La Real Botica fue creada por el rey Felipe II en 1594, sin embargo, el incendió que asoló al Alcázar madrileño en 1734 destruyó por completo las dependencias sanitarias, de forma que hubo que construirla de cero. Sesenta y cinco años después, en 1799, Carlos IV y María Luisa de Parma inauguraron la nueva botica.
Pese a que ha migrado de sede en reiteradas ocasiones, en la actualidad se encuentra instalada en un ala del Palacio Real de Madrid, más en concreto en un pabellón que fue construido en 1887 por Narciso Pascual y Colomer. Cabe destacar que Felipe II tomó como referentes las boticas del Hospital del Rey de Burgos, cuyo botamen parisino encargado por Isabel II en 1867 se conserva en el Monasterio de las Huelgas; y la Botica Jerónima de El Escorial, edificada en 1564 y desaparecida en 1837.
Ahora, tras estar 12 años cerrada al público, gracias a la colaboración de Patrimonio Nacional y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), reabrirá sus puertas en el último semestre de 2026.
Mostrar los orígenes del germen de la historia farmacéutica
Desde Patrimonio Nacional confirman que su creación representa el fundamento del sistema sanitario de la Casa Real Española. La presidenta de la institución Ana de la Cueva, alega que esta rehabilitación "permitirá poner en valor un espacio muy interesante del Palacio Real, germen de la historia farmacéutica en nuestro país y sin duda atractivo para el público general".
"Su restauración permitirá poner en valor un espacio muy interesante del Palacio Real, germen de la historia farmacéutica en nuestro país"
Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional.
"Queremos recuperar y mostrar al mundo los orígenes de nuestra profesión y tenemos una gran ilusión por dar a conocer de dónde venimos y a lo que nos dedicamos", indica a EG Rita de la Plaza, tesorera del CGCOF. De hecho, hace alusión a que la Real Botica supuso el origen en España de las actuales farmacias de atención al público, de los laboratorios y de las facultades de Farmacia.
"Queremos recuperar y mostrar al mundo los orígenes de nuestra profesión y tenemos una gran ilusión por dar a conocer de dónde venimos y a lo que nos dedicamos"
Rita de la Plaza, tesorera del CGCOF.
Toda una joya cultural y artística
De la Plaza saca a colación que, desde el punto de vista cultural y artístico, hay que destacar que la Real Botica alberga piezas que pertenecieron al Palacio Real y otros conjuntos procedentes de las boticas de La Granja, como los tibores con las armas de Felipe V e Isabel de Farnesio, y de Aranjuez, como los botes y orzas de Talavera de los siglos XVII y XVIII. Los botámenes más relevantes son los realizados en las Fábricas de Cristales de La Granja y de Porcelana del Buen Retiro en 1794, decorados con el escudo real coronado y con etiquetas identificativas del contenido. Además, menciona que, ya en el siglo XIX se encargaron a diversas manufacturas francesas frascos y conserveras con la corona grabada para hierbas y jarabes y abundante material de laboratorio producido por fábricas españolas.
Por otro lado, subraya que es de especial relevancia artística el laboratorio Art-Déco, del primer tercio del siglo XX, por ser el único modelo que existe en Patrimonio Nacional de lo que fue un espacio científico y tecnológico. Asimismo, alude que, en el plano histórico, una de las joyas es la Biblioteca de la Farmacia, que custodia dos incunables, repertorios de plantas, farmacopeas, tratados de Física y Química y tratados médicos.
La relevancia artística e histórica del laboratorio Art-Decó y la Biblioteca de la Farmacia
Poniendo el foco en si, en este proceso de rehabilitación, se restaurarán también los antiguos utensilios y recipientes utilizados en la botica, la tesorera del CGCOF indica que una parte importante de los trabajos de restauración se centrará en los albarelos, "que representan la esencia de la profesión farmacéutica basada en su compromiso de custodia y entrega de los medicamentos, una labor que ha permanecido intacta ocho siglos después". Sin embargo, recalca que, en esa restauración se incluye no solo el tratamiento de conservación preventiva y limpieza del botamen, retortas, matraces y otros componentes, sino también la restauración del mobiliario, recuperando su decoración original. En concreto, "se llevarán a cabo intervenciones de decapado, estucado y reintegraciones cromáticas", confirma.
La cabecera del sistema farmacéutico español
La Real Botica del Palacio Real destaca entre otras de las farmacias históricas. En este sentido, De la Plaza sostiene que, sobre todo, su punto fuerte es su utilidad. "La Real Botica se funda y se mantiene para el servicio de la realeza, aunque, dada su importancia, pronto supone la cabecera del sistema farmacéutico español en conexión con el Protomedicato, la farmacia militar y otras instituciones, como El Real Jardín Botánico y el Real Colegio de Boticarios de Madrid". Además, añade que "es el punto de llegada de numerosas drogas americanas de gran utilidad como, por ejemplo, la quina".
Por otra parte, explica que otras boticas, como las monásticas y hospitalarias, son anteriores y coexisten con la Real Botica. Sin embargo, su finalidad era atender a los peregrinos y pobres.
Pero ¿qué personajes históricos transitaron por sus inmediaciones? De la Plaza destaca a su creador: Felipe II. Paralelamente, menciona figuras como la de Carlos IV y a María Luisa de Parma, quienes inauguraron las nuevas dependencias de la farmacia, destruida en el incendio que sufrió el Alcázar en 1734. "Fue el boticario mayor, Juan Díaz, quien dirigió las obras de rehabilitación", informa la vicetesorera del CGCOF.
Los medicamentos y fórmulas magistrales que se preparaban en la botica real variaban, pero "brillaban" las destilaciones, provenientes de la Botica de El Escorial, y la confección de la Triaca, "un polifármaco considerado la panacea de la época, enriquecida con perlas y piedras preciosas", explica la tesorera del CGOCOF.
"La Real Farmacia del Palacio Real es un testimonio único del papel esencial que los farmacéuticos han desempeñado a lo largo de la historia en la salud pública y en el desarrollo científico"
Rita de la Plaza, tesorera del CGCOF.
"La Real Farmacia del Palacio Real es un testimonio único del papel esencial que los farmacéuticos han desempeñado a lo largo de la historia en la salud pública y en el desarrollo científico", ha recalcado De la Plaza. "Este convenio va a permitir fortalecer la relación entre la farmacia y la sociedad, contribuirá a conservar nuestro patrimonio y ofrecerá a los farmacéuticos un espacio de referencia donde se refleje su relevancia histórica y su papel en el presente", ha añadido.