Ha sido el tema de la semana para los farmacéuticos. La intención de la junta directiva del COF de Madrid, encabezada por Manuel Martínez del Peral, de cambiar los estatutos para engrasar su reelección, como desveló El GlobalFarma, no ha pasado desapercibida en la profesión, tanto en Madrid como en el resto de España.
Las distintas fuentes consultadas en el sector por este medio rechazan el cambio normativo que el presidente del COFM propuso a los colegiados en mitad de la Navidad. Esta reforma estatutaria pasa por introducir obstáculos que limitan la presentación de candidatos de primer nivel excusándose en un nuevo régimen de incompatibilidades que afectaría a todo aquel profesional que quisiera dar la batalla en las elecciones colegiales y que tuviera otros cargos en vigor.
El cambio, si sale adelante, obligaría a estos candidatos a abandonar sus responsabilidades en otras instituciones, sociedades científicas u organizaciones empresariales antes de empezar la campaña y no después. Estas condiciones, que no exige ningún Consejo ni tampoco ningún COF de España, tampoco se aplican en política. Solo hay que recordar, por ejemplo, el caso de Teresa Ribera, que abandonó la vicepresidencia segunda del Gobierno solo cuando asumió sus nuevas responsabilidades en Bruselas y nunca antes.
A partir de ahora se abren dos caminos para Martínez del Peral. Por un lado, puede continuar adelante con una reforma que el sector no respalda y que levanta suspicacias en muchos colegiados. No pasa desapercibido que la modificación de la norma ha sido abordada en la etapa final de un mandato que comenzó con una ajustada victoria en las urnas.
Por el otro, Martínez del Peral puede abandonar la idea de introducir estas nuevas condiciones que no favorecen -al contrario- que se presente todo aquel que considere que puede aportar algo a la profesión y que, además, esté capacitado para ello.
Si finalmente opta por continuar con la reforma estatutaria, la última palabra la tendrá la Asamblea General. Y citas como esta son un arma de doble filo
Si finalmente el presidente colegial opta por continuar adelante con la reforma estatutaria, la última palabra la tendrá la Asamblea del COF de Madrid, que en sesión extraordinaria decidirá si da luz verde o no a la misma. Y ya sabemos que citas como esta, donde debería convencer a dos tercios de los presentes, son un arma de doble filo.
Rectificar a estas alturas y retirar los puntos más polémicos de la modificación estatutaria antes de someterse al dictamen de la Asamblea General supondría un rasguño en la figura del actual presidente del COFM. Este rasguño, sin embargo, se convertiría en una herida mucho más profunda para su proyecto si finalmente es la Asamblea del COFM la que le dobla el brazo y tumba su reforma.
Ahora, el presidente colegial tiene en su mano el camino que escoger. La mejor decisión será, a buen seguro, aquella que beneficie a todos los colegiados y que, a su vez, contribuya a mejorar la transparencia de los procesos electorales.