Es la hora de los valientes. Igual que miles de ciudadanos anónimos se lanzaron sin dudarlo a las embarradas calles de los municipios de Valencia arrasados por la DANA para achicar lodo y tratar de limpiar las devastadas calles cuanto antes, el Ministerio de Sanidad debe dar un paso adelante y responder una demanda histórica de los farmacéuticos permitiéndoles la sustitución del medicamento. Más todavía en un escenario de drama humanitario como el provocado por las inundaciones.
La fotografía de la reunión de esta semana en el Ministerio es muy potente. A un lado de la mesa, el presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF), Jesús Aguilar, y el presidente del MICOF, Jaime Giner; al otro, la ministra de Sanidad, Mónica García, y su director de gabinete, José Manuel López; y en medio, la petición de flexibilidad para que los farmacéuticos puedan cambiar los medicamentos en la zona cero de la DANA.
Gracias al buen trabajo y a la rápida reacción de los farmacéuticos y el esfuerzo de la profesión, en todas las localidades afectadas por la DANA hay una oficina de farmacia abierta, no obstante, en una tragedia de esta magnitud siempre sobrevuela el fantasma de un posible desabastecimiento.
Y eso es lo que está en juego ahora mismo, que miles de personas tengan la facilidad para, pese a perderlo todo, seguir adelante con su vida. Esto incluye, obviamente, poder continuar con sus tratamientos farmacológicos. Las consecuencias de que haya problemas en este aspecto no hace falta apuntarlas.
La farmacia, como bien recordó Álvarez en sede ministerial, tiene un carácter esencial como establecimiento sanitario y huelga decir que en una catástrofe un poco más
La farmacia, como bien recordó Álvarez en sede ministerial, tiene un carácter esencial como establecimiento sanitario y huelga decir que en una catástrofe un poco más. Precisamente, el sector lleva reclamando años esa flexibilidad a la hora de permitir al farmacéutico el cambio de medicamento para hacer frente a hipotéticos problemas de desabastecimiento.
Y ya hay casos, como el de Andalucía, en el que la Administración y la Farmacia han llegado a acuerdos -como el del cambio de forma- para darle más autonomía al profesional a pie de la oficina.
La ministra, que agradeció la labor de los farmacéuticos durante esta crisis, se comprometió a estudiar sus peticiones. Esta sensibilidad del Ministerio ya se ha podido comprobar con anterioridad. Sin ir más lejos, hace apenas un mes, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, dejó una frase de mucho calado y que invita al optimismo en el gremio desde la comisión del ramo en el Congreso: "Vamos a incorporar la capacidad de sustitución especialmente en contextos de problemas de suministro, de forma protocolizada por parte de la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS). De este modo, se reconocerán “el conocimiento y las competencias singulares de los farmacéuticos comunitarios".
La declaración de intenciones es meridianamente clara y abre la puerta a tomar medidas en un escenario como el actual en la Comunidad Valenciana, aunque el marco esté vinculado de la nueva -y esperada- ley del Medicamento. No obstante, y en el escenario actual en Valencia tras la DANA se ha abierto una buena ocasión que puede servir como piedra de toque, tanto para el Ministerio como para los farmacéuticos, de cara a ahondar en la posibilidad de que estos últimos puedan sustituir los medicamentos. Es ahora o nunca. El Ministerio debe ser ágil y valiente. Los farmacéuticos seguro que cumplirán, como ya han hecho estas últimas semanas dando una lección magistral de unión y trabajo combatiendo desde su posición la devastación que provocaron las inundaciones