en todos los roles clave en la toma de decisiones de las corporaciones.
En el caso de Almirall, trabajamos la diversidad desde la percepción de que es un valor clave, alineado con nuestra estrategia de sostenibilidad, Act4Impact que vela por las personas, el planeta, los pacientes y nuestros socios/colaboradores. Cada uno de estos principios tiene una serie de líneas estratégicas de comportamientos y, la promoción del talento femenino, como parte de la igualdad, es uno de ellos. Nos esforzamos por dejar un impacto positivo en la sociedad y ello implica de forma directa contemplar a nuestras personas empleadas.
Nuestro objetivo es claro: dejar un impacto positivo en la sociedad. Y eso comienza por cuidar y potenciar a las personas que forman parte de nuestra organización. He podido comprobar cómo la inclusión de perfiles diversos en roles clave no solo enriquece la cultura corporativa, sino que también impulsa la innovación y mejora el rendimiento. La diversidad de perspectivas y habilidades favorece una toma de decisiones más colaborativa, más informada y, en definitiva, más sostenible.
Aunque el sector ha avanzado notablemente, me gusta pensar que aún tenemos muchas oportunidades por delante. Esa conciencia nos mantiene en movimiento, nos hace ser más disruptivos y nos impulsa a seguir generando cambios positivos entre generaciones.
P. ¿Qué políticas públicas son necesarias para impulsar el talento femenino en cargos de responsabilidad?
R. Me gustaría destacar especialmente todas aquellas iniciativas que promueven la igualdad, la diversidad y la inclusión. Aspectos como el acceso equitativo a puestos de liderazgo, la igualdad salarial —en la que la industria farmacéutica ha sido un referente— o la conciliación entre la vida personal y profesional, son fundamentales para construir entornos laborales más justos y sostenibles.
Pero también creo firmemente en el poder de lo que depende de nosotras mismas: creer en nuestro potencial, rodearnos de personas que nos apoyen y nos impulsen, tanto en lo personal como en lo profesional, y también de aquellas que nos desafían y nos ayudan a crecer. Esa combinación nos permite abrazar el cambio con una mentalidad innovadora y segura. Y cuando lideramos desde ese lugar, con autenticidad y confianza, las personas suelen sentirse cómodas y motivadas.
"Las mujeres representan el 53% de la fuerza laboral en las compañías de Consumer Health"
P. ¿Cómo es la percepción intergeneracional sobre la evolución de las oportunidades para las mujeres en este ámbito?
R. Las generaciones más jóvenes, como los millennials y la generación Z, reconocen con razón los avances significativos en materia de derechos, oportunidades y corresponsabilidad. Cambios como el teletrabajo, el reparto más equitativo de las tareas domésticas o una mayor conciencia social reflejan una transformación profunda y positiva en nuestra forma de vivir y trabajar.
Sin embargo, hay temas que siguen generando debate y merecen atención, como la maternidad y la conciliación laboral, que continúan siendo aspectos muy valorados y, a la vez, desafiantes. Aunque el sector ha avanzado mucho en este terreno, aún persisten barreras al desarrollo profesional tras la maternidad.
En mi experiencia, he tenido la oportunidad de acompañar a personas que han sido madres y que, lejos de ver limitada su proyección profesional, han seguido creciendo y aportando un gran valor. La maternidad no ha supuesto un conflicto ni para ellas ni para la compañía. Al contrario, cuando se apuesta por el talento con una mirada inclusiva y flexible, se generan entornos donde las personas pueden desarrollarse plenamente, sin tener que renunciar a ninguna faceta de su vida
P. ¿Cuáles son los retos a corto, medio y largo plazo que se presentan en este ámbito?
R. Vivimos en una época de cambio constante, y en este proceso de transformación aún tenemos mucho por hacer. Existen barreras que a veces no son visibles, como los sesgos inconscientes, que siguen condicionando decisiones y oportunidades. Pero estos desafíos también nos ofrecen una gran oportunidad: la de construir un futuro más justo e inclusivo.
Para lograrlo, es fundamental que abordemos estos retos con un espíritu innovador, pero también con confianza en el potencial de las personas, más allá de los roles o etiquetas que tradicionalmente nos han definido. Necesitamos ser valientes y comprometidos, combativos frente a cualquier signo de desigualdad que detectemos en nuestro entorno, ya sea en la sociedad o en nuestras organizaciones.
Cada uno de nosotros tiene una responsabilidad compartida —una corresponsabilidad— en elevar estas conversaciones y actuar con determinación en nuestro día a día. Solo así podremos avanzar hacia entornos más equitativos, donde el talento y la diversidad sean verdaderamente reconocidos y valorados.