“Somos conscientes de que no podemos dar la vuelta a todo como un calcetín”. Hasta en dos ocasiones pronunció estas palabras Ana Castaño, la responsable de Sanidad de Podemos... Las mismas que dijo también: “Tenemos un plan”. Ciertamente algunas bases están claras, aunque otros asuntos siguen abiertos a un amplio (y complicado) abanico de posibilidades.
Por ejemplo, Podemos tiene muy claro que quiere potenciar la salud en todas las políticas, defiende que los determinantes sociales (vivienda, renta, deporte, género...) son fundamentales para la salud de las personas y apuesta por fomentar la salud pública a todos los niveles (pide rescatar la Ley de 2011) y por una sanidad pública con una gestión pública. Es decir, confía en revertir la privatización en la medida de lo posible. “Hay cuestiones que se hacen en colaboración con la privada que pueden ser rentables; pero no todas”, dice Castaño.
Financiación finalista
El desafío para esta formación, como para todas, es cómo se financia la sanidad. “Hay que hacer cirugía de alto grado en cuestión de financiación”, sentencia la responsable de Sanidad de Podemos. ¿Cómo? De nuevo, sin apriorismos, partiendo de un consenso entre las partes e incluyendo en el debate asuntos descartados por otros, como posibilidad de devolver al sistema sanitario una financiación finalista, que garantice la suficiencia de los recursos en las comunidades autónomas.
La responsable de Sanidad de Podemos es consciente de que la primera gran oposición a esta iniciativa vendría desde algunas comunidades autónomas, que precisamente ven en el modelo actual, no sólo una garantía del marco competencial, sino la mejor fórmula para repartir los fondos disponibles en función de las necesidades.
Pero el de la financiación sanitaria no sería el único punto de choque entre las propuestas de Podemos y algunas comunidades autónomas, tal y como indicó Juan Ignacio Güenechea, vicepresidente de Cofares. “Vuestro programa me ha parecido tremendamente realista, pero aplicar este tipo de políticas va a ser muy difícil. Un programa como el vuestro, que contempla una exclusión cuasi-absoluta de contratación privada, chocaría con una cultura como la vasca, o la catalana, donde hay un porcentaje alto de seguros privados”. Castaño lo desmiente. A su juicio, las propuestas de la formación no tienen nada que ver con que un ciudadano “no pueda tener opción a la sanidad privada”.
También en torno a las autonomías gira el reto de la cohesión. “Desde un sistema público no se pueden plantear desigualdades, y las hay, tanto a nivel de comunidades autónomas como de accesibilidad de los ciudadanos a los recursos sanitarios”, asegura Castaño. A este respecto, el modelo que plantea la formación es la AP como puerta de entrada al sistema. Aquí Podemos no se diferencia tanto del resto de partidos; también quiere acabar con la perspectiva ‘hospitalocéntrica’ para dirigirse a un planteamiento más sociosanitario.
Sí le diferencia, en cambio, su postura en torno al Tratado de Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. Podemos es consciente de que Política y Economía van de la mano, y que ambas inciden en la Salud. Por ello ve el TTIP como una amenaza que “mercantilizará” la salud. “Con voluntad política se resuelven cuestiones”, dice Ana Castaño. Pero a estas alturas está claro que no hay consenso posible sobre el TTIP.