El sector del autocuidado en España se encuentra en un momento decisivo. En un contexto marcado por la presión asistencial sobre los sistemas sanitarios, el envejecimiento de la población y la creciente concienciación ciudadana sobre el valor de la prevención, los medicamentos y productos de autocuidado se sitúan como un pilar estratégico para garantizar la sostenibilidad del sistema de salud. De cara al 2026, el sector afronta una hoja de ruta exigente y articulada en torno a tres grandes ejes: el marco normativo, la transformación digital y la sostenibilidad.
El reto regulatorio constituye uno de los principales desafíos. Actualmente se encuentran en tramitación y proceso de implementación normativas clave tanto a nivel nacional como internacional, como el paquete farmacéutico europeo o la futura ley de medicamentos y productos sanitarios, que tendrán un impacto directo en el entorno del Consumer Health.
Estas iniciativas legislativas representan una oportunidad para construir un marco regulatorio estable, previsible y coherente, que facilite la innovación y la puesta en el mercado de nuevos medicamentos y productos de autocuidado, que den respuesta a las necesidades de los ciudadanos, pero también pueden suponer frenos si derivan en criterios restrictivos que limiten la competitividad del sector.
En este contexto, el sector de autocuidado reclama una mayor armonización regulatoria a nivel europeo, especialmente en lo relativo a la clasificación de medicamentos y a las indicaciones autorizadas para los mismos. De cara al 2026, será fundamental avanzar hacia criterios comunes más específicos y reforzar la coordinación entre agencias nacionales y la EMA para garantizar interpretaciones homogéneas de la normativa.
“Avanzar hacia un marco regulatorio armonizado, liderar la transformación digital y profundizar en el compromiso con la sostenibilidad serán las claves para seguir aportando valor a la sociedad y contribuir a la sostenibilidad del sistema sanitario”
A nivel nacional, el sector apuesta por políticas nacionales que impulsen el rol del autocuidado, como el modelo “pharmacy first”, que sitúa a la farmacia comunitaria como primer punto de contacto para dolencias leves. Esta estrategia permitiría descongestionar la Atención Primaria, optimizar recursos y reforzar el papel de los farmacéuticos como formadores en autocuidado de los ciudadanos.
Digitalización
La transformación digital constituye el segundo gran reto estratégico de nuestro sector. La digitalización de la salud avanza de forma imparable y el sector del autocuidado aspira a situarse a la vanguardia de este proceso. A través del Proyecto Turing, impulsado por anefp, lo estamos consiguiendo, abriéndonos nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia, la personalización de la información sanitaria y la toma de decisiones, siempre bajo criterios de privacidad y uso responsable.
La sostenibilidad es el tercer gran eje estratégico. El compromiso con la salud del planeta y de las personas guía las actuaciones del sector de autocuidado, que trabaja activamente en la reducción de la huella de carbono, el ecodiseño de envases y el cumplimiento de la normativa medioambiental. No podemos obviar que la reciente directiva sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas ha puesto sobre la mesa la necesidad de una aplicación proporcionada y basada en criterios científicos.
Asimismo, la Evaluación de Riesgos Ambientales (ERA) debe consolidarse como una herramienta eficaz, pero equilibrada, que no obstaculice innecesariamente el acceso a medicamentos esenciales. El sector aboga por un enfoque colaborativo entre legisladores, industria y expertos medioambientales para desarrollar medidas post-autorización vinculantes, con plazos definidos, que compatibilicen la protección ambiental con la salud pública.
Todos estos retos se enmarcan en una tendencia creciente hacia la prevención. Según datos recientes, el 73% de los consumidores europeos ha incrementado su concienciación sobre la importancia de prevenir enfermedades en los últimos cinco años. Este cambio de paradigma sitúa al autocuidado como un aliado clave de las políticas sanitarias y refuerza la necesidad de integrar el sector en las estrategias nacionales de salud.
La inclusión del autocuidado en la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028 ha supuesto un reconocimiento institucional a su contribución a la sostenibilidad del sistema sanitario y al bienestar de la población.
De cara a 2026, el reto será consolidar este posicionamiento mediante políticas públicas que fomenten el autocuidado responsable, refuercen la educación sanitaria y promuevan la colaboración entre administraciones, profesionales sanitarios e industria.
En definitiva, el sector del autocuidado afronta un horizonte exigente, pero lleno de oportunidades. Avanzar hacia un marco regulatorio armonizado, liderar la transformación digital y profundizar en el compromiso con la sostenibilidad serán las claves para seguir aportando valor a la sociedad y contribuir de forma decisiva a la sostenibilidad del sistema sanitario.
*Jaume Pey es director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp).