Los urgenciólogos nunca nos rendimos

“Que exista una formación reglada de los profesionales no es más que la mejor garantía posible de una asistencia urgente con la mejor calidad y la máxima seguridad”

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Este año para los urgenciólogos este marcado por un hecho histórico, la aprobación definitiva de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (EMUE) en España. Hemos remarcado sistemáticamente el papel clave de estos servicios como “válvula de seguridad” del sistema sanitario, un sistema sanitario que sin embargo carecía de una formación reglada para estos profesionales que siempre están (24/7), que nunca se rinden y que han demostrado sobradamente su vocación de servicio (como observamos cada día y cada noche). Porque, aunque la memoria en ocasiones sea frágil, no precisa esforzarse mucho para tener presentes acontecimientos muy cercanos en el tiempo.

Tato Vázquez Lima, presidente de SEMES.

La EMUE supondrá un salto cualitativo único para el sistema sanitario. Los primeros y más beneficiados por esta decisión serán los propios pacientes. Que exista una formación homogénea y reglada de los profesionales, que mantienen una batalla científico técnica con las adversidades en ese finito espacio de tiempo que puede condicionar la vida de una persona (esa hora de oro), no es más que la mejor garantía posible de una asistencia urgente con la mejor calidad y la máxima seguridad. Ese es el futuro que queremos construir para nuestros pacientes.

La EMUE supondrá también la consolidación de un sistema de formación e investigación en nuestros servicios y la equiparación definitiva de nuestros urgenciólogos con los colegas europeos y de otros países. Y, definitivamente, significará un paso adelante para futuros urgenciólogos (los MIR que están por venir), con un máximo sentimiento de pertenencia a nuestros equipos, de respeto recíproco entre colegas de otras especialidades y de un legítimo orgullo de ser imprescindibles.

No debemos obviar también que la EMUE debería ayudar definitivamente en la planificación de los recursos humanos del Sistema Nacional de Salud. La planificación sigue siendo una labor pendiente de nuestros gestores. La última actualización del informe de necesidad de médicos especialistas en España 2023-2035 es concluyente: la EMUE será la especialidad más deficitaria en ese horizonte temporal (corrigiéndose el déficit de otras especialidades que están permanentemente en la boca de nuestros dirigentes).

La EMUE será también la especialidad más envejecida (% >50 y >60) siendo de las únicas que no se verá sometida al proceso de “rejuvenecimiento” que experimentan el resto de especialidades médicas. Este reto lo tenemos encima de la mesa y debemos anticiparnos a él para encontrar soluciones. El informe es concluyente, mientras la mayor parte del resto de especialidades alcanzan situaciones de equilibrio (incluida MFyC), incluso superávit en el 2035, la expectativa para EMUE es de “déficit moderado” (es decir un déficit superior al 10%). Si no queremos encontrarnos con Servicios de Urgencias y Emergencias sin profesionales, debemos adoptar medidas que todos sabemos en qué consisten. De estos datos surge la necesidad de convocar al menos 500 plazas MIR de EMUE con carácter anual para garantizar el recambio generacional. Es hora de adoptar soluciones para prevenir lamentos posteriores.

En octubre se constituyó la Comisión Nacional de la EMUE siguiendo el proceso establecido en el RD 610/2024. Conocemos bien a sus integrantes, urgenciólogos de reconocido prestigio, trabajadores incansables que en breve tendrán redactado el programa oficial de la especialidad (POE) de MUE. También los criterios de acreditación de Unidades Docentes. SEMES ha aportado su amplio y extenso trabajo en ambos campos. De manera paralela están evaluando los expedientes del proceso de homologación de los profesionales que actualmente ejercen en estos servicios. Una vez finalizado este proceso, debemos ganar tiempo al tiempo, poder acreditar nuestras unidades docentes y, sin demora, convocar las primeras plazas MIR de la EMUE en 2026. Ese debe ser nuestro objetivo (por todo lo expuesto anteriormente) y nuestra primera apuesta seria por la planificación futura de estos servicios fundamentales.

Paralelamente, SEMES sigue trabajando en la sección de enfermería. Nuevamente nuestro país tiene un reto por delante en el desarrollo de especialidades de enfermería y en el impulso definitivo de las competencias de estos profesionales. No es momento de recordar el tiempo perdido, tampoco de intentar explicar a otros colectivos que es imprescindible el desarrollo de la enfermería para hacer una apuesta firme por un sistema sanitario más eficaz y eficiente. La Enfermería de Urgencias y Emergencias (EUE) tiene un marco competencial definido y cumple con todos los criterios establecidos en el RD 589/22 para constituir una especialidad propia de enfermería. Un hecho incuestionable para todos los que conocemos en profundidad el ámbito de Urgencias y Emergencias. Y creemos que es el momento de dar ese paso adelante, esa apuesta firme por el futuro, ese impulso hacia el progreso. Y que mejor momento que el actual, con todo un equipo trabajando de manera conjunta para cerrar definitivamente “la puerta” a la penumbra, abriendo la mente a la ciencia. Desde este humilde editorial hago un llamamiento a nuestros interlocutores en el ministerio de sanidad para demostrar, que nos anticipamos a una necesidad de nuestro SNS.

Nuestros sistemas de emergencias se encuentran ampliamente desarrollados en todas las CCAA. En estos Servicios de Emergencias (SEM) ejercen números Técnicos de Emergencias Sanitarios (TES) cuya profesión se encuentra regulada por el RD 1397/2007 como un ciclo profesional de grado medio. Es muy probable que “legos” ajenos al sector desconozcan la actividad de estos profesionales. Un dato concluyente, más del 70% de las paradas cardiorrespiratorias (PCR) son atendidas por TES y se estima que el 85% de las urgencias extrahospitalarias (de los SEM) son realizadas por estos profesionales.

La actividad de Urgencias y Emergencias ha incrementado su complejidad. Hoy, las competencias establecidas en 2007 para un TES, quedan “muy cortas” en un ciclo de grado medio. Desde SEMES consideramos imprescindible que se avance hacia un ciclo de grado superior que permita el desarrollo profesional pleno de los TES. Entendemos que, en nuestro modelo de sanidad pública, un técnico de laboratorio o radiología que trabaje en un hospital tiene una relación contractual con el servicio de sanidad publica de la comunidad donde ejerce. Y me van a disculpar nuestros consejeros de sanidad (con alguna excepción), ¿por qué un TES que trabaja en la sanidad publica en un SEM, su contrato (de manera genérica) está vinculado a una empresa privada.

*Tato Vázquez Lima es presidente de SEMES.


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