Prospecto electrónico: avanzar en la digitalización sin dejar a nadie atrás

Cuando entre en vigor la nueva legislación farmacéutica europea, el prospecto electrónico será obligatorio para todos los medicamentos autorizados a partir de ese momento

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Todos hemos abierto un envase de medicamento y nos hemos encontrado con el mismo prospecto en papel, lleno de indicaciones sobre cómo usarlo de manera segura. Es una costumbre que nos da tranquilidad: todos, sin importar la edad o la experiencia digital, podemos leer lo que necesitamos para cuidar nuestra salud. No obstante, la eclosión y consolidación de las tecnologías dibujan un horizonte incierto en el que su formato electrónico se postula como protagonista.

No obstante, la nueva legislación farmacéutica europea, actualmente en revisión, contempla la introducción de la información electrónica del producto (ePI, por sus siglas en inglés) y abre la puerta a una futura transición de los prospectos en papel a la ePI.

Según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés), cuando la normativa entre en vigor, la ePI será obligatoria para todos los medicamentos que reciban autorización a partir de ese momento.

Las ventajas son claras: información siempre actualizada, accesible desde cualquier lugar y más fácil de integrar en los sistemas. De hecho, en España ya se probó un piloto para medicamentos hospitalarios entre 2022 y 2024, y médicos, farmacéuticos y enfermeras lo valoraron con un 4,05 sobre 5.

Pero no todo es tan simple. Muchos pacientes, según la OCU, siguen prefiriendo el prospecto en papel. Y es lógico: no todos manejamos igual los dispositivos electrónicos o tenemos acceso constante a ellos. Por eso, la transición hacia el prospecto electrónico no puede ser de golpe ni exclusiva; no podemos dejar a nadie atrás.

El reto es integrar lo mejor de ambos mundos. El prospecto electrónico puede mejorar la seguridad y la rapidez de acceso a la información, mientras que el prospecto impreso sigue siendo un recurso vital para quienes lo necesiten. Con paciencia, adaptando los sistemas y escuchando a los pacientes y profesionales, podemos caminar hacia un futuro digital sin sacrificar la inclusión ni la seguridad.

Al final, el objetivo es claro: que todos tengamos la información que necesitamos, cuando la necesitamos, de la manera que nos resulte más accesible. El prospecto electrónico está aquí para mejorar la experiencia, no para reemplazar la tranquilidad que nos da un papel en nuestras manos.


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