La compañía Aradigm, filial de Grifols en Estados Unidos, ha presentado una solicitud de bancarrota ante el Tribunal de Quiebras del país. El pasado 11 de febrero la compañía anunció que no disponía de los fondos suficientes para hacer frente a todas sus obligaciones financieras, por lo que no tuvo otra opción que presentar la solicitud de bancarrota; la Dirección de la compañía respaldó esta decisión de manera unánime, para autorizar a Aradigm a solicitar protección en base al Capítulo 11 del Código de Quiebras de EEUU.
Como consecuencia de esta situación, desde Aradigm han anunciado que van a iniciar un proceso por el cuál venderían todos sus activos, siempre y cuando cuenten con la aprobación del Tribunal de Quiebras. La cuantía obtenida de esta venta sería repartida entre los acreedores de la compañía y, si esta liquidación generase algún excedente, se distribuiría entre los accionistas de la empresa.
Desde la compañía alegan que la no aprobación de su fármaco conocido como Apulmiq en EEUU y Linhaliq en Europa, ha tenido un gran impacto negativo en las cuentas de Aradigm; aun así, desde la filial de Grifols explican que mantienen la confianza en este medicamento en términos de “eficacia, seguridad y calidad” para cubrir necesidades no cubiertas en determinados pacientes con bronquiectasia por fibrosis no quística.