El pasado 9 de abril, durante la celebración de la comisión de Salud del Gobierno catalán, todos los partidos parlamentarios, menos ERC y CiU, decidieron ‘plantar’ al consejero de Salud, Boi Ruiz, durante el debate parlamentario y abandonaron la sala para protestar por sus políticas sanitarias. Los grupos políticos criticaron que Ruiz hubiese aprobado en Semana Santa el Consorcio Sanitario de Lérida, la actividad privada en centros públicos y la anonimización de datos sanitarios de los pacientes, “pese a que el parlamento se había opuesto en diversas ocasiones”, según recalcaron desde la oposición.
Ante este desplante y acusaciones, Ruiz destacó que el Consorcio Sanitario de Lérida y el proyecto Visc+ de cesión de datos sanitarios no se pondrán en marcha hasta que no se recojan todas las alegaciones ciudadanas, por lo que negó que se hayan desoído las peticiones del Parlamento catalán. “Fue el tripartito quien impulsó el consorcio, por lo que ahora resulta curioso que lo critiquen los partidos que lo formaban”, explicó el consejero de Salud, que también aseguró que esta iniciativa cuenta con el aval de numerosos facultativos y miembros del sector público.
Ruiz también rechazó que los partidos le hayan criticado por aprobar las bases del consorcio y de la anonimización de datos sanitarios en Semana Santa. “Son excusas, si no fuera esto sería otra cosa. Hay que tener en cuenta que estas cosas funcionan con tiempos administrativos y no políticos”, recalcó. El gran problema de fondo para el consejero de Salud es que los partidos de la oposición, a excepción de ERC, se niegan a alcanzar acuerdos en materia sanitaria por cuestiones partidistas y electorales, y ha apelado a debatir los grandes temas de fondo de la sanidad catalana.