Como farmacéutico comunitario desde hace 30 años y actualmente presidente de mi colegio profesional en Sevilla estoy enormemente ilusionado con el año 2025 para fortalecer el papel de los farmacéuticos como profesionales sanitarios en la sociedad.
El farmacéutico como profesional sanitario desempeña su labor en muchos campos como la investigación, docencia, distribución de medicamentos, industria, administración y salud pública, análisis clínicos, hospital y farmacia comunitaria.

Creo que como profesión, en todas sus modalidades de ejercicio y áreas de conocimiento, somos pilares del sistema de salud contribuyendo a una sociedad del siglo XXI más informada y saludable.
De las numerosas modalidades de ejercicio antes mencionadas la mayoritaria es la farmacia comunitaria, labor que vengo desempeñando en el barrio de San Julián de Sevilla en los últimos 30 años.
El farmacéutico comunitario que desarrolla su labor en lo que conocemos como oficina de farmacia es un profesional sanitario que aplica su conocimiento en el binomio medicamento y paciente, buscando mejorar los resultados de salud de las personas colaborando con otros profesionales sanitarios fundamentalmente del entorno de la atención primaria.
Tiene un papel clave en la gestión y educación de los tratamientos farmacológicos evitando errores, mejorando la adherencia y colaborando en la efectividad y seguridad de los mismos. Además refuerza acciones de educación sanitaria y salud pública mediante cribados y campañas de información efectiva.
El farmacéutico tiene un gran reconocimiento en su comunidad a través de unos elevados niveles de confianza profesional que nos demuestran las personas cada día.
Queda mucho camino por recorrer pero creo firmemente que la administración sanitaria pública valora cada vez más la colaboración de los farmacéuticos en los procesos asistenciales colaborando con otros agentes de salud.
Tenemos una formación universitaria multidisciplinar que nos capacita para trabajar de manera colaborativa en la prevención de la enfermedad, abordaje de determinadas patologías agudas, el seguimiento farmacoterapéutico de pacientes crónicos polimedicados y actividades de salud pública como la vacunación en población de coberturas mejorables o cribados de determinadas patologías.
Podemos contribuir a aliviar la carga del sistema de salud optimizando tiempo y recursos en beneficio del paciente.
“Como profesión, en todas sus modalidades de ejercicio y áreas de conocimiento, somos pilares del sistema de salud contribuyendo a una sociedad del siglo XXI más informada y saludable”
Una comunicación y colaboración más estrecha con médicos y enfermeras ha demostrado en numerosos proyectos profesionales que mejora la calidad de la atención sanitaria y la salud de las personas.
Para seguir consolidando un modelo de farmacia en 2025 que dé respuesta a las necesidades asistenciales de una sociedad muy cambiante y que avanza a ritmo de inteligencia artificial necesitaremos abordar desde dentro de la profesión los siguientes cambios evolutivos de manera prudente y valiente.
- Diseñar a nivel autonómico e interoperable un plan de comunicación, colaboración y coordinación de los farmacéuticos comunitarios con los médicos y enfermeras de atención primaria para la mejora de los resultados en salud de los pacientes a través de la optimización de sus tratamientos farmacológicos utilizando herramientas de comunicación integradas en la receta electrónica y con acceso a la historia clínica del paciente.
- Establecer las bases para una formación continuada y una certificación obligatoria de los farmacéuticos de oficina de farmacia.
- Apostar por la implementación de la carrera profesional en farmacia comunitaria basada en fórmulas que contemplen años de ejercicio profesional, acreditación de competencias y formación realizada de manera que lleve aparejada un plus de remuneración y sirva de base para que la farmacia comunitaria sea considerada por los jóvenes farmacéuticos recién egresados como lugar de desarrollo profesional.
- Incrementar las competencias del farmacéutico comunitario para el abordaje terapéutico de determinados problemas de salud que vayan descargando las consultas de primaria siempre con registro en la historia clínica y protocolos consensuados.
- Diseñar un verdadero plan de Atención Farmacéutica domiciliaria desde la farmacia comunitaria y en colaboración con atención primaria para dar respuesta al envejecimiento poblacional, aumento de la cronicidad y soledad no deseada.
En definitiva los farmacéuticos de oficina de farmacia hemos ido dando respuesta desde hace cientos de años a las necesidades que la sociedad nos ha ido planteando siempre con profesionalidad y una gran vocación de servicio.
En el año 2025 y sucesivos estamos en una ventana de oportunidad evolutiva para cimentar la farmacia del siglo XXI dentro de un modelo regulado de farmacia con una planificación normativa de habitantes, distancia y retribución económica que garantiza una gran equidad del servicio pero que como sucede en todos los sectores profesionales debe evolucionar para seguir siendo muy importante en la sanidad actual.
*Jaime Román es presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla.