Los fármacos no solo son un instrumento para mejorar la salud de las personas, sino que también son motor de bienestar para la sociedad en su conjunto. No siempre la población conoce la inversión y el esfuerzo que conlleva desarrollar un nuevo medicamento; y a menudo no es consciente del valor social que pueden aportar en términos económicos, sociales y laborales. Trasladar ese valor forma parte de nuestro compromiso como compañía para seguir construyendo sociedades más saludables y sistemas sanitarios sostenibles, equitativos y también económicamente viables para generaciones futuras.
En este sentido, y con el objetivo de contribuir a la reflexión sobre la trascendencia de los medicamentos en nuestra sociedad, nuestra compañía ha impulsado la iniciativa ‘Cuadernos sobre Valor Social del Medicamento’, en colaboración con Healthy Numbers bajo la dirección del proyecto VISION; “Valor e inversión en sanidad para la sociedad”. Se trata de una serie de diez cuadernos en la que han participado profesionales sanitarios, pacientes o representantes de la administración, entre otros, para aportar información detallada sobre el impacto social del medicamento, tanto desde la perspectiva de salud, como en términos de economía, equidad, bienestar y productividad. El medicamento es un vehículo para la equidad. Dos personas con distinta situación cultural o económica pueden beneficiarse igual de un mismo tratamiento ante una determinada enfermedad o condición clínica. Es por tanto una herramienta esencial para la reducción de las desigualdades.
“Dos personas con distinta situación cultural o económica pueden beneficiarse igual de un mismo tratamiento ante una determinada enfermedad. Es una herramienta esencial para la reducción de las desigualdades"

En España, por ejemplo, se ha alcanzado una esperanza de vida de 83,2 años gracias a la innovación farmacéutica, representando tres cuartas partes de la mejora en la última década. El impacto atribuible a los nuevos medicamentos sobre la mejora de la esperanza de vida en los países desarrollados pasó del 40% en 1986-2000 al 73% en 2000-2009, y se mantuvo en el 73% durante el periodo 2006-2016, reflejando la importante aportación de la innovación farmacéutica.
Un sistema sanitario eficaz y bien estructurado, respaldado por fármacos innovadores y accesibles para todos, no solo tiene la capacidad de salvar vidas, sino que también puede mejorar la fuerza laboral y productiva de un estado, fomentando el crecimiento económico y social. Así lo han evidenciado numerosos estudios que señalan su impacto positivo en la reducción de la pérdida de días de trabajo debido a enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo, cada año se pierden unos 12.000 millones de días laborables por depresión y ansiedad, lo que supone un coste para la economía mundial de un billón de dólares anuales5. En España, se ha estimado que un aumento del 10% en las tasas de adherencia al tratamiento de enfermedades crónicas podría generar más de 500 millones de euros en ahorros anuales.
Del mismo modo, otro estudio llevado a cabo por la Fundación Weber y Farmaindustria ha puesto de manifiesto que un incremento del 10% en el gasto farmacéutico podría generar un ahorro de 1,1 euros per cápita en el gasto hospitalario. Son datos que subrayan la importancia que tiene invertir en innovación farmacéutica porque los beneficios a largo plazo para el sistema sanitario y la sociedad en general son mucho mayores y, a su vez, permiten garantizar una gestión más eficiente y sostenible de los recursos sanitarios.
Dentro de este escenario, la industria farmacéutica desempeña un papel fundamental. No sólo es uno de los sectores más productivos y con mayor capacidad de generar empleo, sino que también es clave en la generación de valor. De hecho, la industria farmacéutica española se mantiene a la vanguardia en investigación y desarrollo (I+D), con una inversión de más de 1.350 millones de euros en 2022, lo que posiciona al sector con la mayor inversión en I+D+i en España, con una tasa de crecimiento del 6% superior a la del conjunto del sector industrial, cuyo promedio anual de crecimiento fue del 1%
También en los últimos años nuestro sector ha demostrado un notable crecimiento en las exportaciones, alcanzando los 26.750 millones de euros en 2022. A nivel europeo, además, emplea a más de 865.000 personas y representa un motor clave de crecimiento económico, con un efecto multiplicador que beneficia a otras industrias como, la tecnológica, de producción de materiales o al sector logístico.
No obstante, y a pesar de todo ello, en países en vías de desarrollo el acceso a medicamentos sigue siendo un desafío creciente y relevante para la sociedad. En muchas regiones del mundo los medicamentos innovadores continúan siendo inaccesibles para gran parte de la población, lo que limita su potencial para mejorar la salud de las personas y contribuir al desarrollo económico. Por ello, desde Johnson & Johnson creemos que la investigación continua en áreas con necesidades sanitarias no cubiertas es esencial para seguir avanzando y reducir la brecha en salud entre regiones. Solo mediante un esfuerzo global y colaborativo podremos garantizar que estos beneficios lleguen a todas las personas, sin importar su ubicación geográfica o situación económica.
En el marco de estos ‘Cuadernos sobre Valor Social del Medicamento’, desde nuestra compañía nos sumamos a todos los actores involucrados en el ámbito sanitario para reflexionar juntos sobre el impacto real que tienen los medicamentos en nuestras sociedades. Un ejercicio de reflexión fundamental para trabajar de manera conjunta y garantizar que somos capaces de hacer llegar la innovación en salud a las personas que lo necesitan, contribuyendo así a construir una sociedad más equitativa y sistemas de salud más eficientes, sostenibles y accesibles para todos.
*David Beas es director de Government Affairs y Market Access de Johnson & Johnson Innovative Medicine.