En un contexto de incertidumbre para la industria farmacéutica, marcado por las idas y venidas de Donald Trump en materia de aranceles y por sus continuas presiones en otros ámbitos, premiar la innovación que este sector genera es casi una tarea obligatoria. En este punto, España tiene una gran oportunidad de hacerlo en el anteproyecto de la Ley de los Medicamentos, aprobado en primera vuelta en el Consejo de Ministros en abril.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ya ha expresado en numerosas ocasiones su intención de avanzar con la tramitación y se espera que el anteproyecto llegue pronto al Consejo de Ministros para su segunda vuelta. Se trata de una esperada norma que “busca, por un lado, modernizar el sistema de precios de referencia (SPR) para impulsar los genéricos y también agilizar los tratamientos más innovadores”, algo que ha levantado escollos en el sector.
Por otra parte, otra de las normas que está ultimando Sanidad y que el sector espera con ambición es el Real Decreto (RD) de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, que tiene como objetivo establecer las bases para una nueva regulación de la evaluación de las tecnologías sanitarias en España, es otra de las normas que está ultimando Sanidad. Y, precisamente, desde el departamento que preside García ya han confirmado a este medio que su puesta en marcha “sigue en pie” en el último cuatrimestre del año. Ahora, habrá que ver si se cumplen los plazos.
En este escenario, la Comunidad de Madrid ha dado un paso clave al presentar la primera estrategia regional de la industria farmacéutica, en cuya elaboración ha participado Farmaindustria. Se articula como el primer plan sectorial de este tipo enmarcado en el Plan Industrial de la región y nace con el objetivo de consolidar al territorio como una región de referencia en innovación y producción biofarmacéutica en el ámbito internacional, fortaleciendo los mecanismos de colaboración público-privada.
Pero el reto no termina aquí. A pesar de que la industria invierte más de 3.000 millones de euros anuales en España, la patronal de la industria farmacéutica advierte que sin reformas regulatorias y fiscales el país corre el riesgo de perder competitividad frente a otros destinos de inversión en I+D. El tiempo apremia: si España quiere consolidarse como destino preferente para la inversión en I+D, debe garantizar un marco estable y atractivo que convierta las buenas noticias de hoy en una estrategia de futuro.