El próximo año 2025 puede ser un año muy importante, en el que la farmacia española debe aprovechar las oportunidades que se le presenten. Es importante afianzar el rol asistencial de las farmacias, integrándolas aún más en los sistemas públicos de salud, desarrollando los Servicios Profesionales Farmacéuticos, y también incorporando a la Farmacia Comunitaria dentro de los equipos multidisciplinares que atienden a nuestros pacientes. Con todo ello, optimizaremos la adherencia, haciendo así más eficiente la inversión en fármacos del sistema sanitario, y garantizando la sostenibilidad del mismo, no solamente mediante la atención farmacéutica, el seguimiento farmacoterapéutico, la cesación tabáquica o la elaboración de SPD, sino también pudiendo colaborar en estudios posdispensación o en los análisis de efectividad y eficiencia de los medicamentos una vez que han salido al mercado.

No debemos perder de vista que, en muchas ocasiones, cuando el paciente sale del hospital o del centro de salud, el farmacéutico es el único profesional sanitario que sigue en contacto con el paciente. Esto es un hecho que no se puede olvidar cuando se diseñan medidas para mejorar los resultados de nuestro sistema sanitario. El año venidero nos preocupa en lo referente a los desabastecimientos, ya que la tendencia de los últimos años es muy negativa y nos encontramos en un escenario en el que determinados colectivos de pacientes, como han sido, en los últimos meses de 2024, los pacientes con TDAH, tienen serios problemas para poder seguir con sus tratamientos, con las consecuencias negativas que todo ello conlleva no sólo para los pacientes sino para sus familias y su entorno próximo.
En ocasiones, parece que no se es consciente de los perjuicios que un desabastecimiento puede provocar. La colaboración entre la Administración y las oficinas de farmacia, así como la distribución farmacéutica, puede ser clave a la hora de que estos problemas que sufrimos desde hace años, tengan un menor impacto sobre la salud de los enfermos afectados. Deberíamos pararnos a pensar si es conveniente continuar con el Sistema de Precios de Referencia, con unos precios de medicamentos que están entre los más bajos de Europa, que crean desigualdades de suministro entre los diferentes países, y que además, suponen un quebradero de cabeza para la gestión diaria de las farmacias y la distribución. Habría que valorar si es un modelo que ya está agotado, y si sería conveniente apostar por una intervención más directa del farmacéutico sobre los pacientes para optimizar la farmacoterapia y empezar a focalizar el ahorro en todos los procesos asistenciales asociados a efectos secundarios de los medicamentos, problemas de salud provocados por la falta de adherencia o incluso por un exceso de medicalización de nuestros pacientes, aspecto en el que los farmacéuticos podemos tener un papel fundamental, y que se encuentra completamente desaprovechado.
La reforma de la Ley de Garantías es otro aspecto crucial, que seguramente en 2025 acapare gran parte de las noticias de nuestro sector. Las oficinas de farmacia son un aliado crucial para la Sanidad Pública, pero debemos avanzar en lo referente a las competencias de los farmacéuticos y también a los servicios profesionales. Debemos contemplar a los farmacéuticos como un agente más en la cadena de los servicios de salud, olvidando aquello de “no poder cambiar cápsula por comprimido”. La Administración debería tener la valentía de apostar por la farmacia, cuyo valor asistencial está fuera de toda duda.
"La Administración debería tener la valentía de apostar por la farmacia, cuyo valor asistencial está fuera de toda duda"
Otro aspecto en el que se puede seguir evolucionando es en la incorporación de las Oficinas de Farmacia a la red de Salud Pública, ya que como establecimientos sanitarios próximos al paciente, con la presencia de un profesional sanitario preparado y formado, así como con la alta digitalización que nos caracteriza, podemos presentar datos en tiempo real que permitan prever la evolución de la salud de nuestros pacientes. Podemos colaborar de manera activa en las campañas de vacunación, en los cribados, las posibilidades son muy amplias y el aprovechamiento de las mismas es aún muy pequeño.
El año 2025 ya está aquí y tenemos por delante un futuro muy esperanzado donde el centro de todo debería pivotar en el paciente, así que debemos esforzarnos para mejorar todo lo que sea posible su asistencia dentro de nuestras competencias, con todo nuestro empeño y profesionalidad, entendiendo que todo esto se sustanciará a través de las siguientes premisas: la farmacia como garantía de sostenibilidad del SNS, el rol asistencial de la oficina de farmacia, la colaboración con la Administración y la reforma de la Ley de Garantías que marcará el camino.
*Sara Catrain es presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña.