Portugal da un paso más en su estrategia para potenciar el uso de los biosimilares en el país con el establecimiento de una cuota mínima de uso de biosimilares del 20 por ciento en todos sus hospitales. Así lo ha confirmado la Autoridad Nacional de Medicamentos y Productos Sanitarios portuguesa (Infarmed) con la publicación de una nota informativa en la que indica la adopción de esta cuota mínima para 2017.
En esta circular, la agencia lusa asegura que el objetivo de esta medida es la de “aumentar el potencial de ahorro de estos fármacos, optimizando los recursos disponibles para facilitar la financiación de nuevas innovaciones”. Esta iniciativa, explica, se engloba en una estrategia a nivel nacional para potenciar el uso de estos medicamentos y que ha sido firmada con los hospitales del país el pasado mes de septiembre.
En la misma, el organismo explica que “después de diez años de uso de medicamentos biosimilares en el mercado portugués, no se observan problemas de calidad, seguridad y eficacia de estos fármacos”. De hecho, apunta, la introducción de biosimilares ha fomentado la competencia con los productos biológicos de referencia, lo que se ha traducido, dicen, en la disminución de los precios de ambos fármacos, contribuyendo a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.
En este momento hay ya disponibles en Portugal cerca de dos docenas de medicamentos biosimilares, relativos a siete sustancias activas diferentes, en áreas como la medicina reproductiva, la artritis y enfermedades hematológicas. La penetración media de los biosimilares en los hospitales lusos, según datos aportados por la propia agencia, es del 32,8 por ciento, existiendo aún 12 centros, de 39, que no superan el 20 por ciento de cuota que desde ahora exige la agencia del medicamento.
En cuanto a la evolución del precio de estos fármacos, el pasado 30 de junio, durante una reunión del Infarmed se pusieron diversos ejemplos de rebajas de precio a fármacos biológicos para aumentar su cuota de penetración en el mercado. Uno de ellos fue el caso de filgrastim, cuya cuota en el país luso, según aseguraron sus decisores, ha alcanzado el 100 por cien tras una depreciación del 77 por ciento del precio respecto al medicamento biológico de referencia. De este modo, “de tener una factura de 7,5 millones de euros hemos pasado a menos de 2 millones”, se aseguraba durante la jornada.
Orientaciones de prescripciónEl pasado mes de abril, la agencia del medicamento portuguesa publicó un documento con orientaciones dirigidas a los profesionales sanitarios para la prescripción de medicamentos biosimilares en los hospitales del país. Así, en el mismo informe, se explica que “en la selección de terapias alternativas que impliquen a fármacos biológicos se recomienda elegir, siempre que sea posible, biosimilares que contengan esas sustancias activas”. Además, la agencia lusa aboga por el uso de medicamentos biosimilares para pacientes que inicien una nueva terapia (los denominados naïve) en todas las indicaciones para las que se admitan.
En cuanto a la intercambiabilidad entre biológicos y biosimilares con pacientes que ya hayan iniciado un tratamiento con un biológico de referencia, la agencia lusa asegura que este cambio “debe cumplir con un periodo mínimo de tiempo para garantizar la trazabilidad”. Un periodo que, dice, no debe ser inferior a seis meses. Así, puntualiza que los cambios realizados entre diferentes marcas del mismo fármaco biológico, “se debe consensuar con los servicios clínicos implicados, respetando el principio de precaución y de acuerdo con las indicaciones terapéuticas para cada situación concreta”.