El debate viejo de la Sanidad pública versus la privada (como si fueran antagónicos) con la casposa consigna “quieren privatizar la Sanidad” ha sido relanzado con la colaboración, ahora, de los médicos y de sus organizaciones profesionales sanitarias. Las organizaciones profesionales no deberían jalear a los que tienen sus intereses políticos habituales de oposición, como los que lanzan consignas en una supuesta necesidad de defender un ataque a la Sanidad pública. Sí, estoy de acuerdo en que se deben demostrar los beneficios de esa buena gestión privada, pero mientras llega, que existan mecanismos para asegurar que será así. La clave de asegurar la calidad ofrecida por la gestión privada es la posibilidad de un paciente de cambiar de hospital al ser atendido, si la calidad que recibe no le satisface. Al hacerlo, la empresa privada deberá pagar los gastos de ese paciente que les haya dejado, en el hipotético caso.
Y es que si no se hubiera hecho nada con las nuevas fórmulas de gestión, no hubiera sobrevivido la sanidad, como ha afirmado José Soto, gerente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Estoy con los médicos que temen por su puesto, pero creo que son necesarios y que ningún sistema sanitario puede prescindir de ellos. Si no pueden ser funcionarios, que sean asalariados y que se les garanticen condiciones dignas.
@SANTIDEQUIROGA en twitter