Salud mental: más control y recursos

Los profesionales demandan que a la prescripción de fármacos se sume una atención profesional mejorada para lograr una respuesta sólida y duradera a problemas de salud mental.

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Hablar del impacto de situaciones sociales y económicas complejas, como la pandemia de COVID-19 o las crisis económicas en salud mental, no es novedad. Pero cada vez surgen más datos que confirman esta interrelación. La Agencia Española del Medicamento y el Producto Sanitario (Aemps) ha publicado un documento sobre el consumo de fármacos ansiolíticos, hipnóticos y sedantes en nuestro país. En las gráficas se ve nítidamente como la pandemia y la crisis de 2008 hicieron repuntar el consumo de estos medicamentos.

Los expertos remarcan la utilidad y seguridad de estos fármacos. Tanto los indicados para la ansiedad como los destinados a cuadros depresivos dan una respuesta rápida en casos agudos. El problema viene, dicen, cuando los pacientes que hacen uso de esta medicación quedan fuera del radar. Y es que alertan de que existen casos en los que, una vez prescrito el fármaco, no se hace seguimiento de la efectividad que reporta a cada paciente ni se programan citas periódicas para retirar esta medicación en el momento que sea posible.

Por todo ello, demandan que se haga una monitorización más exhaustiva de los pacientes que presenten estas afecciones, para abordar mejor las particularidades de cada caso. En este sentido, llaman también una vez más, a aumentar los recursos humanos de tal manera que aquellas personas que lo precisen tengan acceso a especialistas como psicólogos y psiquiatras que, mas allá de aliviar los síntomas más agudos de estas afecciones, les proporcionen herramientas para afrontar las situaciones que han desembocado en ansiedad o depresión, y que puedan obtener así una respuesta sólida y a largo plazo.

No se trata de demonizar el uso de estos fármacos, coinciden especialistas y profesionales de atención primaria. Pero como en muchas otras patologías, el uso de medicación a largo plazo puede tener consecuencias negativas.
Es momento de caminar hacia un abordaje holístico de la salud mental. En un momento en el que esta ha adquirido especial relevancia por la situación de emergencia sanitaria, aprovechemos la tesitura para fortalecer aquellas áreas en que todavía hay debilidades. Alcanzar esta meta es un trabajo de todos que, de alcanzarse, tendría un impacto muy positivo en el futuro.