El Sistema Nacional de Salud (SNS) enfrenta numerosos retos en el ámbito de los recursos humanos, siendo la estabilización del empleo uno de los más significativos. Para finales de 2024, se espera haber consolidado cerca de 90.000 puestos de trabajo gracias a los procesos extraordinarios derivados del Real Decreto-ley 14/2021, de 6 de julio, y la Ley 20/2021, de 28 de diciembre, ambos orientados a reducir la temporalidad en el empleo público. Sin embargo, el gran desafío que sigue, y que debe convertirse en una práctica cotidiana, es la publicación regular de Ofertas de Empleo Público que eviten la reaparición de altas tasas de temporalidad en las plantillas del sistema sanitario.

La estabilidad laboral en el SNS implicará no solo un cambio organizativo, sino también cultural en nuestras instituciones. Este nuevo enfoque, basado en la fijeza, permitirá centrarnos en el desarrollo profesional continuo, en políticas de recursos humanos orientadas hacia los profesionales y en la mejora de su formación. El objetivo es transformar las organizaciones sanitarias en entornos saludables e inteligentes.
Un hito destacado al cierre de 2024 ha sido la celebración de una Conferencia Estatal destinada a diseñar una estrategia compartida en materia de recursos humanos sanitarios. Este será un pilar fundamental del trabajo en 2025, enmarcado en el Plan de Acción sobre el Personal Sanitario y Asistencial 2023-2030 de la OMS para la Región Europea. A partir de este plan, se definirán objetivos, acciones y medidas para fortalecer el componente esencial de nuestro sistema: los profesionales.
Entre los principales temas a abordar, destaca la definición de un mapa de nuevas especialidades, Áreas de Capacitación Específica (ACE) y Diplomas de Acreditación. Más allá de las legítimas demandas de los diferentes actores implicados, es necesario reflexionar sobre la estrategia que debe seguir el SNS para ordenar la especialización de las profesiones sanitarias, con el objetivo de mejorar la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema, y ajustadas a las necesidades de la ciudadanía y los retos tecnológicos.
En este contexto, la actualización de los programas formativos de las distintas especialidades es inaplazable. El avance del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico deben reflejarse en las competencias exigidas a los nuevos profesionales, garantizando así una atención sanitaria, basada en las prácticas de valor, humanización y calidad, acorde con las necesidades del siglo XXI. Junto con ello hemos de trabajar en un diseño de oferta de plazas de Formación Sanitaria Especializada que dé respuesta a las necesidades del sistema sanitario.
“Es necesario reflexionar sobre la estrategia del SNS para ordenar la especialización de las profesiones sanitarias y mejorar la calidad asistencial junto a la sostenibilidad del sistema”
Y, por último, aunque no menos relevante, la tramitación de un anteproyecto de Ley que recoja un nuevo Estatuto Marco, que ha de suponer un importante avance para la protección de la seguridad y salud de los trabajadores del Sistema Nacional de Salud (SNS) y sus condiciones de trabajo. Recogiendo la senda trazada en la Ley 20/2021, de 28 de diciembre y el Real Decreto-ley 12/2022, de 5 de julio, por el que se modifica la Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, de lucha contra la temporalidad, el rasgo de precariedad más notable de nuestro sistema sanitario, y estableciendo no solo limitaciones a la duración de las interinidades si no también disponiendo una periodicidad para la convocatoria de los procesos selectivos, con una nueva regulación de los tiempos de trabajo que garantizan esa protección y por ende también la seguridad de los usuarios y usuarias del sistema.
Un Estatuto más justo, reconociendo la igualdad de derechos del personal temporal o en promoción interna temporal, más inclusivo en términos de equidad de género y con las personas con discapacidad, más transparente en la organización de los procesos y en la necesidad de motivar las decisiones. Un Estatuto que moderniza el sistema con una clasificación de los grupos de categorías basado en el Marco Español de Cualificaciones para el Aprendizaje Permanente (MECU). En suma, un nuevo marco que busca un mayor compromiso y permanencia de los profesionales y que pretende también una regulación y acuerdos en torno a la figura del directivo que garantice la profesionalidad en la gestión y la buena gobernanza.
En definitiva, 2025 se presenta como un año crucial para consolidar avances en la gestión de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud. La estabilidad laboral, el desarrollo profesional continuo y un marco normativo actualizado, que sirva de herramienta de estabilidad y calidad para la gestión sanitaria, y garantista para los profesionales, serán pilares fundamentales para garantizar una atención sanitaria de excelencia, sostenible y centrada en las personas.
Celia Gómez González es directora general de Ordenación Profesional.