Un año en el que se dé un salto cualitativo en la atención farmacéutica

“2025 debe ser un año que marque un punto de inflexión en la colaboración de los farmacéuticos comunitarios en todo lo relacionado con la salud de nuestros pacientes”

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Hay dos hechos incontestables. El primero es el envejecimiento de la población en general, con el consiguiente aumento de pacientes crónicos mayores y polimedicados. El segundo es la sobrecarga de la atención sanitaria primaria y hospitalaria debido también al menor ratio de sanitarios que vamos a tener por paciente. El que la generación más numerosa que ha dado España, los “boomers”, nacidos entre 1965 y 1975 comencemos a consumir recursos sanitarios de modo masivo por razón de nuestra edad y que además la tasa de reposición de sanitarios, debido al menor número de jóvenes, se ponga en peligro, va a tensionar el que sin duda es uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.

Rafael Martínez Olmedo
Rafael Martínez Olmedo, presidente del COF de Valladolid.

Me voy a ceñir a lo que creo que puede ser la respuesta de la farmacia comunitaria a estos dos problemas que solamente están empezando. Todo en aras de favorecer el mantenimiento de la calidad del sistema sanitario de nuestro país y por tanto de la mejor atención a nuestra población, a nuestros pacientes. Y 2025 debe ser un año que marque un punto de inflexión en la colaboración de los farmacéuticos comunitarios en todo lo relacionado con la salud de dichos pacientes.

La primera respuesta que estamos dispuestos a dar es el acercar la farmacia al centro de atención primaria. Todo lo relacionado con la medicación del paciente tanto conciliación al alta hospitalaria como nuevos tratamientos de especialistas o tratamientos que tenga el paciente por problemas de salud leves y que sean atendidos en la farmacia deben coordinarse entre el médico del centro de salud y el farmacéutico comunitario. Hay un auge en todo lo relacionado con plantas medicinales, nutrición, dietética y salud que también escapa del control del médico de cabecera y en lo que también podemos y debemos ayudar. Por supuesto cualquier problema administrativo que pueda enlentecer o impedir resolver el problema de salud del paciente debe ser allanado de inmediato.

Para ello la administración debe proporcionarnos ayuda. Cuando llamamos a un médico para que cambie una prescripción de un medicamento que no tenemos en cápsulas a lo mismo en comprimidos se suele extrañar de que no lo podamos hacer directamente. Si no podemos contactar con el médico y debemos derivar al paciente para que lo vea físicamente, o que le llame pidiendo cita probablemente días después para un asunto realmente administrativo, el ocupar esa consulta resulta costosísimo al sistema y no digamos al paciente que se queda sin medicamento. Tiene que haber un sistema de comunicación entre profesionales sanitarios eficaz para que el paciente ante un problema de salud tenga una atención y un tratamiento inmediatos. Hay que dar competencias al farmacéutico para cambiar la forma farmacéutica cuando bajo su criterio se deba hacer, algo en lo que además somos los más expertos. Y hay que conseguir que los recursos de urgencias se utilicen cuando sea necesario, y para evitar sobrecargas, son las farmacias y sus profesionales los que han demostrado su valía en épocas recientes. No es necesario inventar ni copiar nada, simplemente mirar lo que se hace en países de nuestro entorno y, si funciona, adaptarlo a nuestros condicionantes.

La mejor red de farmacias del mundo

La segunda respuesta es acercar la farmacia al paciente. Tenemos la suerte de que en España existe la mejor red de farmacias comunitarias del mundo. Hay que mantenerla y que el privilegio de tener establecimientos sanitarios con profesionales de primer orden sea sostenible. Da igual que sean zonas rurales, barrios urbanos o incluso centros de capitales, las farmacias con su trabajo como cualquier ente sanitario público o privado proporcionan una mejor salud de la población. En este caso, ya sea dispensando medicamentos, atendiendo urgencias, organizando la medicación, controlando parámetros biológicos (presión arterial, presión de O2, etc.) o educando a la población y resolviendo sus dudas, o como decía al principio, conciliando medicaciones o solucionando problemas administrativos.

Para mantener estos y otros servicios que puede proporcionar la farmacia también necesitamos ayuda de la administración. Una regulación consensuada con los representantes de nuestro sector, que haga homogénea la calidad de los servicios actuales y futuros ofrecidos y que entre en relación a una cartera de servicios ofrecidos y concertados por el Sistema nacional de Salud es absolutamente necesaria.
Con 2025 remataremos el primer cuarto del siglo XXI. Es el momento de actuar, no se puede esperar más.

*Rafael Martínez Olmedo es presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valladolid