Los expertos reclaman una respuesta interdisciplinar para proteger a la población del impacto del cambio climático

La contaminación, las olas de calor, los fenómenos extremos y las alteraciones ambientales influyen en enfermedades respiratorias, cardiovasculares, infecciosas y de salud mental

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La crisis climática ha dejado de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en uno de los mayores desafíos para la salud pública del siglo XXI. El aumento de las temperaturas, la contaminación atmosférica, los fenómenos meteorológicos extremos y las transformaciones de los ecosistemas están teniendo consecuencias cada vez más evidentes sobre la salud de millones de personas, una realidad que exige respuestas coordinadas desde la investigación, la asistencia sanitaria y las políticas públicas.

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, el Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) reunió a expertos en salud y ciencias ambientales para analizar cómo los cambios ambientales están afectando al bienestar de la población y qué herramientas ofrece la ciencia para prevenir sus consecuencias.

La jornada, organizada en el marco de la CORE Environmental & Public Health del VHIR, ha puesto el foco en la necesidad de abordar la salud humana desde una perspectiva interdisciplinar, integrando conocimientos biomédicos, ambientales y geológicos para comprender mejor los riesgos emergentes asociados al cambio climático.

Ciudades más saludables

Uno de los ejes del encuentro ha sido el papel de las ciudades en la protección de la salud. La creciente urbanización, unida al aumento de las temperaturas y la contaminación, convierte a los entornos urbanos en espacios especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático.

Durante la jornada se analizaron los retos que afrontan las ciudades para adaptarse a un escenario climático cambiante y la necesidad de diseñar espacios urbanos que favorezcan la salud de la población. Aspectos como la presencia de zonas verdes, la reducción de la contaminación atmosférica, la movilidad sostenible o la mitigación de las islas de calor urbanas se consideran elementos clave para reducir riesgos sanitarios y mejorar la calidad de vida.

Los expertos coincidieron en que la planificación urbana debe convertirse en una herramienta de prevención sanitaria, especialmente ante la previsión de un aumento de fenómenos extremos asociados al calentamiento global.

Del volcán de La Palma a la contaminación del aire

La relación entre medio ambiente y salud quedó patente a través de diversos ejemplos de investigación desarrollados en el VHIR. Entre ellos, se presentaron estudios sobre los efectos de la erupción volcánica de La Palma en la salud de la población. Las emisiones de cenizas y partículas generadas durante el episodio permitieron analizar el impacto de este tipo de fenómenos naturales sobre el aparato respiratorio y otros sistemas del organismo.

Asimismo, investigadores del instituto mostraron evidencias sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la salud cardiovascular. Los resultados apuntan a que la exposición a contaminantes puede favorecer la aparición de alteraciones cardíacas, incluidas arritmias ventriculares, reforzando la creciente evidencia científica que vincula la calidad del aire con el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Estos hallazgos reflejan cómo factores ambientales aparentemente distintos —desde una erupción volcánica hasta la contaminación generada por la actividad humana— pueden desencadenar consecuencias relevantes para la salud y aumentar la carga de enfermedad en la población.

Una amenaza creciente

Los investigadores alertan de que los efectos de la crisis climática van muchos más allá de los episodios extremos puntuales. La exposición continuada a contaminantes ambientales, el incremento de las olas de calor o las alteraciones en los patrones climáticos pueden influir en el desarrollo y la evolución de numerosas patologías.

Entre las principales preocupaciones destacan el aumento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, la expansión geográfica de algunas enfermedades infecciosas favorecidas por cambios en la distribución de vectores, el incremento de alergias debido a la modificación de los ciclos biológicos de las plantas y las consecuencias sobre la salud mental derivadas de eventos climáticos extremos.

A ello se suman los efectos de fenómenos cada vez más frecuentes e intensos, como sequías prolongadas, inundaciones, incendios forestales o problemas relacionados con la calidad y disponibilidad del agua.

Los expertos subrayan que estos riesgos no afectan por igual a toda la población. Las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas, la infancia y los colectivos socialmente vulnerables presentan una mayor susceptibilidad frente a las consecuencias sanitarias del cambio climático.

Investigación para anticiparse a los riesgos

Ante este escenario, el VHIR ha convertido la investigación en medio ambiente y salud en una de sus prioridades estratégicas. La CORE Environmental & Public Health integra a más de una veintena de investigadores principales de 15 grupos de investigación que trabajan conjuntamente para comprender cómo los factores ambientales influyen en la aparición y progresión de enfermedades.

Su actividad abarca áreas tan diversas como las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, infecciosas, neurodegenerativas, neurovasculares y la salud mental. Para ello combinan estudios epidemiológicos, análisis de cohortes de pacientes, investigación experimental y estudios moleculares que permiten identificar los mecanismos biológicos implicados.

El objetivo es generar conocimiento que pueda trasladarse tanto a la práctica clínica como al diseño de políticas de salud pública capaces de reducir los riesgos asociados a la crisis climática.

Los investigadores destacan además la importancia de desarrollar estos estudios en un entorno hospitalario, donde es posible conectar directamente la investigación con la atención a pacientes y obtener información de gran valor sobre los efectos reales de los cambios ambientales en la salud.

La sostenibilidad también forma parte de la salud

La jornada concluyó con una visita a los espacios exteriores del campus del VHIR para conocer las iniciativas impulsadas en materia de biodiversidad y sostenibilidad ambiental.

Los participantes pudieron observar cómo la incorporación de criterios ecológicos en el diseño de los espacios contribuye a crear entornos más saludables y resilientes. Entre las iniciativas presentadas destacó el sistema natural de gestión del estanque exterior, que permite mantener la calidad del agua sin recurrir a productos químicos, favoreciendo al mismo tiempo la conservación de la biodiversidad.

Este tipo de actuaciones reflejan una idea cada vez más presente en el ámbito científico: la salud humana y la salud del planeta están estrechamente conectadas. Reducir la contaminación, proteger los ecosistemas y avanzar hacia modelos más sostenibles no solo beneficia al medio ambiente, sino que constituye una inversión directa en la salud y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.


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