Este año 2025 cierro una etapa fundamental en mi vida profesional y personal. Cumplo el ciclo máximo que marcan nuestros estatutos en la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE): dos mandatos de cuatro años al frente de la presidencia. Este final de ciclo coincide con la celebración de las que han sido apenas las segundas elecciones democráticas en la historia de nuestra organización; un hito que no vivíamos desde 2001 y que demuestra la vitalidad actual de nuestra institución.
Echando la vista atrás, el escenario que encontré cuando asumí la Secretaría General en 2013 era desalentador. FEFE se enfrentaba a sanciones derivadas del caso DAVUR que superaban el millón de euros, una tesorería bajo mínimos y una alarmante desunión interna. En lo laboral, el convenio colectivo se dirimía en un conflicto social permanente ante la Audiencia Nacional.
Doce años después, el balance es de reconstrucción total. Hemos dado la vuelta a la situación: ganamos el caso DAVUR en casación, reunificamos la Federación y logramos la estabilidad laboral mediante un laudo arbitral seguido de dos convenios pactados. Hoy, FEFE goza de una tesorería saneada y un impacto mediático sin precedentes, reforzado por iniciativas como las jornadas “ONE DAY”. Además, hemos consolidado nuestra influencia institucional en la CEOE, formando parte del Comité Ejecutivo de su presidente y ostentando la vicepresidencia de la Comisión de Sanidad.
Sin embargo, el camino no ha sido sencillo. Nos tocó liderar la Federación durante una pandemia global, dando la cara ante la administración para exigir lo que aún hoy son asignaturas pendientes: la eliminación del cupón precinto, la plena integración en la vacunación y la realización de pruebas diagnósticas sencillas en la oficina de farmacia. FEFE sigue siendo, quizás, la única voz que reclama con firmeza la derogación de los Reales Decretos de “recortes” (5/2000, 4/2010 y 8/2010) que, nacidos con carácter transitorio, siguen lastrando la viabilidad de la Farmacia española décadas después.
“Termino mi mandato con una reflexión agridulce sobre la política sanitaria. Desde 2016, no se ha logrado modernizar ninguna ley orgánica ni regulación de calado. Seguimos bajo un modelo antiguo y, en muchos aspectos, obsoleto”
El reciente proceso electoral, al que concurrieron dos candidaturas —una de continuidad con gran parte de mi Comisión Permanente y otra de renovación con miembros de juntas territoriales—, se saldó con la victoria de esta última por un estrecho margen de dos votos. Este resultado admite varias lecturas: una voluntad clara de mantener el rumbo pero con nuevos métodos; la exigencia de una mayor integración de las sensibilidades territoriales; y, sobre todo, la demostración de que FEFE es una organización viva y democrática donde cada voto cuenta. La nueva dirección hereda una institución independiente y profundamente comprometida con los titulares de oficina de farmacia.
No obstante, el relevo se produce en un momento crítico. En este 2025, la sombra del impago ha vuelto a aparecer: primero en Valencia durante el verano y, ahora, con el anuncio de MUFACE de no abonar las facturaciones de noviembre y diciembre. Es un error peligroso tolerar estas situaciones. La Farmacia española opera con márgenes tan ajustados que no puede actuar como financiera de la Administración; no hay tesorería que aguante estos embates.
Llegados a este punto, considero que la profesión debe valorar medidas de presión reales. Si las mutuas o las administraciones no pagan, las farmacias deberían empezar a cobrar el 100% del precio del medicamento a los pacientes, facilitándoles simultáneamente la documentación necesaria para que reclamen su reembolso al responsable del impago. Es la única vía para evitar que se quiebre definitivamente el acceso del ciudadano al medicamento.
Termino mi mandato con una reflexión agridulce sobre la política sanitaria. Desde 2016, no se ha logrado modernizar ninguna ley orgánica ni regulación de calado. Seguimos bajo un modelo antiguo y, en muchos aspectos, obsoleto. Solo cabe esperar que un posible cambio de gobernabilidad en 2026 o 2027 traiga consigo leyes que respondan al envejecimiento poblacional y a la falta de profesionales, aprovechando de una vez por todas esa estructura sanitaria infrautilizada que son las farmacias.
Ha sido un honor servir a la Farmacia española.
*Luis de Palacio, expresidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) y Premio Fundamed.