La Endocrinología y Nutrición es una especialidad muy transversal que abarca desde patologías con una gran prevalencia en nuestra sociedad como la obesidad, la diabetes tipo 2 (DM2), la dislipemia, la enfermedad hepática metabólica, las alteraciones del estado nutricional, la patología tiroidea así como enfermedades menos frecuentes como las alteraciones de la hipófisis, de las glándulas suprarrenales y de las hormonas sexuales que tienen también una gran repercusión en la salud y la calidad de vida de las personas que viven con ellas.

Sin duda alguna la obesidad es la patología que supone uno de los mayores retos para el endocrinológico al alcanzar cifras pandémicas y afectar a más de un 20% de la población con previsiones de hasta el 37% para el 2035. Si hay que destacar qué grandes avances ha habido en el último año en el manejo de la obesidad, tenemos que mencionar la aparición en el mercado de los agonistas del receptor de GLP-1 de segunda generación y co-agonistas (GLP-1/GIP). Estos medicamentos han supuesto un cambio en el paradigma de su abordaje al permitir alcanzar pérdidas de peso hasta ahora inauditas con fármacos, entre 15-20% consiguiendo mejoría e incluso resolución de las comorbilidades asociadas como la DM2, apnea obstructiva del sueño, hipertensión arterial, mejoría de la enfermedad hepática metabólica y de la función renal. Además, se ha demostrado con semaglutida una reducción de la mortalidad cardiovascular de hasta en un 20% de las personas con obesidad con un evento cardiovascular previo, siendo ésta la causa principal de su muerte. Estos hallazgos junto con el beneficio en insuficiencia cardíaca tanto de agonistas receptor del GLP-1 como agonistas duales son de una relevancia grandísima.
Uno de los retos actuales es que todas las personas que se puedan beneficiar de estos fármacos tengan acceso a ellos siendo todavía la gran limitación la ausencia de financiación de los mismos. Será preciso en los próximos años dar formación a todos los profesionales de salud implicados en la atención de las personas con obesidad, crear circuitos específicos y trabajar de manera conjunta con otras especialidades principalmente con Atención Primaria.
Acompañando al tratamiento de la obesidad, el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 también ha tenido grandes avances con la aparición de fármacos cada vez más potentes como los agonistas del receptor de GLP-1 de segunda generación y co-agonistas (GLP-1/GIP). Del mismo modo, otras enfermedades metabólicas como las dislipemias y la enfermedad hepática metabólica muy prevalentes en nuestra sociedad disponen de novedades terapéuticas que pueden mejorar su abordaje. En concreto, en el campo de los lípidos la aparición de fármacos como los inhibidores de PCSK-9, los basados en ARN para reducir la síntesis hepática de PCSK9, los inhibidores de la APT citrato liasa, los anticuerpos monoclonales humanos recombinantes bloqueadores de la angiopoietina ANGPTL3, permitirán individualizar y optimizar el tratamiento en pacientes con alto riesgo vascular.
En el otro extremo, cada vez aumenta más la prevalencia de desnutrición que se estima afecta a un 4% de la población asociada al envejecimiento y que es una entidad que afecta a uno de cada cuadro pacientes hospitalizados. Hoy en día la nutrición se considera un derecho humano pero todavía su alta tasa demuestra que es infradiagnosticada y con un abordaje inadecuado. Asimismo, la desnutrición se asocia a peor supervivencia, mayor estancia hospitalaria y mayor tasa de mortalidad. De hecho, se está trabajando desde la especialidad en un mejor conocimiento de esta enfermedad, mayor cribado y en ofrecer tratamientos más específicos.
“La obesidad es la patología que supone uno de los mayores retos para el especialista al alcanzar cifras pandémicas y afectar a más de un 20% de la población con previsiones de hasta el 37% para el 2035"
En este sentido, con el avance de la tecnología la valoración morfofuncional o de la composición corporal y funcionalidad se está incorporando a la práctica clínica habitual del endocrinólogo. Técnicas como la impedanciometria bioeléctrica, la absorciometría de rayos X de doble energía, el TAC, o la ecografía permiten valorar la cantidad de grasa y músculo del organismo y estos datos conjuntamente con pruebas de función muscular confirman la presencia de sarcopenia (o baja masa y función muscular). Se está trabajando para tener puntos de corte propios y también en diseñar el mejor abordaje multidisciplinar incluyendo dieta y ejercicio físico para tratar esta patología.
La tecnología ha aportado también amplios cambios en la atención del paciente con diabetes tipo 1 (DM1). En las últimas décadas, hemos asistido a enormes avances en el desarrollo y extensión del uso de bombas de insulina, sensores de glucosa y, más recientemente, los sistemas de asa cerrada, conocidos como sistemas de páncreas artificial. Estos sistemas han demostrado el beneficio en cuanto a mejora del control glucémico, reducción de la frecuencia de hipoglucemia y de manera indiscutible el aumento de la calidad de vida de las personas con DM1. A su vez, esto ha generado nuevas necesidades por parte del paciente y está requiriendo una adaptación de su atención en las consultas. En los próximos años la accesibilidad de estos nuevos sistemas a pacientes con DM2 y múltiples dosis de insulina conllevará una necesidad creciente de formación desde Endocrinología principalmente a Atención Primaria.
La inteligencia artificial, sin duda alguna, está revolucionando la medicina y en concreto en el campo de la endocrinología va a permitir avanzar en un fenotipado más exacto del paciente y a una terapia más dirigida. En concreto en el campo de la ecografía tiroidea por ejemplo ya la IA permite clasificar las imágenes de los nódulos tiroideos y junto con los nuevos tests moleculares podrán evitar intervenciones innecesarias.
A modo de conclusión, me gustaría hacer la reflexión que pocas especialidades son tan transversales como la Endocrinología y Nutrición y que nos enfrentamos a grandes retos por tratar enfermedades con una altísima prevalencia, de alta complejidad y con gran repercusión en salud. Esto también va a conllevar grandes oportunidades de avanzar en su conocimiento y poder elaborar circuitos de Atención coordinados de manera estrecha con otras especialidades y profesionales de la salud.
*Nuria Vilarrasa es vocal de Investigación de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).