Entre las medidas disponibles para la gestión de la demanda los esquemas de corresponsabilización están entre los más efectivos, por lo que casi todos los países europeos han recurrido a esquemas de pago compartido en asistencia y en farmacia. El mapa de los copagos en Europa llevó a Fedea a incluir una doble propuesta de corresponsabilización del usuario en su informe “Impulsar un cambio posible en el sistema sanitario”. Al igual que plantea el ejecutivo catalán, el objetivo de estas medidas no es convertirse en una fuente adicional de financiación (su finalidad no es recaudatoria), sino avanzar en la mejora del sistema.
En Farmacia, la revisión incluiría mantener los porcentajes de pagos para la población activa (40 por ciento), aunque incorpora exenciones o reducciones significativas en función de la renta o desempleo. También se mantendría la contribución de los crónicos (10 por ciento), a la que se sumarían los pensionistas. En cualquier caso, la iniciativa pasaba por fijar un techo para el total de la contribución anual per capita, como ocurre en Suecia. Todo ello sería un paso previo a un futuro sistema, más complejo, de contribución variable en función de una clasificación de los medicamentos según la gravedad de la condición.
‘Tique moderador’
La segunda propuesta de corresponsabilización del informe de Fedea apostaba por introducir un ‘tique moderador’, muy distinto al que planea CiU. La idea era introducir un pago fijo por visita en atención primaria y en urgencias para filtrar la entrada no necesaria de pacientes en las puertas del sistema. Para trasladar la demanda al canal más eficiente en costes y calidad, se propone también que el pago en urgencias sea sensiblemente más elevado que el de atención primaria (al menos cuatro o cinco veces superior).
Este mecanismo se sometería a dos condiciones: que la demanda necesaria no se reduzca y que se contemplen exenciones a o reducciones de cuota para los grupos de menor renta y para los usuarios que requieren una mayor frecuencia e intensidad de cuidados.