Otoño es sinónimo de caduco. Las hojas de los árboles terminan en el suelo fruto de su lógico proceso natural y se produce una pérdida del vigor estival. Algo similar le ocurre al pelo en esta época, ya que tradicionalmente en esta estación se produce una mayor intensidad en la pérdida del cabello. El consumidor parece ajeno a estas caídas de ahí que las cifras de ventas de los distintos segmentos del autocuidado, que abordan los problemas capilares, han registrado sensibles descensos en su comercialización, lejos de incrementarse.
A tenor de lo reflejado en el informe mensual sobre la farmacia en España, la consultora Quintiles IMS recoge que las ventas descendieron un 3,8 por ciento en volumen y un 4,6 por ciento en valor. Estas caídas se engloban dentro de la tradicional estacionalidad, que ya encadena dos meses consecutivos de descensos. Eso sí, sólo en octubre ambas mediciones han alcanzado signo negativo.
Que este segmento haya entrado en esta tendencia no se traduce en que en el cómputo anual los productos capilares sigan la misma senda. En este sentido, el informe de QuintilesIMS aseguró que en los últimos doce meses contabilizados se comercializaron 11, 39 millones de unidades, lo que representa un 2,6 por ciento más, en comparación con los 11,09 millones de unidades registras en el mismo periodo de tiempo entre 2014 y 2015.
En valor, el monto anual registra también crecimientos con contraposición a la tendencia mensual. En concreto, aumentaron en valor en los últimos doce meses contabilizados un 3,2 por ciento, fruto de la diferencia entre los 189,6 millones de euros que movieron estos productos entre 2015 y 2016, frente a los 183,9 millones de euros que se registraron en los doce meses anteriores. En definitiva, un segmento en el que la entrada en signo negativo de la contabilidad mensual por el componente estacional lastrará a futuro, pero que a día de hoy vive de las rentas.
Más acuciado en anticaídasAlgo similar, incluso más pronunciado, sucede en octubre con los productos anticaída, que en la evalución mensual elaborada por Quintiles IMS se aprecia que las ventas caen en octubre un 7,7 por ciento en volumen y un 7,3 por ciento en valor. De entrada, el segmento es más fluctuante y menos predecible por lo que es habitual que el indicador compagine crecimientos y descensos sensibles en cortos espacios de tiempo, de apenas dos o tres meses. Hay que destacar que desde enero estos productos no registraban descensos tan acuciados. De hecho, en los últimos doce meses contabilizados este segmento experimentó descensos en las ventas del 1,7 por ciento en volumen debido a los 2,6 millones de unidades comercializadas.
En cambio, en valor se observa una ligera expansión del 0,9 por ciento provocada por la diferencia entre los 62,08 millones de euros, vendidos entre octubre de 2014 y octubre de 2015, y los 62,67 millones de euros que registró el segmento de los productos anticaídas entre octubre de 2015 y el mismo mes en 2016. Este último dato merece también una reflexión aparte, ya que el segmento logra estabilizar con un ligero crecimiento la caída del 8,2 por ciento en valor que se registró entre octubre de 2014 y el mismo mes de 2015. Este es signo de recuperación evidente está provocado porque desde enero de 2016 la evolución del segmento ha sido en positivo hasta este mes.
Aún queda por ver si la futura evolución del indicador provocará que los productos anticaídas vuelvan a experimentar detrimentos. La ausencia de un patrón muy definido que esté detrás de la volatilidad que afecta a los productos anticaídas hace que el esfuerzo comercial por mantener las ventas provoque un alto número de innovaciones y renovaciones de gama.