La publicación del informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre la distribución de medicamentos ha provocado una respuesta unánime del sector farmacéutico. Colegios profesionales, patronales y distribuidores han cerrado filas en defensa del actual modelo de farmacia y rechazan frontalmente las propuestas de liberalización planteadas por el organismo regulador.
La CNMC insiste en flexibilizar la apertura y propiedad de las oficinas de farmacia, eliminar la colegiación obligatoria y avanzar hacia modelos empresariales más liberalizados. Pero, frente a esta hoja de ruta, la respuesta de la farmacia española ha sido contundente: el modelo actual no puede analizarse únicamente desde criterios económicos porque cumple una función sanitaria, social y territorial esencial.
El CGCOF acusa a la CNMC de impulsar “una liberalización ajena a la realidad sanitaria y social de España”
El Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) ha sido una de las organizaciones más contundentes. La institución rechaza “con contundencia” el informe y acusa a la CNMC de impulsar “una liberalización ajena a la realidad sanitaria y social de España”. “El medicamento no puede abordarse desde una visión exclusivamente mercantil ni someterse a una liberalización sin límites”, advierte el CGCOF, que recuerda que la farmacia comunitaria es un establecimiento sanitario integrado en el Sistema Nacional de Salud.
La organización colegial considera especialmente preocupante que la CNMC vuelva a insistir en medidas ya planteadas en 2015 y rechazadas tanto por el Ministerio de Sanidad como por las comunidades autónomas. A su juicio, abrir la puerta a cadenas empresariales y eliminar la planificación farmacéutica pondría en riesgo la equidad territorial y favorecería la aparición de “desiertos farmacéuticos” en zonas rurales o económicamente menos atractivas.
Visión sanitaria frente al mercado
En la misma línea se ha pronunciado la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), que considera positivo el debate sobre la sostenibilidad sanitaria, pero rechaza que el modelo farmacéutico pueda evaluarse únicamente desde parámetros de mercado.
FEFE recuerda que España dispone de “una de las infraestructuras sanitarias de proximidad más capilares de Europa”, con más de 22.000 farmacias distribuidas por todo el territorio nacional. Para la patronal, la planificación farmacéutica “asegura la presencia de farmacias allí donde son necesarias desde el punto de vista sanitario” e impide que la rentabilidad económica condicione el acceso al medicamento.
"España dispone de una de las infraestructuras sanitarias de proximidad más capilares de Europa”
Además, la patronal advierte de que cualquier reforma debe analizar sus consecuencias sobre las farmacias rurales, la accesibilidad de la población y la cohesión sanitaria. FEFE también defiende que la vinculación entre titularidad y ejercicio profesional constituye “una garantía de independencia sanitaria y de protección del paciente”.
Defensa del modelo de colaboración
El rechazo también ha llegado desde la distribución farmacéutica. La Federación de Distribuidores Farmacéuticos (FEDIFAR) ha mostrado su “total apoyo” al actual modelo y recuerda que la colaboración entre distribución y oficinas de farmacia ha demostrado su eficacia incluso en situaciones de emergencia.
“Ha transcurrido una década desde las primeras propuestas de la CNMC y la colaboración entre distribución farmacéutica y oficina de farmacia ha demostrado su eficacia”, señala la presidenta de FEDIFAR, Matilde Sánchez Reyes, en referencia a la capacidad del sistema para garantizar el abastecimiento durante la pandemia de COVID-19.
“Ha transcurrido una década desde las primeras propuestas de la CNMC y la colaboración entre distribución farmacéutica y oficina de farmacia ha demostrado su eficacia”
Desde FEDIFAR defienden que el binomio entre distribución farmacéutica de gama completa y farmacia comunitaria ha permitido construir una de las redes sanitarias más accesibles de Europa y consideran prioritario preservar un modelo que sitúa “la salud pública, la cohesión territorial y la igualdad en el acceso al medicamento por encima de criterios exclusivamente económicos”.
Rechazo a la visión mercantilista
También el Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia se ha sumado al rechazo del informe y acusa a la CNMC de plantear una visión “excesivamente mercantil” de la farmacia comunitaria. “El medicamento no es un producto de consumo ordinario y la farmacia no es un comercio más”, afirma el presidente del MICOF, Jaime Giner, quien insiste en que el modelo regulado de farmacia “no es una barrera, sino una garantía sanitaria”.
El colegio valenciano alerta además de que las propuestas liberalizadoras podrían provocar “concentración empresarial, pérdida de independencia profesional, deterioro de la atención farmacéutica o desabastecimiento de zonas poco pobladas”. El MICOF rechaza igualmente la propuesta de eliminar la colegiación obligatoria para farmacéuticos comunitarios. Según Giner, esta medida desconoce la función de garantía pública que ejercen los colegios profesionales en un ámbito tan sensible como el medicamento.
“El medicamento no es un producto de consumo ordinario y la farmacia no es un comercio más”
Pese al rechazo frontal a las propuestas de liberalización, el sector sí coincide en la necesidad de seguir evolucionando. Tanto FEFE como el MICOF y el Consejo General apuestan por avanzar en digitalización, nuevos servicios asistenciales y modelos retributivos ligados al valor sanitario de la farmacia. Sin embargo, consideran que cualquier reforma debe reforzar —y no debilitar— la dimensión asistencial del modelo.
La posición del sector, en definitiva, refleja una idea común: la farmacia española puede modernizarse sin renunciar a los principios que han permitido construir una red cercana, capilar y sanitaria. Y, frente a la visión económica de la CNMC, las organizaciones farmacéuticas reivindican que el medicamento y la farmacia no pueden tratarse como un mercado más.