Una buena parte del aforo del auditorio del Centro de Convenciones Internacional de Barcelona, en el que se ha celebrado la sesión inaugural del 38 Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, se ha convertido en un improvisado grupo de castellers para mostrar, en directo, el valor del trabajo en equipo y la fuerza que sustenta el castillo de la sanidad, una imagen que preside el encuentro anual de esta sociedad científica.
Durante la inauguración, el presidente de Semfyc, Salvador Tranche, ha repasado los avances en la atención primaria en los últimos 20 años y ha invitado a los médicos de atención primaria a dejar a un lado “el discurso lastimero”, consciente de que las condiciones han mejorado, a pesar de se mantienen situaciones inaceptables. “Es nuestra obligación mantener una casa acogedora para los huéspedes actuales y para los que vendrán”, ha remarcado.
Tranche ha repasado también algunas de las amenazas que se mantienen sobre el primer nivel asistencial, entre ellas la vigencia del RD 16/2012, que según sus palabras ha transformado el Sistema Nacional de Salud en un modelo de asegurados, junto a la insuficiencia presupuestaria, y otras dificultades del día a día, como la sobrecarga laboral.
No obstante, ha asegurado que se vislumbra un futuro en la esperanza, en sintonía con la presentación de Albert Casasa y Yolanda Ortega, del comité organizador del congreso.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic) Antoni Sisó, ha reivindicado un gran pacto que permita mantener la calidad y la sostenibilidad de los servicios, como parte del compromiso del médico con el paciente.
“Exigimos querer decidir, tener autonomía y participar en las decisiones, para promover una calidad que refuerce nuestro vínculo”, ha concluido Siso.