El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) firmó la semana pasada un programa piloto a través del que se remunerarán los Servicios Profesionales Farmacéuticos en las farmacias rurales de La Rioja. El proyecto se extenderá a lo largo de seis meses, previa formación a los farmacéuticos que se adhieran, durante los que los participantes se comprometen a prestar servicios protocolizados a pacientes crónicos en situación de polimedicación y a mayores de 65 años.
El proyecto se limitará, a través de este convenio, a La Rioja. No obstante, sus raíces se encuentran en un acuerdo que firmó en 2023 el CGCOF en una localidad riojana con los ministerios de Sanidad, Transición Ecológica y el Reto Demográfico y Derechos Sociales y Agenda 2030, cuyo objetivo era impulsar, a través de la experiencia que se acaba de implantar, una mejora de la atención sanitaria, social y asistencial para las personas de las zonas rurales.
Por lo tanto, aunque de aplicación local, el proyecto, dada la implicación de diferentes ministerios, puede extenderse a todo el territorio para incentivar la Farmacia Rural, el punto sanitario que más accesible tienen los habitantes de zonas despobladas. Las conclusiones que se saquen con el piloto deberán estudiarse para poder implementarse medidas similares en comunidades que sufren situaciones de despoblación para fomentar la presencia continua de un farmacéutico en las localidades más afectadas por este fenómeno. El argumento se refuerza con el contexto sanitario actual de envejecimiento poblacional, cronicidad y polimedicación.
Remunerar los Servicios Profesionales Farmacéuticos, y compensar la labor fundamental que llevan a cabo los farmacéuticos, más allá de los márgenes de precios, puede hacer que los profesionales del ámbito rural vean reforzada su posición como agente de salud indispensable y como motor de dinamización social y económica de las localidades despobladas. En estas zonas, además de la dispensación de medicamentos y el consejo sanitario basado en la evidencia, el farmacéutico ejerce funciones de, por ejemplo, escucha y consuelo para personas que, habitualmente, son mayores y viven solas la mayor parte del año.
De las más de 22.000 farmacias comunitarias que se extienden por todo el territorio nacional 4.400 se encuentran en el ámbito rural y dan cobertura a 5,6 millones de personas, según los datos del CGCOF. Estas farmacias prestan un servicio imprescindible. Sin embargo, la gran mayoría de las oficinas declaradas en Viabilidad Económica Comprometida (VEC), más del 83%, se encuentran en municipios rurales de pequeño tamaño. Por lo tanto, los Servicios Profesionales Farmacéuticos remunerados pueden ser una vía para ayudar a la sostenibilidad de un modelo farmacéutico que no solo dispensa y aconseja, sino que ejerce un servicio fundamental para millones de personas.