El año 2026 debe marcar un punto de inflexión para el medicamento genérico en España. La Estrategia de la Industria Farmacéutica, aprobada en diciembre de 2024, incluye un compromiso clave: diseñar y activar un Plan nacional para fomentar el uso de genéricos. No se trata de una medida cosmética, sino de una respuesta estructural a un mercado estancado, pese a que los genéricos son el auténtico motor de dinamización de precios, accesibilidad y competitividad industrial.
Por qué importan los medicamentos genéricos
Cada vez que un genérico entra en el mercado, el sistema gana en tres dimensiones. Primero, mejora la accesibilidad, porque con el mismo presupuesto se trata a más pacientes. Segundo, refuerza la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) al liberar recursos para financiar innovaciones para enfermedades con alta necesidad médica. Y tercero, impulsa la economía real gracias a una base productiva que aporta al PIB, genera empleo cualificado y exporta. España es el segundo país de la UE en capacidad de producción de genéricos. No aprovechar esta ventaja sería renunciar a una oportunidad estratégica.
Europa sube el listón: medicamentos críticos y resiliencia
En 2026 se espera la aprobación del Reglamento europeo sobre medicamentos críticos, de los cuales el 90% son genéricos. Esta norma exigirá ajustes en España, como la definición y gestión de reservas estratégicas, la incorporación de criterios de compra pública que premien la capacidad de suministro y la diversificación, y la obligación de prevenir problemas de suministro. El SNS no puede seguir adjudicando concursos con el precio como único criterio ni con modelos de ganador único que fragilizan el abastecimiento. Es necesario incorporar criterios de valor que incluyan resiliencia, calidad, huella industrial europea y sostenibilidad ambiental.
El talón de Aquiles: precios que asfixian
El Sistema de Precios de Referencia erosiona hasta el límite la viabilidad comercial de presentaciones esenciales. El resultado es paradójico: precios bajísimos que expulsan oferta y elevan el riesgo de problemas de suministro. La hoja de ruta es clara: reformar el sistema para introducir bandas de precio sostenible y umbrales mínimos actualizados, además de implantar precios dinámicos que reconozcan variaciones estructurales de costes como energía, materias primas y logística, con revisiones transparentes y parametrizadas. Sin esta flexibilidad, pedimos resiliencia mientras cerramos plantas.
“España es el segundo país de la UE en capacidad de producción de genéricos. No aprovechar esta ventaja sería renunciar a una oportunidad estratégica”
La ola regulatoria ambiental
La nueva Directiva de Aguas Residuales Urbanas y otras exigencias europeas elevan el listón ambiental, pero sus costes de cumplimiento no son trasladables al precio de los medicamentos genéricos. Si no se corrige, la ecuación conduce a la inviabilidad de tratamientos maduros esenciales. La solución pasa por tres piezas: financiación específica para inversiones ambientales, reconocimiento en la compra pública de las empresas que invierten en sostenibilidad y un procedimiento acelerado para adaptar procesos sin cuellos de botella administrativos. Cumplir y competir debe ser posible a la vez.
El Plan nacional de fomento del uso de genéricos: de la intención a la acción
2026 es el año para pasar del “qué” al “cómo”. El Plan debe fijar objetivos claros: recuperar cuota de mercado con medidas como la prescripción por principio activo y campañas informativas; garantizar estabilidad y seguridad de suministro mediante la reforma del sistema de precios y contratos plurianuales con múltiples adjudicatarios; impulsar la reindustrialización verde con incentivos fiscales y líneas de financiación específicas; y establecer una gobernanza sólida con indicadores públicos y el comité interministerial que asegure la ejecución.
Los indicadores deben medir la cuota de genéricos por áreas terapéuticas y comunidades autónomas, el número de licitaciones con criterios más allá del precio, las incidencias de suministro, la inversión industrial y las certificaciones ambientales. Solo con métricas claras se podrá evaluar el impacto real del Plan.
Un pacto de compra pública inteligente
El SNS debe premiar la resiliencia que exige. La adjudicación múltiple, la ponderación de la capacidad de suministro y la revisión objetiva de costes son herramientas probadas que evitan carreras hacia el fondo del pozo y garantizan la continuidad de la oferta.
Conclusión: liderazgo o inercia
España tiene estrategia, tejido industrial y urgencia regulatoria europea que empuja en la dirección correcta. Falta lo esencial: ejecución con métricas, reforma del precio y compra pública inteligente. Si 2026 cierra con un Plan nacional operativo, un sistema de precios reformado y licitaciones que premien la resiliencia, habremos convertido un sector estancado en un vector de seguridad sanitaria y competitividad industrial. Si no, seguiremos pagando barato por adelantado para acabar pagando caro con problemas de suministro y pérdida de industria. La elección es política, pero las consecuencias serán de todos.
*Elena Casaus Lara es secretaria general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG).