Rectificar es de sabios. La propuesta de modificación estatutaria que propuso el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Manuel Martínez del Peral, generó un profundo malestar en la profesión. Y así se lo reflejaron a la Junta Directiva los colegiados en sus alegaciones.
En consecuencia, y haciendo gala de una actitud poco habitual en estos tiempos, el presidente de la entidad colegial ha dado marcha atrás con la polémica cláusula que obstaculizaba que candidatos de reconocido prestigio pudieran concurrir a la presidencia del COFM.
Esta propuesta de la Junta Directiva incluía un epígrafe en el que se hacía alusión a que aquellos candidatos que tuvieran responsabilidades en otros colegios, sociedades o entidades empresariales no podrían concurrir a las elecciones, a no ser que renunciaran previamente a sus cargos. Este hecho puso en guardia al sector, dado que no hay ningún Colegio en todo el territorio nacional que establezca en sus Estatutos alguna restricción de este calibre. En todo caso, se permite que cualquier candidato pueda presentarse y, en caso de incompatibilidad, tendrá que renunciar después de ser elegido.
Sin duda, atender a las alegaciones de los colegiados madrileños sobre este borrador es un acierto. Lo más lógico es que los mejores, es decir los más cualificados, sean aquellos que ostenten cargos de responsabilidad en entidades así. En el caso de que hubiera continuado su recorrido este borrador, se hubiera podido dar la situación en la que portavoces o miembros de juntas directivas de sociedades científicas, colegios u asociaciones empresariales con amplia experiencia y un profundo conocimiento del sector habría quedado inmediatamente descartados antes incluso de competir por la presidencia.
Cabe mencionar que, por regla general, los que ocupan este tipo de cargos son profesionales de reconocido prestigio en el sector. Por ello, no hubiera sido acertado que los farmacéuticos madrileños se vieran privados de poder contar con representantes "de élite" que velaran por la Farmacia de la región.
Martínez del Peral tenía dos caminos: el de escuchar a sus colegiados o el de hacer 'oídos sordos' y continuar adelante con una reforma que no gozaba de apoyo. El camino que ha tomado finalmente ha sido el más adecuado y, ante este ejercicio, solo cabe una conclusión: eliminando dicha cláusula de la reforma estatutaria ganan la democracia y la transparencia en los procesos electorales. Y eso siempre es una buena noticia.