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de Sefac viernes, 03 de noviembre de 2017 h

El farmacéutico comunitario es un profesional de la salud que, más allá de dispensar medicamentos a los pacientes, puede desempeñar un papel fundamental en la prevención y abordaje terapéutico de muchas patologías a través de la atención farmacéutica y de los servicios profesionales que de esta práctica emanan. Sin duda, la cercanía y accesibilidad de la red de farmacias españolas es un valor indiscutible, pero no solo eso, también los conocimientos farmacoterapéuticos de los farmacéuticos son un elemento diferencial que debe aprovecharse más y mejor para lograr un abordaje integral de las patologías más prevalentes en España.
Una de estas patologías es la diabetes que en España afecta a un 13 por ciento de la población, si bien prácticamente la mitad está sin diagnosticar y es ahí, en la detección precoz de personas en riesgo y en el seguimiento de los propios pacientes diabéticos, donde los conocimientos y la proximidad de los farmacéuticos pueden ser fundamentales. No hay que olvidar tampoco que un 44 por ciento de los pacientes no cumplen adecuadamente con su tratamiento.
El farmacéutico comunitario, como su nombre indica, atiende a una comunidad en la que se encuentran personas sanas, personas de riesgo de padecer diabetes, diagnosticadas de prediabetes y con diabetes. Esa intervención se basa en dos pilares, la educación en hábitos y farmacoterapéutica, y en los cuidados y asistencia sanitaria.
La atención sanitaria al paciente debe ser integral, de ahí que Sefac arranque una nueva campaña junto con SED, Semergen, SemFYC y FEDE. No en vano, cualquier propuesta de atención a los pacientes crónicos, como son los pacientes con diabetes, debe contar con el farmacéutico y debe situar al ciudadano en el centro de la atención.
En la atención a pacientes con diabetes, además de los procesos de AF (indicación, dispensación y seguimiento farmacoterarpéutico), el farmacéutico debe llevar a cabo intervenciones educativas estructuradas, tanto a nivel individual como grupal, ya que han demostrado mejorar la situación clínica del paciente, su cumplimiento terapéutico y su calidad de vida.
Las funciones del farmacéutico en el ámbito de la Educación para la Salud y de la Educación de los pacientes, serían ofrecer educación farmacoterapéutica a los demás profesionales sanitarios, promocionar la salud y asesorar nutricionalmente a las personas con diabetes. En materia de programas educativos, puede trabajar también en el campo de la efectividad, corrigiendo el mal control de las cifras de glucemia (por dosificación insuficiente, posología inadecuada, selección del fármaco, fracaso primario o secundario al tratamiento), vigilando el incumplimiento involuntario o voluntario, aclarando información errónea sobre la medicación, interacciones o situaciones especiales. En el campo de la seguridad, vigilando las reacciones adversas e interacciones y la sobredosificación. Y, por último, colaborando en cribados de los pacientes en riesgo.