2026: cuidar a quienes nos cuidan, el gran reto de la sanidad pública

"El sistema sanitario debe aprovechar de forma adecuada los recursos y el talento, al tiempo que mejoramos la calidad asistencial y apostamos por entornos laborales más atractivos"

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Falta de profesionales, fortalecimiento de la Atención Primaria y la puesta en marcha de una política rigurosa, de Estado y con recursos y presupuestos suficientes y actualizados frente a la ausencia de una unidad de acción en la política sanitaria del actual Gobierno de Pedro Sánchez. Estos son los retos básicos a los que se enfrenta el Sistema Nacional de Salud en nuestro país para el próximo año.

Lamentablemente, España no puede contar con el Gobierno de España, que está paralizado, sin ideas y sin apoyos para llevar a cabo ningún tipo de política realista y rigurosa que solvente los problemas a los que se enfrenta el Sistema Nacional de Salud.

En primer lugar, la falta de profesionales sanitarios, especialmente en la Atención Primaria, está colapsando la Sanidad Pública; y esta falta de profesionales es competencia y responsabilidad exclusiva del Gobierno de España, puesto que la forma de abastecer de médicos y otros especialistas es a través de la ampliación de las plazas MIR. Desde el Partido Popular llevamos mucho tiempo defendiendo un plan de choque que garantice aumentar durante los próximos años en 1.000 plazas MIR anuales. Por desgracia, estamos predicando en el desierto porque el Gobierno no se escucha nada más que a sí mismo.

Al reto de la falta de profesionales se une la necesidad de reforzar y fortalecer la Atención Primaria, que no puede hacerse de otra forma que no sea con un aumento de las plantillas. Pese a que faltan por cubrir 4.500 plazas de médicos de Atención Primaria, el Gobierno apenas ha aumentado en 36 plazas MIR para esta modalidad: es claramente insuficiente.

La sanidad pública necesita más profesionales y aprovechar el capital humano que tenemos, que es mucho. Para eso España necesita liderazgo, diálogo social y una visión ambiciosa de futuro, además de cuidar a quienes nos cuidan. Y quizás este sea otro de los grandes retos que tiene la Sanidad Pública de nuestro país, especialmente ante los problemas que ha generado el propio Gobierno y que se están traduciendo en movilizaciones y huelgas por todo el país.

Y ahí enlazamos con el siguiente gran reto al que nos enfrentamos, que es afrontar una huelga indefinida que ha sido convocada a partir de enero por los médicos ante los desaires y ninguneos de la ministra de Sanidad. Una huelga que, previsiblemente, volverá a causar estragos en la cancelación de citas médicas e intervenciones quirúrgicas, con los inconvenientes que eso provoca en los pacientes y el coste que supone para las cuentas de las comunidades autónomas, que son quienes gestionan el día a día de la Sanidad y que pagan los platos rotos que rompe el Gobierno.

Un Gobierno que ha roto la confianza de los profesionales y, entre todos, debemos recomponerla. La convocatoria de una huelga médica de alcance nacional no es baladí, sino la consecuencia directa de años de decisiones erráticas, falta de diálogo y desprecio institucional.

El conflicto generado en torno a la reforma del Estatuto Marco es un ejemplo de lo que no se debe hacer. Una reforma así, que afecta de lleno a las condiciones laborales, profesionales y organizativas del personal sanitario, no puede plantearse sin consenso, sin presupuestos y sin una negociación real. Cuando se gobierna de espaldas a los profesionales, el resultado es inevitable: rechazo, movilización y conflicto.

España debe tener una planificación de los recursos humanos seria y rigurosa, con una estrategia a medio y largo plazo, que anticipe las necesidades reales del sistema porque otro de los retos a los que nos vamos a enfrentar en un futuro próximo es el envejecimiento de la población. Es esencial ofrecer estabilidad, desarrollo profesional y expectativas claras a quienes eligen dedicar su vida a cuidar a los demás, junto con fortalecer los servicios públicos de forma adecuada para atender las crecientes necesidades de la sociedad.

En este contexto, el Ministerio de Sanidad debe volver a ejercer un papel de coordinación y consenso, no de confrontación. La sanidad pública es un proyecto colectivo que solo funciona cuando se construye desde el acuerdo, no desde el choque permanente.

El sistema sanitario debe aprovechar de forma adecuada los recursos y el talento, al tiempo que mejoramos la calidad asistencial y apostamos por entornos laborales más atractivos: necesitamos más profesionales y necesitamos que el gasto en nuestra Sanidad sea eficiente y útil porque cada euro cuenta.

Desde el PP creemos que el futuro de la sanidad pública pasa por poner a los profesionales en el centro: escucharles, respetarles y contar con ellos. El año 2026 debe ser el momento de abandonar la política sanitaria de titulares de este Gobierno y recuperar una gestión rigurosa, dialogante y responsable. Una sanidad pública sólida no se construye contra sus profesionales y las autonomías, sino con todos ellos. Este también es un reto, y una oportunidad.

*Carmen Fúnez es vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP