El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) está trabajando en dos líneas concretas de estudio sobre el fomento de la cultura científica y el asesoramiento a las administraciones públicas, con el apoyo de FECYT y la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico. Uno de dichos proyectos irá encaminado a medir el impacto del cambio climático en la salud de la población, estableciendo unos índices integrados de contaminación y temperatura sobre el impacto en la morbimortalidad. Con ellos, se pretende desarrollar un adecuado nivel de monitorización del riesgo ambiental y la desarrollar la gestión de las medidas más adecuadas en salud pública durante los veranos.
Cristina Linares, codirectora de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de la Escuela Nacional de Salud, será la encargada de impartir la asesoría a este respecto.
Con la iniciativa se persigue el objetivo de establecer las bases científico-técnicas para definir los mencionados índices. Así, los riesgos sobre la morbimortalidad poblacional se calcularán en todo el país a través del ISCIII, en colaboración con el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, para el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático.
Una de las líneas de acción del plan contempla la potencial coincidencia en episodios concretos de diversos factores perjudiciales, como las altas temperaturas, contaminación del aire o el polvo atmosférico, sobre la salud. Con ello, el proyecto facilitará el estudio de distintos índices integrados para su incorporación a los sistemas de alerta temprana.
Para desarrollar la iniciativa, el Instituto de Salud Carlos III contará, además de con el conocimiento generado en la Escuela Nacional de Salud, con datos diarios de variables ambientales proporcionados por la AEMET, así como de la Subdirección General de Prevención de la Contaminación y del CIEMAT. Por otra parte, los datos sobre la morbimortalidad serán proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística.
Cristina Linares ha explicado que, como consecuencia de los efectos del cambio climático, “las situaciones climáticas que comportan riesgos potenciales para la salud serán cada vez más intensas, frecuentes y extensas, por lo que es más necesario que nunca el diseño de planes de prevención que aborden de forma integradora y conjunta los impactos en salud pública producidos por las altas temperaturas y la contaminación atmosférica”.