Esta semana, Galicia ha anunciado las bases de su Plan Invierno 2024/25. Y uno de los ejes de esta hoja de ruta para combatir de forma efectiva el previsible repunte de las infecciones respiratorias agudas que llegará está en las farmacias, con el despliegue de una red de 70 oficinas centinelas que ayudarán a monitorizar y detectar las variaciones en lo que a contagios de gripe se refiere.
El mecanismo, que también aplican otras siete regiones -Comunidad de Madrid, Cataluña, País Vasco, Navarra, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha- ya ha demostrado su utilidad y su eficiencia como una herramienta a tener en cuenta dentro de la vigilancia epidemiológica. Como informó la Xunta, estas farmacias “informarán semanalmente de las dispensaciones de medicamentos antigripales y de test de antígenos”.
Gracias a la capilaridad de las oficinas de farmacia en España, donde prácticamente en cada calle hay una cruz verde, resulta un mecanismo mucho más rápido y que puede cumplir las funciones de las tan necesarias alertas tempranas.
Probablemente, y en cuadros relativamente leves, es muy probable que los enfermos acudan primero a una farmacia en busca de algún medicamento para aliviar sus síntomas. En cambio, hasta que estos cuadros no aumentan en cuanto a su gravedad, no dan el paso de personarse en su centro de salud.
Visto el buen funcionamiento, no es descabellado generalizar el mecanismo para otros escenarios
La medida no puede ser más acertada, ya que permitirá marcar de cerca la evolución de las infecciones respiratorias, además de suponer un ahorro -tanto económico como de recursos- para un Sistema Sanitario que agradece cualquier ayuda. Principalmente, porque si las farmacias son capaces de detectar estos repuntes víricos de forma anticipada, dan un tiempo extra vital a los centros de salud y recursos asistenciales para prepararse ante posibles oleadas de pacientes.
Visto el buen funcionamiento de este sistema, tampoco sería descabellado incluso apostar por generalizar el mecanismo y darle uso en diferentes escenarios: desde para adelantarse a los picos de gripe, COVID-19 o VRS hasta para reforzar el seguimiento de campañas de vacunación a escala nacional. Los farmacéuticos, en cualquier caso, cumplirán con creces porque están formados para ello.