«Exigir a 17 compañías que bajen los precios de los medicamentos en EEUU plantea problemas jurídicos, éticos y económicos»

David Cantarero analiza para El GlobalFarma las implicaciones de la reciente propuesta realizada por Donald Trump

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Hace unos días, el presidente de EEUU, Donald Trump, envió cartas a 17 multinacionales del sector farmacéutico exigiendo un "compromiso vinculante" para reducir los precios de los medicamentos en el país, hasta igualarlos con los que se aplican en otras economías avanzadas. Según publicó el propio presidente en su perfil de TruthSocial, las compañías a las que se ha dirigido son: AbbVie, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Novartis, Gilead, Merck (EMD Serono), Pfizer, Novo Nordisk, AstraZeneca, Amgen, Genentech, J&J, GSK, MSD, Regeneron, Sanofi y Eli Lilly.

En las misivas dirigidas a los principales ejecutivos de estas farmacéuticas, Trump recuerda la orden ejecutiva del 12 de mayo, en la que insta a las compañías a garantizar que los ciudadanos estadounidenses paguen lo mismo por los medicamentos que los habitantes de otros países desarrollados. Trump afirma que "lo único que aceptará de las farmacéuticas es un compromiso que alivia a las familias estadounidenses de los precios inflados de los medicamentos" y fija un plazo de 60 días para ello.

De esta forma, el presidente del país norteamericano solicita que se ofrezcan precios de "nación más favorecida" a todos los pacientes incluidos en el programa gubernamental de salud Medicaid, dirigido a personas con bajos ingresos, y que se mantenga dicha política para los nuevos fármacos. David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de I+D en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explica a El GlobalFarma que la propuesta de Trump "sería una jugada política que puede calificarse como competitiva-agresiva", pero también como un "síntoma estructural de un problema persistente en todo el sistema sanitario estadounidense: el alto coste de los medicamentos respecto a otros países desarrollados".

Según el experto, "exigir a 17 compañías que acepten unilateralmente una reducción de precios bajo amenaza de sanciones o aranceles plantea problemas jurídicos, éticos y económicos considerables". Uno de los principales riesgos señalados es el impacto sobre la innovación: si los márgenes de beneficio en EEUU se reducen de forma drástica y forzada, muchas compañías argumentarán que la sostenibilidad de su I+D queda en entredicho, dado que los altos precios en ese país subvencionan, en parte, la innovación biomédica a nivel global.

No obstante, considera que este argumento debe analizarse con cautela, "pues diversos estudios han demostrado que una proporción significativa de los costes de investigación está cubierta por fondos públicos —como los provenientes de universidades— y que los precios de lanzamiento de los fármacos no siempre guardan relación con su valor terapéutico real".

Además, recuerda que actualmente existe una fuerte tensión geopolítica y una creciente fragmentación del mercado global, ya que "imponer aranceles a los medicamentos o condicionar su importación podría generar fricciones comerciales con la Unión Europea y con países aliados, además de profundizar la fragmentación de unas cadenas de suministro hoy interdependientes". Cantarero añade que las farmacéuticas, por su parte, "podrían responder trasladando los costes a otros mercados, lo que provocaría un efecto dominó de subida global de precios o incluso estrategias de desabastecimiento selectivo".

Otro de los aspectos destacados es la inviabilidad estructural a medio plazo de esta medida. "Aunque la propuesta podría tener algún efecto inmediato si las compañías ceden ante la presión, no aborda los problemas de fondo del sistema farmacéutico estadounidense: la falta de negociación centralizada, la ausencia de una evaluación coste-efectividad vinculante en la fijación de precios y la atomización de las aseguradoras", admite. "Sin una reforma integral del sistema de compras, el impacto de esta iniciativa sería puntual, parcial y políticamente frágil", subraya.

Por último, considera que existe un posible componente electoral en este conflicto. "No puede obviarse que la iniciativa surge en un contexto en el que Trump busca reforzar su imagen como defensor del “americano de a pie” (America first) frente a las élites corporativas", admite Cantarero. En este sentido, afirma que "más que una estrategia de política pública coherente, el movimiento parece un gesto de tintes populistas, orientado a la movilización electoral y a desviar la atención de otros frentes abiertos de la Administración Trump —como conflictos bélicos o dimisiones recientes—, especialmente entre votantes de clase media y baja afectados por el alto coste de los medicamentos".

En definitiva, el experto considera que la propuesta de Trump "parece tener un fuerte sentido populista para defender los intereses de EEUU, pero introduce un elemento técnico relevante como es la referenciación internacional de precios mediante la figura del “precio de nación más favorecida”. Dicha estrategia conocida en muchos países europeos para evitar pagar más que otros socios por los mismos productos, aunque tiene limitaciones, puede ser efectiva como palanca negociadora si se implementa correctamente y con respaldo legal.

"Dicha asimetría de precios ha sido históricamente tolerada por la falta de regulación de precios en Estados Unidos, el escaso poder de negociación de programas como Medicare y Medicaid, y la fortísima influencia de todo el lobby de la industria farmacéutica en las decisiones que se toman en Washington", reitera el experto. Por todo ello, Cantarero afirma que "la solución debe pasar por reformas regulatorias más profundas, negociaciones multilaterales, y una revisión del papel fundamental de los fondos públicos en el ciclo de innovación farmacéutica".

Trump amenaza con desplegar todo su "arsenal"

En su comunicado, Trump subraya que una colaboración para lograr la paridad de precios sería lo mejor para las compañías, el Gobierno y los pacientes estadounidenses. No obstante, advierte que, si se rechaza su propuesta, la Administración de EEUU "desplegará todas las herramientas de su arsenal" para proteger a las familias frente a prácticas presuntamente abusivas en los precios de los medicamentos.

Este mensaje se suma a la intención expresada por el presidente de aplicar un "importante arancel" a los medicamentos, con el objetivo de fomentar el traslado de su producción a Estados Unidos. El anuncio de Trump ha tenido impacto en la cotización de los laboratorios europeos, que el pasado viernes registraron caídas del 3,87% en AstraZeneca; 1,87% en GSK; 4,74% en Novo Nordisk; 0,87% en Novartis y 0,47% en Sanofi.


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