La importancia de escuchar o cómo los farmacéuticos “marcan la diferencia” en el cuidado de la salud mental

Las farmacias son un espacio de confianza desde el que detectar problemas o derivar a recursos especializados

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Los últimos datos del Ministerio de Sanidad ponen de manifiesto, con claridad, la gravedad de la incidencia de los problemas de salud mental en nuestro país. Un 6,6% de españoles se ven afectados por ansiedad crónica y un 6,5%, por depresión; la tasa, en el caso de ambas patologías, es más del doble en mujeres que en hombres.

No obstante, la Encuesta de Salud en España señala que casi el 30% de la población española de más de 15 años padece síntomas de depresión, aunque de distinta gravedad. La mayoría de estas manifestaciones son leves, y, aun así, el porcentaje sigue ahí. Un tercio de la población tiene síntomas depresivos. Y llama la atención que “la prevalencia de cuadros depresivos se ha duplicado en mujeres y se ha triplicado en hombres respecto a 2020”, destaca el documento.

En números totales, de hecho, el 10% de los mayores de 15 años ha recibido un diagnóstico de algún problema de salud mental. Esto implica que estas dolencias son una parte importante de la Salud Pública. Y, por lo tanto, la labor de los profesionales farmacéuticos es crucial para abordar esta problemática.

Rosa Morillo

A este respecto, Rosa Morillo, vocal del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza y farmacéutica rural en Alcalá de Ebro (Zaragoza), señala que los farmacéuticos son profesionales sanitarios de proximidad, y, por tanto, una figura clave en la salud mental. “Nuestra accesibilidad y cercanía nos permiten detectar señales tempranas de sufrimiento psicológico, acompañar y orientar al paciente hacia los recursos adecuados. La farmacia es un espacio seguro donde la confianza y la escucha activa pueden marcar la diferencia”, destaca.

Más allá de la dispensación: intervenciones en salud mental

La labor de la Farmacia en la salud mental se centra en la prevención, la detección y el acompañamiento. “Conocemos a los pacientes de forma continuada y podemos identificar cambios de conducta o adherencia al tratamiento. Además, educamos en autocuidados, reducimos el estigma y normalizamos el pedir ayuda”, señala Morillo.

“La farmacia es un lugar de confianza y apoyo emocional, donde cada conversación es una oportunidad de prevención”, incide esta experta, que explica que, generalmente, los pacientes con estas dolencias, o sospecha de padecerlas, acuden a las farmacias “de manera indirecta. Nos piden ‘algo para dormir’, ‘para los nervios’ o ‘porque no tienen ganas de nada’”.

En otras ocasiones, acuden a las boticas con síntomas físicos recurrentes, como cefaleas, problemas digestivos o nerviosismo, amplía, o para pedir más dosis de medicamentos como las benzodiacepinas. Pero, en el fondo, “buscan orientación y un espacio donde sentirse escuchados”, concluye.

La puerta de entrada al cuidado de la salud mental

Las intervenciones de los farmacéuticos en este ámbito abarcan desde la detección temprana, observando señales de alarma, hasta la derivación a recursos especializados, activando la red sanitaria o social cuando es necesario, pasando por el apoyo en la farmacoterapia, favoreciendo la adherencia y explicando posibles efectos adversos, y la educación sanitaria y la sensibilización, promoviendo hábitos de autocuidado y pautas de higiene del sueño.

Las patologías más frecuentes que describen las personas que acuden a la farmacia con problemas de esta índole son la ansiedad, la depresión y el insomnio. “En jóvenes detectamos cada vez más trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad social y problemas de concentración, mientras que en mayores destacan la depresión asociada a la soledad, el duelo o el deterioro cognitivo”, incide Morillo. “También identificamos casos de depresión perinatal en mujeres, una realidad antes invisibilizada que ahora empieza a abordarse desde la farmacia”, destaca.

Además, para la vocal del COF de Zaragoza, los pacientes consideran las farmacias la puerta de entrada al cuidado de la salud mental. “Absolutamente”, responde a El GlobalFarma al preguntarle en este sentido, “la accesibilidad y confianza convierten a las farmacias en un primer punto de entrada”.

Por otro lado, destaca que, en el entorno rural, esta función cobra aún más valor “por la escasez de recursos especializados y la soledad de muchos pacientes. Cuando alguien se atreve a dar el paso en la farmacia, nuestra respuesta ‘escuchar, acompañar y derivar’ puede cambiar su trayectoria de salud”.


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