César Hernández dejó una frase el pasado jueves en Santander que puede ser el punto de partida perfecto a partir del que establecer los mecanismos necesarios para apuntalar el futuro de la industria farmacéutica como motor de salud y económico para España en un momento delicado a nivel geopolítico: “No sé si estamos en la misma barca, pero seguro que estamos en el mismo río”.
El director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia apeló de esta forma a la necesidad de cultivar y robustecer ese necesario entendimiento entre la Administración y la Industria a la hora de combatir las presiones que ya sufren las compañías y que llegan desde el otro lado del Atlántico. El arancel del 15% impulsado por Trump y con el que ‘tragó’ Bruselas es solo el último ejemplo y sus consecuencias, tanto para el tejido industrial, como para la sociedad en su conjunto -y para los pacientes en particular- todavía están por ver.
Estos días se ha abordado con profundidad este problema en el XXIV Encuentro de la Industria Farmacéutica Española, celebrado en Santander, impulsado por Farmaindustria y la UIMP. El cuidado programa que elaboró el profesor Félix Lobo permitió que todos aquellos actores clave del sector pudieran exponer su punto de vista en busca de soluciones y aportando propuestas para los decisores.
Nadie ocultó la urgencia del momento y la pertinencia de asumir medidas valientes, como reclamó Juan Yermo, que permitan a la industria recuperar la competitividad perdida frente a China o Estados Unidos, además de mantener sus inversiones en nuestras fronteras, ya sean nacionales o comunitarias. Hay mucho en juego. No olvidemos que el objetivo primordial no es el económico, sino la salud de los pacientes.
Y si el director general de Farmaindustria dio la voz de alerta, la presidenta de la patronal, Fina Lladós, marcó el camino: “Es un momento de incertidumbre, pero también de oportunidades”. En esa labor propositiva se incardina la carta que la propia Lladós envió a los cinco ministerios involucrados en la Estrategia de la Industria Farmacéutica con nuevas ideas para dar soporte a un sector clave para la economía y la sociedad.
Es el momento para actuar con valentía y en sintonía, una actitud constructiva y dialogante a la que también se refirió el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla. Si finalmente se impone el inmovilismo y ese respaldo necesario no se traduce en las medidas necesarias, está en peligro la industria farmacéutica europea, al menos tal y como la conocemos hasta ahora.