Astellas anunció recientemente la aprobación de Betmiga (mirabegrón) en España para el tratamiento de los síntomas del síndrome de la vejiga hiperactiva en adultos que no respondan o no toleren la terapia basada en la administración de antimuscarínicos. Se trata de un agonista del receptor adrenérgico beta 3 que según Manuel Esteban, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Parapléjicos de Toledo, “consigue relajar el músculo detrusor de la vejiga durante la fase de llenado del ciclo miccional”.
Según los especialistas, mirabegrón es el primer avance real para el tratamiento de este trastorno en los últimos 30 años, cuando se descubrieron los antimuscarínicos, y además ha demostrado un buen perfil de eficacia, seguridad y tolerabilidad en los ensayos clínicos, en los que han participado más de 10.000 pacientes de todo el mundo, 400 de los cuales fueron españoles.
“En los estudios se comparó mirabegrón con placebo y con un comparador histórico, tolterodina. La eficacia (expresada en la reducción de la frecuencia miccional y episodios de incontinencia) con respecto a placebo aumentó en un 50 por ciento, mientras que esta aumentó entre el 30 y el 35 por ciento con respecto al tolterodina”, confirmó Esteban, que además hizo hincapié en el mejor perfil de seguridad de esta novedad terapéutica. Así, en los pacientes que fueron tratados con Betmiga desaparecieron los efectos secundarios propios de los antimuscarínicos, consistentes en el estreñimiento y la sequedad de boca, principalmente.
Esta aportación fue valorada positivamente por la presidenta de la sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Monserrat Espuña, que reconoció que, además de los beneficios que trae en el ámbito de la eficacia y la seguridad, resulta útil “para aumentar el conocimiento con respecto al síndrome en sí y también para completar el arsenal disponible”. Principalmente, porque los pacientes que sufren este trastorno, que tiene un fuerte componente psicológico, “ven muy mermada su calidad de vida, en lo social, en lo sentimental, y también en lo laboral, con el consiguiente impacto en la productividad”, señaló Espuña.
Mercado potencial
Según los expertos, en torno al 50 por ciento de los pacientes con vejiga hiperactiva no responden o no toleran el tratamiento estándar, por lo que el mercado potencial de Betmiga es grande, ya que los especialistas estiman que podría haber unos 2,5 millones de personas afectadas por este síndrome en España.
Ese puede ser uno de los motivos por los que la filial española de Astellas ha optado finalmente por hacer un esfuerzo a la hora de negociar la aprobación de precio y financiación. Hasta el punto de que, como confirmó el director general para España, José María Martín, se le ha aprobado “un precio un 10 por ciento inferior a la alternativa existente”, lanzada por la propia firma japonesa hace casi 10 años. “Hemos renunciado a una parte importante del margen para por las circunstancias especiales que vivimos en España”, añadió Martín.
Unas circunstancias que, según el director general de Astellas en España, han convertido el proceso de negociación con las autoridades en “una pesadilla”. “Hemos podido comprobar por qué se dice eso de que los españoles acceden más tarde a la innovación. A nosotros nos ha costado un año de negociaciones con el Ministerio”, se quejó Martín.
Sin embargo, el máximo responsable de la filial española parece haber sacado conclusiones claras de este paseo por el ‘infierno’. Y es que los medicamentos tienen que aportar valor. “Si hay compañías que tienen que quebrar porque no aportan valor, tendrán que asumirlo”, concluyó.
Astellas anunció recientemente la aprobación de Betmiga (mirabegrón) en España para el tratamiento de los síntomas del síndrome de la vejiga hiperactiva en adultos que no respondan o no toleren la terapia basada en la administración de antimuscarínicos. Se trata de un agonista del receptor adrenérgico beta 3 que según Manuel Esteban, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Parapléjicos de Toledo, “consigue relajar el músculo detrusor de la vejiga durante la fase de llenado del ciclo miccional”.
Según los especialistas, mirabegrón es el primer avance real para el tratamiento de esta patología en los últimos 30 años, cuando se descubrieron los antimuscarínicos, y además ha demostrado un buen perfil de eficacia, seguridad y tolerabilidad en los ensayos clínicos, en los que han participado más de 10.000 pacientes de todo el mundo, 400 de los cuales fueron españoles.
“En los estudios se comparó mirabegrón con placebo y con un comparador histórico, tolterodina. La eficacia (expresada en la reducción de la frecuencia miccional y episodios de incontinencia) con respecto a placebo aumentó en un 50 por ciento, mientras que esta aumentó entre el 30 y el 35 por ciento con respecto al tolterodina”, confirmó Esteban, que además hizo hincapié en el mejor perfil de seguridad de esta novedad terapéutica. Así, en los pacientes que fueron tratados con Betmiga desaparecieron los efectos secundarios propios de los antimuscarínicos, consistentes en el estreñimiento y la sequedad de boca, principalmente.
Esta aportación fue valorada positivamente por la presidenta de la sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Monserrat Espuña, que reconoció que, además de los beneficios que trae en el ámbito de la eficacia y la seguridad, resulta útil “para aumentar el conocimiento con respecto a la patología, así como para completar el arsenal disponible”. Principalmente, “porque los pacientes que sufren este trastorno ven muy mermada su calidad de vida, con síntomas que afectan a la vida social, a la sentimental, y también a la laboral, con el consiguiente impacto en la productividad”, señaló Espuña.
Mercado potencial
Según los expertos, en torno al 50 por ciento de los pacientes con vejiga hiperactiva no responden o no toleran el tratamiento estándar, por lo que el mercado potencial de Betmiga es grande, ya que los especialistas estiman que podría haber unos 2,5 millones de personas afectadas por este síndrome en España.
Ese puede ser uno de los motivos por los que la filial española de Astellas ha optado finalmente por hacer un esfuerzo a la hora de negociar la aprobación de precio y financiación. Hasta el punto de que, como confirmó el director general para España, José María Martín, se le ha aprobado “un precio un 10 por ciento inferior a la alternativa existente”, lanzada por la propia firma japonesa hace casi 10 años. “Hemos renunciado a una parte importante del margen para por las circunstancias especiales que vivimos en España”, añadió.
Unas circunstancias que, según el director general de Astellas en España, han convertido el proceso de negociación con las autoridades en “una pesadilla”. “Hemos podido comprobar por qué se dice eso de que los españoles acceden más tarde a la innovación. A nosotros nos ha costado un año de negociaciones con el ministerio”, se quejó Martín. Sin embargo, el máximo responsable de la filial española parece haber sacado conclusiones claras de este paseo por el ‘infierno’. Y es que los medicamentos tienen que aportar valor. “Si hay compañías que tienen que quebrar porque no aportan valor, tendrán que asumirlo”, concluyó.