China ya no es solo un proveedor eficiente. Además de aprobarse varios de sus medicamentos en Europa, las licencias globales de activos chinos están creciendo con fuerza.

En 2024, cerca del 28% de los acuerdos de licencia de grandes farmacéuticas provinieron de biotechs chinas, con más de 41 mil millones de dólares en valor total de transacciones.
En 2025 ese impacto se intensificó. China representó aproximadamente el 32% del valor global de acuerdos de out‑licensing en el primer trimestre, y se proyecta que los acuerdos de moléculas chinas superen los 60 mil millones de dólares, especialmente en oncología, obesidad e inmunología.
Lo que está cambiando
- La agencia regulatoria Europea EMA ha aprobado fármacos basados en ensayos clínicos en población china, demostrando que la decisión regulatoria se basa en ciencia y evidencia, no geografía.
- Compañías farmacéuticas están firmando acuerdos estratégicos para comercializar medicamentos chinos en Occidente, transformando el modelo de business development y acelerando la llegada de nuevos fármacos a los pacientes.
- Sistemas nacionales de salud comienzan a incorporar estos medicamentos en sus carteras de servicios reembolsados, asegurando que los pacientes puedan acceder a terapias innovadoras de origen chino.
- Investigadores, sociedades científicas y profesionales de la salud enfrentan un reto: incorporar medicamentos innovadores en los que no participaron directamente, confiando en transparencia y datos globales, y evaluando cómo integrarlos en la práctica clínica.
- Las compañías chinas están cada vez más abiertas a incluir pacientes occidentales en sus estudios clínicos, facilitando la aprobación internacional de sus fármacos y promoviendo la participación de investigadores globales.
España en la ecuación global
España puede integrarse en la innovación global participando en estudios multinacionales de medicamentos chinos, agilizando regulación y reconociendo datos internacionales para asegurar que estos avances lleguen rápida y eficientemente a los pacientes europeos.
El reto para las compañías españolas es no quedarse atrás en acuerdos de licencias internacionales: explorar moléculas chinas con potencial global, participar en ensayos multinacionales y fortalecer sus equipos de business development para competir en la cadena global de valor biofarmacéutica.
Conclusión
China ya no es solo competencia; es una oportunidad de acelerar innovación y acceso a medicamentos.
La pregunta clave para Europa es: ¿cómo aprovechar esta ola para fortalecer nuestra I+D y garantizar que los pacientes reciban los avances más rápidamente?
2026 será el año para decidir cómo competir y colaborar en la nueva biotecnología global, aprovechando la experiencia europea y las oportunidades que ofrece la innovación china.
*Roberto J. Urbez es expresidente de BMS España y Portugal y Gilead Sciences en sur de Europa y Oriente Medio. Ha sido vicepresidente de Farmaindustria y presidente de la Asociación de Compañías Farmacéuticas Americanas (LAWG)